Fake news: La Otra Pandemia. Narrativas Falsas y Desórdenes Informativos en Jóvenes Mexicanos Durante la Crisis de Covid-19

Fuente: OCU Fuente: OCU

Este es un trabajo de Dani Anguiano realizado para la materia Investigación Aplicada de la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. (Verano 2021, Mtro. Eduardo Portas)

Sumario

La proliferación de noticias a través de redes sociales y medios digitales derivó en una infodemia que acompaña a la del virus covid-19. A través de una investigación mixta aplicando un cuestionario a 93 jóvenes mexicanos y haciendo 2 entrevistas a expertos, se exploró el comportamiento de los usuarios de internet al encontrarse con supuestas verdades y desórdenes informativos. Los resultados mostraron el nivel de confiabilidad ante los medios de comunicación digitales y el aumento de noticias falsas en una emergencia sanitaria global.

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Introducción

La pandemia derivada por la expansión del virus covid-19 ha puesto a prueba a los sistemas políticos, sociales, económicos y sanitarios a nivel global. Los esfuerzos por disminuir los contagios y muertes se vieron amenazados por una epidemia de desinformación nombrada por la OMS como “infodemia”.

Este fenómeno se convirtió en objeto de estudio en distintas áreas sociales ya que en las últimas décadas las redes sociales y los medios digitales se han posicionado como unas de las principales fuentes de información, lo que ha representado un reto internacional para los medios de comunicación tradicionales como la radio, la televisión o medios impresos debido a su rápida evolución y la falta de herramientas para regularlas.

Es así como las TIC (tecnologías de la información) han cambiado el cómo nos comunicamos e interactuamos de manera inmediata. Dentro de este contexto el universo digital ganó relevancia respecto a la información, uno de los pilares para el desarrollo social, ya que es considerado como un motor de contenido importante y confiable, y al mismo tiempo, difusor de desórdenes informativos y noticias falsas. Por tanto, este fenómeno añade complejidad a la actual situación debido a los efectos no deseados que provoca, tanto en los comportamientos individuales como en los colectivos.

El presente trabajo explora distintas perspectivas de los daños colaterales que deja la desinformación como la polarización de opiniones, desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones, sesgos psicológicos, el fracaso de las plataformas para reconocer y potenciar su papel en la solución de problemas y las gratificaciones que impulsan a los usuarios para compartir fake news dentro de un contexto de emergencia internacional, a través de interpretación de datos cualitativos y cuantitativos de cuestionarios y entrevistas.

Preguntas de investigación

General

¿La diversificación de medios digitales ha provocado un cambio negativo ante la veracidad de noticias y propagación de información falsa ante una crisis mundial?

Particulares

¿Qué tanto consideran los jóvenes mexicanos a las redes sociales y los medios digitales como una oportunidad para la difusión de información verídica o fuente de desinformación?
¿Los remedios caseros o tips, han influenciado en los cuidados para prevenir el contagio de covid-19, y la aplicación de vacunas?
¿Cómo consideran los jóvenes mexicanos las estrategias de comunicación implementadas por el gobierno para la disminución del contagio de covid-19?

Objetivos

Evaluar cómo la diversificación de medios digitales ha provocado un cambio negativo ante la veracidad de noticias y propagación de información falsa ante una crisis mundial.
Conocer qué tanto consideran los jóvenes mexicanos a las redes sociales y los medios digitales como una oportunidad para la difusión de información verídica o fuente de desinformación.
Determinar si los remedios caseros o tips han influenciado en los cuidados para prevenir el contagio de covid-19, y la aplicación de vacunas.
Investigar cómo consideran los jóvenes mexicanos las estrategias de comunicación implementadas por el gobierno para la disminución del contagio de covid-19.

Justificación

La crisis de covid-19 ha exacerbado un problema –la desinformación– que ya ocupaba un lugar central en el ecosistema mediático de años atrás. Con la rápida evolución de las tecnologías de la comunicación, los usuarios tienen un fácil acceso a cualquier fuente de información que puede o no estar verificada y aún así creerla o difundirla. La intención de esta investigación es conocer cómo se ha fortalecido o perdido la credibilidad de estos medios ante el acontecimiento de una emergencia sanitaria mundial.

Metodología

Para llevar a cabo la investigación se realizará una metodología mixta. En cuanto a la recolección de datos cuantitativos, se aplicará un cuestionario de manera digital a jóvenes entre 18 y 30 años dónde se preguntará acerca del tiempo que pasan en redes sociales, la red que más utilizan, las cuentas que siguen y su percepción ante el manejo de la pandemia de covid-19 en nuestro país.

Por otro lado, se realizará una entrevista a Alexandre López Borrul, especialista en fake news y a Enrique Hernández Alcázar, periodista, para conocer a profundidad la raíz de las fake news y las estrategias que aplican como medio digital independiente para combatir la desinformación en redes sociales.

Resultados esperados

Dar cuenta de los riesgos que existen al compartir información que no ha sido verificada en redes sociales como un factor de peligro en la toma de decisiones de los usuarios digitales.

Resultados deseados

Busco que mi investigación sea un referente para los jóvenes mexicanos para profundizar en el tema y comprender la problemática que representa en la sociedad.

Posteriormente, que genere una reflexión sobre las consecuencias que provoca tener herramientas en nuestro poder que puedan erradicar o minimizar la desinformación alimentada por las fake news.

Hipótesis

La diversificación de medios digitales es tierra fértil para la propagación de noticias falsas y desórdenes informativos dentro de una emergencia sanitaria a nivel mundial.

Problema de investigación

La desinformación ha existido siempre, pero las redes sociales la han potenciado. A medida que la gente toma a los contactos en Facebook o Instagram como fuentes de información, hace posible la difusión de noticias falsas influyendo en las decisiones de los usuarios afectando su salud. En la pandemia se han observado tres etapas como dudas sobre la veracidad de la enfermedad, métodos alternativos para curar y los posibles efectos de las vacunas.

Estado del Arte

A medida que la pandemia de covid-19 avanzaba, los datos referentes a cuestiones de salud aumentaron considerablemente en los medios de comunicación, especialmente en internet y redes sociales, lo que dio como resultado una infodemia, o en otras palabras, sobreabundancia de información, lo que provoca que “las personas tengan dificultad de encontrar recursos fidedignos y de confianza al alcance” (Aleixandre-Benavent et al, 2020, p.5).

El director general de la OMS afirmó que la infodemia “obstaculiza las medidas de contención del brote, propaga el pánico, crea confusión de forma innecesaria y genera división en un momento en el que necesitamos ser solidarios y colaborar para salvar vidas para poner fin a esta crisis sanitaria” (Adhanom & NG, 2020).

Si bien la desinformación ha existido por mucho tiempo, las redes sociales la han potenciado y este fenómeno se ha convertido en un tema de interés social para esta investigación. Ante una emergencia mundial, las consecuencias de este escenario se expresan en el término posverdad, que según el diccionario de Oxford “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que en los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Lo que demuestra que los medios de comunicación están inscritos en un tejido social y político de nuevos desafíos.

En 2017 la periodista Jacqueline Fowks afirmó que en la última década las empresas han invitado a las audiencias a “ser parte” de la de la narración de la realidad, los incitan a ser periodistas ciudadanos, supuestos reporteros que envían videos o imágenes sin conocer los criterios éticos para la producción de noticias de interés público, por lo que se da espacio a relatos inmediatistas e incidentales a anécdotas y memes que pueden volverse virales pero que no apuntan a las explicaciones ni a cuestiones de fondo.

Asimismo, la velocidad de la noticia o el tuit no confirmado significa una amenaza: la rápida difusión de verdades incompletas en los medios sociales. Este fenómeno expone la emergencia de actuaciones inmediatas para contrarrestar los falsos relatos en un contexto en el que la información veraz resulta esencial a fin de proporcionar conocimiento a los ciudadanos, motivar a los públicos para actuar con responsabilidad y construir marcos de significación respecto a los riesgos.

Con este panorama desafortunado, nos damos cuenta que las redes sociales son el principal vehículo de transmisión de noticias poco objetivas o falsas que pueden poner en peligro la salud de las personas. Por otro lado, es importante saber que la relación pandemia-infodemia resulta esencial para la comunicación ya que este fenómeno “añade complejidad a la actual situación, debido a los efectos no deseados que provoca, tanto en los comportamientos individuales como en los colectivos” (García-Marín, 2020, p.2). La investigación de David García-Marín apunta que la desinformación ocupa un lugar central en el ecosistema mediático actual. Dentro de esta problemática social, política y cultural podemos encontrar:

  • politización de los medios
  • desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones
  • sesgos psicológicos y gratificaciones sociales que impulsan a los individuos a compartir fake news
  • fracaso de las plataformas para reconocer y potenciar su papel en la solución del problema

Como ejemplo de estos factores, la Revista Española de Comunicación en Salud menciona que las redes sociales son el principal potenciador de la desinformación y un claro desafío que enfrentan los gobiernos y el personal médico para difundir información verídica, concreta y útil en torno a la pandemia de covid-19:

En otras palabras, los medios digitales actúan más como un transmisor de desinformación en un entorno donde el conocimiento científico basado en hechos y evidencia no siempre son considerados por el público como la única verdad. (Catalán-Matamoros, 2020, p.2)

Es interesante que muchas personas presentan el deseo de creer en cosas que, según estándares intelectuales normales, son inequívocamente contrarios al pensamiento científico. El artículo también menciona la notable desconfianza ante el personal científico y algunos gobiernos:

Se debe analizar el contexto socio-cultural en el que vivimos, gobernado por el declive de expertos y especialistas, el aumento de políticos sin perfil científico, y de manera más profunda, la psicología social de las emociones, valores y creencias. Este es un problema de base social, cultural y política con una trayectoria más longeva que Internet. (Catalán-Matamoros, 2020, p.2)

En un planteamiento similar, “todo aquello que se emite al público en materia de salud influye en sus percepciones, ideas y actitudes respecto al tema, como riesgoso, urgente o alarmante” (Velázquez & Serna, 2021, p.188). Con la entrada de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y la irrupción del Internet, se presentó un cambio en el comportamiento de la información, entendido como “la conducta, actitud y aptitud de los individuos frente al acceso, uso y comunicación de la información, condicionado por la motivación, el entorno y el contexto del individuo”. (Pineda et al, 2019)

Desde el inicio de la pandemia, la vacuna ha sido vista como una herramienta potencial para mitigar las consecuencias que tiene este virus. Sin embargo, a pesar de esta necesidad, movimientos de oposición a la vacuna se manifestaron en redes sociales en contra de ella. Un reporte del medio Deutsche Welle en español, menciona lo siguiente:

El Centro para Contrarrestar el Odio Digital (CCDH por sus siglas en inglés), una ONG dedicada al monitoreo de redes sociales, descubrió que los nuevos usuarios de Instagram estaban expuestos a grandes cantidades de desinformación a través de las recomendaciones algorítmicas de la plataforma. Esto mediante el menú de exploración y la función de publicaciones sugeridas.

Los 409 perfiles en redes sociales estudiados que promueven la “antivacunación”, suman conjuntamente alrededor de 58 millones de usuarios. Según el informe del CCDH, la exposición a la desinformación es más frecuente para nuevos usuarios que siguieron una combinación de cuentas que incluían a personalidades “antivacunas” o ciertos “influencers” del bienestar. (Deutsche Welle, 2021)

De manera complementaria, Caro (2015) plantea que este elemento –que cualquier persona sea capaz de crear contenido nuevo y difundirlo de manera efectiva– se configura como uno de los retos actuales en el uso del internet.

Más concretamente, la alta posibilidad de acceso y la poca capacidad que se tiene para distinguir la información falsa de la verdadera por parte de quienes consumen los contenidos, genera un contexto que propicia la difusión de noticias falsas o de muy baja calidad. En este sentido, las generaciones actuales ya no se enfrentan a una situación de “información escasa”, sino que, por el contrario, la principal problemática actual es la de distinguir la información confiable y veraz en un contexto de sobreabundancia e hipervelocidad en las comunicaciones.

Labor periodística

Es importante abordar lo que dicen Velazquez y Zamarron (2020) quienes realizaron una investigación en torno al rol de los periodistas en la difusión de información verídica a la población en la pandemia de covid 19. En este trabajo, se entrevistaron a diversos periodistas activos del estado de Nuevo León y se encontró que:

El periodismo juega un papel fundamental para llevar a los ciudadanos la información en torno a esta pandemia. Esta situación lleva a los periodistas a enfrentar nuevos retos por lo que su liderazgo queda manifiesto al permanecer en pie, cumpliendo de manera incansable, desarrollando una labor esencial. En esta ocasión servir también implica contribuir a que los ciudadanos acaten las indicaciones de la autoridad para cuidar su salud. (Velazquez y Zamarron, 2020, p. 206)

Dentro de la emergencia de combatir la desinformación y difusión de fake news, el periodismo de verificación de datos, hechos factuales o discursos públicos, conocido en inglés como fact-checking journalism, está en pleno apogeo. De acuerdo a Rodríguez Pérez (2020) se define como:

Incrementar el conocimiento mediante la difusión e investigación de hechos en las declaraciones públicas de políticos y demás actores cuyas palabras impactan en la vida pública. Los fact-checkers investigan hechos comprobables y su trabajo está libre del partidismo, de defensa de intereses concretos y de retórica. (Rodríguez-Pérez, 2020. p. 244)

La elaboración de una normativa contundente y el papel que juegue el periodismo es una de las claves para frenar las fake news. Como señala (Fernández, 2020) las iniciativas de verificación en línea, los verificadores o fact-checkers, constituyen unas “herramientas para que los periodistas comprueben la veracidad de un dato o la credibilidad de una fuente online, buscadores para identificar el origen de una imagen o comprobar si se ha publicado antes o agregadores de noticias falsas que permiten comprobar su veracidad”.

El poder de las fake news en el ámbito de la salud puede ser devastador con consecuencias para el ámbito sanitario y social que pueden derivar en pérdidas sustanciales por lo que “la necesidad de establecer herramientas o instrumentos para evitar las fake news no radica sólo en una labor subjetiva del ciudadano, sino que la inteligencia artificial nos puede facilitar, mediante la utilización de algoritmos, el descarte de una información adulterada, y evitar su propagación y expansión”. (Fernández, 2020. p. 259)

Marco Teórico

Teoría de usos y gratificaciones

Elihu Katz es un sociólogo de la comunicación nacido en Estados Unidos en 1926. Estudió en la Universidad de Columbia y trabajó dentro de la corriente difusionista con una concepción de la comunicación como un factor motivacional o inductor del cambio social y el desarrollo. Estudió el espacio público como ámbito de interacción entre medios, individuos y sociedad, así como los procesos de formación de la opinión y la acción. El trabajo de Katz se consolidó en el área de la comunicación cuando trabajó junto a Michael Gurevich y Hanna Adoni para desarrollar la teoría de usos y gratificaciones; la cual expone que la sociedad utiliza a los medios de comunicación para satisfacer diferentes tipos de necesidades.

A continuación se presentan tres conceptos relevantes para la investigación:

Concepto Definición Referencia

Medios de comunicación masivos
Servicio que cumple las funciones de vigilancia, entretenimiento e intercambio cultural que utilizan los individuos de una sociedad en conjunto para conectar entre ellos mismos. Katz, E., Blumler, J., & Gurevitch, M. (1973). Uses and Gratifications Research. The Public Opinion Quarterly, 37(4), 509-523.

Diversión
Escape de las limitaciones de la rutina y la carga de problemas para la liberación emocional. Katz, E., Blumler, J., & Gurevitch, M. (1973). Uses and Gratifications Research. The Public Opinion Quarterly, 37(4), 509-523.

Identidad
Referencia personal y exploración de la realidad. Katz, E., Blumler, J., & Gurevitch, M. (1973). Uses and Gratifications Research. The Public Opinion Quarterly, 37(4), 509-523.

Con relación al objeto de estudio, los conceptos se relacionan con el efecto de los medios masivos de comunicación en las personas y lo que hace la audiencia con dichos medios para satisfacer sus necesidades. El enfoque de esta teoría trata de entender el comportamiento mediático y sus consecuencias; lo que viene después de las búsquedas propiciadas por motivaciones, necesidades o expectativas. La situación social actual crea conciencia de los problemas que exigen atención, especialmente dentro del contexto digital y de noticias falsas.

El uso de cualquier medio de comunicación depende de las expectativas y recompensas esperadas por cada individuo y dichas metas pueden influir en los efectos del consumo mediático. Así, diferentes motivaciones para el uso de las redes sociales van ligadas a diferentes actitudes a la hora de consumir o compartir noticias en distintos entornos.

Los usos y gratificaciones más vinculados a cambios en el modo en que se comparten y consumen noticias en redes sociales, son los relativos a interacción social y búsqueda de información. Las motivaciones de tipo social, es decir, aquellas que hacen referencia a la intención de comunicarse e interactuar con otros, influyen en el tipo de contenido que los usuarios optan por compartir.

Dos premisas que escribe Katz, resaltan para esta investigación:

– La situación social da lugar a determinados valores, cuya afirmación y reforzamiento se ve facilitado por el consumo de materiales mediáticos congruentes.
– La situación social proporciona un campo de expectativas que luego deben ser monitoreados para mantener la pertenencia a grupos sociales valiosos.

Dentro del contexto social de la pandemia en México, es importante tener un acercamiento a las modificaciones que sufrieron los deseos y motivaciones de la audiencia de los medios digitales para mantenerse informados, ya que las necesidades se adaptan al acontecimiento que se esté viviendo y los resultados que se obtengan.

Resultados

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Análisis resultados cuantitativos

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Las respuestas obtenidas del cuestionario hecho a 93 jóvenes mexicanos muestra que el 82.8% de ellos se informa a través de medios de comunicación digitales (revisar gráfica 1) y 55 personas consideran dichos medios como “confiables” (revisar gráfica 2) sobre los medios tradicionales. En cuanto a la información proporcionada por el gobierno y el mal manejo de la misma (revisar gráfica 3), 55 encuestados respondieron “parcialmente de acuerdo” y “de acuerdo”. Lo que nos dice que la credibilidad de la administración en curso ha decaído.

Entrevistas

Alexandre López Borrull: profesor en la Universidad de Cataluña, escritor y especialista en fake news.

Al interpretar las respuestas obtenidas en la entrevista, los resultados muestran que la desinformación y las fake news no son exclusivas de México. Depende de qué tan cohesionada se encuentre una sociedad para crear y difundir supuestas verdades que generan polarización, desconfianza hacia medios de comunicación, aprobación o descalificación de las autoridades, y lo más riesgoso, cuestionamientos científicos. A continuación se muestra un análisis a través de text analyzer, word clouds, y una matriz con líneas discursivas.

Desinformar
Se repitió en promedio 15 veces. Con un enfoque en la evolución de las fake news, hace referencia a cómo es que cualquier persona con un dispositivo puede emular contenido con apariencia real que nos haga dudar de su veracidad.

Intencionalidad
Se repitió 8 veces en promedio. Lo que diferencia a las fake news de desórdenes informativos es la intencionalidad con la que se difunde el contenido. Es decir, aquello que se sabe que es falso y que por tanto, aún así, se puede difundir e intentar viralizar.

Evolución de las fake news en redes sociales a través de los años

“El crecimiento de la interacción con las redes sociales ha hecho que muchas de las personas que antes no se veían con la capacidad de crear contenidos falsos, ahora pueden emular cualquier tipo de medio de comunicación con un semblante o con un formato nos haga dudar”.

“La propia evolución tecnológica con un simple móvil somos capaces de hacer tales productos. Ya no estamos hablando de un meme mal hecho que ya nos da la sensación de que aquello es falso, sino de un producto que puede emular cualquier tipo de contenido tradicional”.

“Posiblemente se ha democratizado la capacidad de desinformar. Antes parecía que sólo podían formar parte de los grandes monopolios del poder, que tenía la capacidad de poder desinformar porque tenía acceso a todo el mundo y ahora con las redes sociales de forma muy barata, de forma muy poco organizada, se es capaz de generar desinformación que puede llegar a mucha gente y por tanto, ese ha sido uno de los problemas que existen”.

Fake news y covid-19

“Si la desinformación a nivel político ha utilizado la polarización como elemento para crecer, en el caso de la información de tipo científica relacionada con el covid, yo creo que sobre todo ha sido aprovechar dos elementos: 1 la incertidumbre, es decir, que las instituciones y los científicos aún no podían dar evidencias y no podían dar la respuesta a las grandes preguntas que se estaban llevando a cabo. Y la otra sería la emoción. El miedo. El miedo que te hace compartir cualquier tipo de información, nos hace bajar la guardia, porque seguramente antes no hubiéramos compartido determinadas cosas que se compartieron durante los momentos sobre todo los más difíciles o los iniciales de la crisis pandémica.

“Podemos ver que en el caso de Estados Unidos, de Brasil, la propia figura presidencial ha jugado un papel ambiguo respecto a la desinformación,

Desinformación y el poder es decir, en su lucha contra lo que considera el status quo en el cual pone todos los medios de comunicación.

“Trump, por ejemplo, lo que hacía era que todos los medios que lo criticaban, los situaba en el marco mental de que aquello eran fake news y por tanto él se establecía como la verdad ante todos aquellos que según estaban mintiendo”.

“Si tú a la autoridad le das el liderazgo de la verdad, habrá mucha gente que crea ‘porque lo dijo el presidente’, y nos establecemos como una comunidad secuestrada. La responsabilidad de liderazgo tiene un papel central. Sí existe la libertad de expresión, pero no la libertad de desinformar”.

El futuro de las fake news “No van a desaparecer. Ninguna plataforma por mucho que utilice algoritmos cada vez más perfectos. Vamos a tener que acostumbrarnos a lidiar con todo ello. Vamos a aprender a tener una mejor alfabetización mediática para entender qué es falso y qué no es falso. Ahora va a venir, yo creo, toda la ola de Deepfake con mucha mayor capacidad tecnológica de hacer videos falsos sobre personas diciendo cosas, sobre videos de gente haciendo cosas. Ello nos va a traer otra crisis de confianza respecto a aquello que vemos.

“Nos vamos a especializar en las redes sociales en función de nuestro propio comportamiento. Al igual que existen redes sociales académicas para confiarse e informar, otros para jugar, otros para leer, quizá no existan redes que intenten hacerlo todo de la mejor manera, aunque algunos puedan intentarlo”.

Enrique Hernández Alcázar: locutor y periodista mexicano.

La interpretación de esta entrevista muestra un enfoque en la sociedad mexicana diversa que al tener un dispositivo inteligente en las manos, ha democratizado la comunicación que aparenta cierta apertura o libertad para difundir información. A continuación se muestra un análisis a través de text analyzer, word clouds, y una matriz con líneas discursivas.

Posverdad
Palabra que destaca en la entrevista por hacer referencia al importante papel que juegan las figuras políticas en el condicionamiento de la opinión pública. Como ejemplo se utilizó ‘la mañanera’ del presidente López Obrador para analizar su discurso diario, que con el paso del tiempo, hechos fehacientes comprueban que la mayoría de las veces que miente. Esto provoca 2 efectos: que las personas desaprueban automáticamente lo que dice el presidente, o a pesar de haber pruebas que lo contradigan, las ignoran.

Cultura
En la entrevista, Enrique describió a la sociedad mexicana con diversidad cultural en todo el país y desde el inicio de la pandemia hemos aprendido de distintas formas a enfrentar la pandemia de covid-19.

Fake news y covid-19
“Yo creo que hemos aprendido varias cosas sobre el camino, pero seguimos siendo una sociedad primitiva, mitológica y surrealista en el fondo. Le damos mucho valor a cualquier información que nos pueda transmitir un amigo o un grupo de WhatsApp, nuestra mamá, nuestro papá, nuestros que lo que dicen los medios de comunicación o los especialistas o los científicos hasta que nos llega un contagio o una muerte cercana”.

Desinformación y el poder
“Juegan un papel muy importante (las figuras de poder) porque finalmente condicionan la opinión pública. El presidente de México es un ejemplo extremo del condicionamiento de ello, porque se presenta todos los días en un foro donde él dice que se genera comunicación circular, pero impone la verdad, donde impone la versión correcta de la que no lo es, y muchas veces con datos comprobables, podemos llegar a la conclusión de que muchas de esas supuestas verdades no lo son con el paso de la comprobación de datos. Lo que sucede es que pone a cierta parte de la población en una condición de polarización y confrontación y creo que esto es un riesgo para el diálogo democrático y la convivencia diaria.

“El propio presidente está haciendo una brecha donde unos le creen ciegamente a lo que dice no importando si lo comprueban, y el otro sector lo rechaza, lo critica y lo descalifica incluso antes de saber si está bien o no y se amplía esa brecha de polaridad más allá de analizar lo que está pasando. Es muy complicado encontrar un análisis sensato es muy complicado”.

“Estamos metidos en esa espiral de polaridad actualmente, y no es un tema exclusivo de México”.

El futuro de las fake news “Las fake news llegaron para quedarse. No soy catastrofista ni mucho menos pero no veo que se hayan establecido herramientas de control de seguridad en redes sociales, pero tiene que ver también con nuestra forma de ser, insisto, con nuestros comportamientos, con nuestra cultura de consumo, incluso con nuestra cultura del morbo, de la diversión y del humor, donde compartimos ya hasta por burla. Y en ese vaivén cuántos casos no conocemos de personas que se han creído cosas”.

Conclusiones

Al analizar los resultados cualitativos y cuantitativos, comprobamos que la diversificación de medios digitales es tierra fértil para la propagación de noticias falsas y desórdenes informativos dentro de una emergencia sanitaria a nivel mundial, ya que la histeria colectiva y el apelar a las emociones de pertenecer a un cierto sector de la sociedad que opina contrario al otro, es una forma de gratificación para los individuos. También, el fenómeno de las fake news no es exclusivo de un país, es un fenómeno que llegó para quedarse y depende de un trabajo colaborativo entre la sociedad, los medios digitales y las figuras de poder para educarnos y ampliar nuestro conocimiento en cuanto a la rápida evolución de las TIC y aprender a distinguir lo que es verdadero y lo que no.

En cuanto a la teoría de usos y gratificaciones, sigue siendo válida a pesar de sus años de antigüedad. Es curioso que la teoría propone una visión de audiencia activa y crítica de la información que consume para satisfacer sus necesidades.

Sin embargo, con el paso de los años la sociedad ha evolucionado y no necesariamente de una manera positiva, ya que, como lo vimos antes, las noticias falsas y la información que sólo aportan posturas polarizadas dentro de una sociedad, siguen siendo altamente producidas y consumidas en la actualidad. Un proceso de oferta y demanda. El nivel de exigencia de consultar contenido de calidad no existe, por lo tanto, un criterio razonable para navegar por las redes sociales y el internet, tampoco. Aunque a pesar de ser contenido falso o verdadero, los medios de comunicación sí proveen gratificaciones dependiendo de la audiencia a la que se dirijan.

Los objetivos de esta investigación se cumplieron parcialmente ya que por falta de tiempo no se pudo realizar la tercera entrevista con algún experto o experta en el tema. También, es imposible tener una visión generalizada sobre el tema ya que el número de jóvenes mexicanos entre 18 y 30 años que participaron es sólo representativo para el amplio sector de la población que pertenece a él. Para futuras investigaciones, sería pertinente abrir este espectro y tener una muestra más grande.

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Anexos

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