De “Algún día mi príncipe vendrá” a “Libre soy”. Estudio comparativo sobre el nuevo arquetipo femenino a través de las princesas de Disney

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Por Michelle Sainz Mariscal

Este es un trabajo realizado para la materia “Taller de Investigación Documental” de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. (Primavera 2015).

Abstract

Esta investigación tiene como propósito comprender cuál es el arquetipo de las mujeres en las princesas de Disney. A través de un análisis comparativo entre ellas y las representaciones arquetípicas de las diosas de la mitología griega expuestas por la psicóloga junguiana Jean Shinoda Bolen, se pretende entender el discurso, valores y roles que son transmitidos a la sociedad y el imaginario colectivo por medio del cine.

INTRODUCCIÓN

Los humanos aprendemos a través de historias. Desarrollamos y comprendemos el mundo con las imágenes que estos cuentos siembran en nuestra mente. Esto implica que las narraciones no viven solamente sobre el papel o la cinta que los proyecta, sino que marcan la imaginación del pueblo que los consume. Debido a que el  cine es uno de los mayores medios de comunicación, el discurso que da traspasa la pantalla. Tanto sus personajes como los roles que éstos juegan, alimentan el imaginario cultural y afectan la manera en la que nos relacionamos. Tal es el caso de la mujer, cuyo papel en la cinematografía ha cambiado drásticamente en los últimos cincuenta años.

La siguiente investigación tiene como propósito descifrar  cómo es que ha cambiado el discurso del rol femenino concentrándose específicamente en las películas infantiles. Por lo tanto, se puede analizar el rol de la mujer en  las princesas de Disney clasificándolas en 3 etapas: las clásicas, finales del siglo XX y principios de siglo XXI. Si las películas populares y sus personajes fungen como nuevos mitos sociales que refuerzan los arquetipos que hay en el inconsciente colectivo, cada etapa, y por lo tanto princesa, puede relacionarse a un arquetipo específico que es propagado masivamente.

Los medios de comunicación tienen la fuerza de enviar mensajes a millones de personas. El cine es uno de los medios que actualmente tiene más seguidores y por lo tanto mayor alcance en cuanto a los mensajes que transmite. El papel que juega la mujer en el cine, sobre todo en películas de Disney (que son consumidas por niños pequeños) afecta la concepción de lo femenino en todos los ámbitos. Para poder ejercer la libertad, tiene que existir la conciencia de las opciones; y el nuevo rol que se presenta en el cine puede cambiar los paradigmas de lo que se espera o no de ella.

Estas películas infantiles llegan a casi todos los rincones del mundo, y el impacto que tienen en el corazón de los que las consumen es aún mayor. Los cuentos postulan roles desde una edad muy temprana, así que no es de asombrarse que las raíces que dejan son muy profundas.
El análisis de los productos mediáticos sirve como un estudio de la sociedad. Es a través de la conciencia, que el juicio crítico de los individuos puede ser ejercitado y que el consumo de medios puede ser “leído” e interpretado de diferente manera.

Para entender este desarrollo se tiene primero que comprender cómo se construye el imaginario colectivo y de qué manera se alimentan los arquetipos a través de la narrativa cinematográfica como nuevo medio de transmisión de mitos. La teoría analítica de la personalidad, implementada por Carl Jung explica el proceso evolutivo de estas construcciones psico-sociales con los arquetipos.

La siguiente investigación explicará las concepciones de la mujer a través de la interpretación que la psicóloga junguiana Jean Shinoda Bolen le dio a los arquetipos de la mujer: a través de Diosas mitológicas. Mediante un análisis comparativo se pretende explorar cómo ha cambiado el discurso femenino a través de los siete prototipos que identifica la psicóloga.

Pensar en Disney y sus princesas como un reflejo de la sociedad es imprescindible; ya que si se le culpa o responsabiliza por el uso de estos personajes, la sociedad estaría tomando el papel de víctima.
Formular un criterio y hacer un análisis es la única manera de ser libres y responsabilizarse del mundo en el que vivimos, para eventualmente volvernos creadores consientes de la realidad que deseamos.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL TEMA Y OBJETO DE ESTUDIO

“Es un privilegio para los novelistas crear personajes que matan a personajes históricos. La razón de esto es que los historiadores  evocan meramente a fantasmas, mientras que los novelistas crean personas de carne y hueso” –Alejandro Dumas (Eco, “On The Ontology Of Fictional Characters: A Semiotic Approach.”)

Existe una gran influencia cinematográfica con respecto a cómo se ve y vive la realidad. Algunos autores llegan a decir que “ni la homogeneización de gustos y de valores en la sociedades capitalistas habrían sido tan rápidas sin la existencia de Hollywood” (Gubern 117). De hecho el término “iconósfera” creado por Gilbert Cohen-Seat, y posteriormente utilizado por Román Gubern hace referencia al entorno imaginístico que se creó a partir del cine, entre la visión humana y las interacciones mediáticas. En el libro Del Bisonte a la realidad virtual, se explica cómo éste medio en particular  tiene un papel fundacional en la genética de todos los sistemas de producción. Y para muchos, no existe mayor representante de este imperialismo cultural como lo es Disney. 

La compañía distribuye películas infantiles a prácticamente todos los rincones del mundo,  y es esta expansión la que provoca que  sus historias cumplan una función mitogénica. Entiéndase mito como lo describe Eco en “El modelo americano”; es decir como un discurso de una utopía, un ideal o un lugar hacia dónde ir (Eco 26).

Los mitos crean una atmósfera de representaciones simbólicas que son necesarias para la formación de la identidad en las personas. Sirven como un relato que impregna el imaginario colectivo y con el cual la sociedad se relaciona o identifica. Es en estas imágenes generales donde descansa el pensamiento e inconscientemente las predisposiciones de la psique humana (Bolen 17). Es por esto, que es casi imposible negar la influencia que tiene este medio de comunicación en nuestro entorno social.

Disney, no sólo transmite historias fantásticas; sino que detrás de estos dibujos animados, un mundo de valores, comportamientos, modas y aspiraciones permea en los espectadores de las caricaturas.

Bajo este manto o iconósfera de ideales que son promovidos por la empresa, un montón de personajes se convierten en estrellas y estas estrellas devienen en modelos a seguir. Tal es el caso de la mujer, cuyo desempeño en la pantalla puede ser, tanto reflejo como visión de lo que se espera de ella fuera de la proyección cinematográfica.

Las princesas, y los roles femeninos en las películas de Disney han sufrido grandes cambios en los últimos años, pero su importancia radica en que no son sólo dibujos o personajes que cumplen su objetivo (o no, en el caso de los villanos) al final de la película; sino que se convierten en “estrellas” (Gubern 111-121). Rápidamente se tornan en mercancías industriales, en rostros que son identificados por las masas (espectadores) y que pueden vender cualquier producto e idea. Una princesa de Disney no es un personaje más, es un ícono: de feminidad, de lo que representa una mujer, de lo que se considera el éxito, un héroe o un villano; se vuelve un mito. 

Esta empresa lanzó la primera película animada “Blanca Nieves y los siete enanos” en 1937 y desde entonces ha sido una máquina para producir contenidos infantiles. “Es parte –al parecer inmortalmente- de nuestra habitual representación colectiva […] y sus símbolos se han transformado en una reserva incuestionable del acervo cultural del hombre contemporáneo.” (Dorfman, Mattelart  20). Éste cúmulo de imágenes generales en dónde descansa el pensamiento humano (Durand 33) y se convierten en el filtro a través de la cual se actúa y concibe el mundo. “Muchos personajes ficticios “viven” fuera del entorno que les permitió existir y se mueven a una zona del universo que es muy difícil delimitar. Algunos pueden migrar porque el imaginario colectivo […] ha invertido emocionalmente en ellos y los ha convertido en individuos fluctuantes” (Eco 87).

De acuerdo a Giblert Durand, las representaciones o imágenes toman formas de arquetipos, que son esquemas o potencialidades funcionales que moldean inconscientemente el  pensamiento (Jung en Durand 33). De esta manera es fácil entender cómo el papel de la mujer en Disney atraviesa la pantalla y se filtra en el inconsciente de sus espectadores. Sin embargo, entender cuál es el papel de la protagonista y cuál es su rol, es el primer paso para comprender su impacto en la psicología social.

La mujer protagónica en las películas de Disney es el objeto de estudio de esta investigación. La autora Sarah Rothschild usa “la historia de la princesa para examinar la naturaleza del diálogo feminista y patriarca como fuerzas del  progreso y de la tradición” (Rothschild 3). Para ella, las historias de las princesas proporcionan interesantes espejos a ideas culturales acerca de la mujer (Bernheimer en Rotchschild 5).

En muchos estudios, las protagonistas pueden ser separadas en tres bloques: las clásicas (Blanca Nieves, Cenicienta y Aurora), las de finales de siglo (Ariel, Jasmin y Pocahontas), y las nuevas princesas (Tiana, Rapunzel, Anna y Elsa). Durante esta clasificación muchos análisis no toman en cuenta a varias heroínas ya que no nacieron con sangre real, ni terminan por casarse con alguien de familia noble  (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 2: The Princesses” en Fanpop.com). Pero a pesar de esto, las características que cada época postula, envuelve a grandes rasgos las propiedades de las demás protagonistas.

Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.32.20Las clásicas:

En las primeras películas de Disney “las heroínas seguían el patrón del cuento de hadas tradicional. Encajaban con los ideales de belleza americanos propios de principios de siglo […] y seguían las pautas de obediencia y dulzura” (WiseGEEK, “What is a Disney Princess” en Wisegeek.com).

Dorfman y Matelart, críticos evidentes del mundo de Disney hablan acerca de la mujer como una “subordinada vertical” en la narrativa de este mundo infantil. De acuerdo a los autores, la mujer siempre juega un papel de “humilde servidora (subordinada al hombre) y reina de belleza siempre cortejada. El único poder que se le permite es la tradicional seducción […] bajo la forma de coquetería. […] En este rol siempre desempeña un rol doméstico y pasivo.” (Dorfman, Mattelart 47)

“A la mujer únicamente se le concede dos alternativas: ser Blanca Nieves o ser la Bruja, la doncella ama de casa o la madrastra perversa. Hay que elegir entre dos tipos de olla: la cazuela hogareña o la poción mágica horrenda. Y siempre cocinan para el hombre, su fin último es atraparlo de una u otra manera” (Dorfman, Mattelart 47), los autores describe que tal es la naturaleza femenina y por lo tanto la única visión que los espectadores podrían esperar del “sexo débil”.
Hasta este punto los autores hablan sobre un único arquetipo “una única compuerta de existencia física en su lid amorosa” (Dorfman, Mattelart 47).

Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.34.18Durante este periodo que duró de 1937 a 1959, el papel de la damisela en apuros es recurrente. “La heroína necesita ser rescatada por un príncipe apuesto que se encuentre cerca. La Cenicienta, por ejemplo, está condenada a quedarse en su servidumbre forzada hasta que pueda escapar por medio del matrimonio” (Brostowiz, “Disney movies affect feminism in society” en Western Courier.com).

Este grupo de princesas es el más criticado; sin embargo algunos autores parecen ser más ligeros con sus críticas: “todas son de buen corazón, inocentes, hermosas, asexuales, de buen carácter y tienen talento musical” (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 1: The Classics” en Fanpop.com).

Otros llaman a Cenicienta como “la prueba de que una persona sólo puede tolerar cierto número de abusos […] ya que cuando ella decide ir al baile sin permiso, se arriesga a la humillación pública y el odio de su madrastra” (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 1: The Classics” en Fanpop.com).

Algunos la consideran un paso hacia adelante en cuanto a la imagen de la mujer en Disney.Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.36.39

 Sin embargo, al parecer, nada puede ayudarle a la última de estas princesas clásicas: La Bella Durmiente. Aurora permanece dormida casi toda la película.  Durante los 18 minutos que aparece frente a pantalla, la princesa parece no cargar ni un gramo de iniciativa. Sin embargo, esta protagonista “tiene una característica que la redime: […] es la primera mujer en coquetear directamente con un hombre.

Básicamente, las princesas clásicas son proyectadas como “buenas porque son completamente inocentes, e impotentes” (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 1: The Classics” en Fanpop.com).

Finales de siglo:Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.36.48

Treinta años después de que La Bella Durmiente se estrenara, llegó la primera princesa que rompió con los estatutos impuestos por “los clásicos”. Disney pasó por una serie de películas que involucraban más personajes animales con características humanas (Los Aristogatos, El Zorro y el Sabueso) antes de regresar a la fórmula de princesas con lo que sería una pelirroja marina que desafiaba su realidad (Nusair, “The Evolution of the Disney Princess” en Aboutentertainment.com).

La Sirenita se estrenó y plasmó por primera vez “una princesa con imperfecciones, inseguridades, intereses y triunfos personales. […] Por primera vez una princesa aspiraba a una vida fuera del seno familiar en el que había nacido. […] Estaba determinada en cumplir sus deseos y retomar su destino” (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 2: The Princesses” en Fanpop.com). Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.36.55

Otra princesa que se desenvolvió durante esta época es Jasmín; quien tiene un problema con su vida de princesa (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 2: The Princesses” en Fanpop.com). Es la primera “que impresiona a un hombre por su intelecto y pensamiento rápido; y es la primera vez que un hombre describe su personalidad antes que su belleza y sus atributos físicos” (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 2: The Princesses” en Fanpop.com). Es la representación de que tener la vida ideal no garantiza la felicidad.

Pocahontas es otra princesa que dispara múltiples discusiones. Mientras algunos la consideran innovadora por cuestionarse no sólo quién es, sino qué está destinada a hacer y busca un propósito en la vida.Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.37.04 Ella es la primera princesa en escoger el “deber” sobre el “amor verdadero” (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 2: The Princesses” en Fanpop.com). Sin embargo autores como Sarah Rothschild juzgan la historia como “históricamente inexacta” que ni siquiera trata de poner a la princesa como heroína, sino que pone  John Smith como el salvador al recibir el disparo en la última parte del filme (Rothschild 144). Pocahontas llega descrita incluso como una “Barbie nativa americana” (Newsweek en Rothschild 137) con “cuerpo de reloj de arena y cara de Playboy” (Ebert en Rothschild 137).Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.37.12

Incluso Bella, de la Bella y la Bestia, para muchos se presenta como una protagonista diferente, por buscar la aventura en los libros y el intelecto. Por ser una “mujer que disfruta aprender más de lo que disfruta salir en citas” (Brostowiz, “Disney movies affect feminism in society” en Western Courier.com) y por enamorarse sin depender de la apariencia de su contraparte masculina.

A Mulan -considerada una heroína pero no necesariamente una princesa por no casarse con alguien de familia real- a veces se le concede más simpatía porque tuvo que luchar más que las otras. Pero a pesar de esto, sigue siendo criticada por buscar la aceptación y cumplir con las expectativas de su familia que se basan en el matrimonio como un medio para mantener el honor de su familia (Rothschild 140).

Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.37.20Este grupo es considerado para los más críticos como “superficialmente más aventureras y llenas de posibilidades en comparación con las princesas antiguas; pero que ultimadamente terminan por reducirse niñas soñadoras obsesionadas con el romance, y que van del padre, al amante” (Rothschild 137).

Incluso estas historias de finales de siglo, consideradas revolucionarias en contraste con las princesas clásicas, llegan a ser descritas como “anti-feministas, tradicionalmente patriarcales y superficiales de maneras perturbadoras” (Rothschild 136).

Otros consideran que este grupo “actualizó la fórmula para una generación completamente diferente que, si bien mantenían elementos de la vieja escuela, se compensaban por incluir atributos distintivamente contemporáneos como chistes rápidos y canciones más modernas” (Nusair, “The Evolution of the Disney Princess” en Aboutentertainment.com).

La segunda mitad del siglo XX, presenta una serie de mujeres bastante diferentes a las que habían sido retratadas en las décadas anteriores. Son personajes más “interesantes porque balancean los deseos románticos con expectativas feministas” (Rothschild 3). Y a diferencia de sus antecesoras, las mujeres de esta época tienen rasgos de personalidad: inseguridades, sueños y convicciones que van más allá de ser salvadas por príncipes. Sin embargo, incluso estos personajes pueden parecer planos comparados con los que trajo el nuevo milenio.

Siglo XXI:

La primera película que salió desde Mulan (1998), fue La Princesa y el Sapo (2009) que definitivamente rompe muchas convencionalidades que antes se daban por sentado.

Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.37.28Tiana es la primera princesa afroamericana que existe y cuya historia se encuentra más cercana a la época moderna (situada en los años veinte en Nueva Orleans). Además, a diferencia de todas las otras princesas ella es la primera que tiene un sueño específico; “Cenicienta y Blanca Nieves esperaban no tener que trapear y que algún día su príncipe llegara; Aurora suspiraba por un hombre misterioso con el que soñó. Ariel quería estar en donde estaban los hombres, Bella quería más que vida provincial, Jasmín quería ver más allá de los muros del palacio y Pocahontas quiere saber qué hay río abajo. Ninguna tiene un plan real para su futuro; solamente sueños con que algo les suceda” (Belinkie, “The Princess and the Frog: A comparative Analysis” en Overthinking.com). Tiana quiere abrir un restaurante y trabaja para hacerlo.

Sin embargo, unos piensan que este factor laboral la restringe a la industria del servicio, lo que algunos consideran un poco racista (Woo111, “Afrizan-American´s Almost there?” en Disneyprincessandthefrog.com). Lo que es seguro es que las percepciones que recibió la película fueron muy mezcladas.Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.37.37

Enredados fue la segunda película que la compañía lanzó con una protagonista femenina que siguiera los patrones regularmente identificados bajo la concepción de princesas Disney. Rapunzel “es criticada regularmente por ser muy delicada e ingenua […] pero contribuye en algo nuevo con respecto a cómo era la imagen de la mujer: es la primera en comenzar una aventura por voluntad propia y no por un hombre. Mientras otras protagonistas se embarcan en buscar a un hombre o salvar a su familia, Rapunzel simplemente decide que tomará las riendas de su destino” (Phantomrose89, “Feminist Evolution, Part 2: The Princesses” en Fanpop.com).

Valiente fue la tercera película que Disney, en colaboración con Pixar, hizo. Su heroína presenta una princesa que se niega a que un montón de pretendientes  compitan para casarse con ella, y decide que tiene el derecho a pelear y ganar su propia mano.Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.37.48

La historia de Merida no gira en torno a una conquista romántica y su final feliz de hecho nada tiene que ver con un hombre; al contrario, se reserva a la relación de madre e hija. Es la fuerza de su carácter la que tiene éxito en su relato. “Es la primera princesa animada que no se enamora, que no actúa con base a una motivación romántica y que no escoge a un príncipe apuesto al final […], aparece como un personaje tridimensional y es comparada en ocasiones con Woody, otro personaje memorable” (Watson, “Brave is actually quite brave” en Forbes.com). La heroína y su historia, son como nada antes visto.Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.37.55

La última y más taquillera película de Disney no tiene una, sino dos princesas que proyectan roles femeninos, cada una con una personalidad muy diferente. Frozen, codirigida por Jennifer Lee y Chris Buck fue concebida por los directores para hacer un “sincero y moderno cuento de hadas que le hablara a esta generación, en la cual los personajes fueran tridimensionales” (Kennedy, “Frozen named entertainer of the year by The Associated Press” en CBC NEWS.com).

“La película ganó dos Academy Awards: Mejor película animada y mejor canción original “Let it go“. En términos de éxito comercial, este filme ha sido el más taquillero entre las películas animadas de Disney desde el Rey León“ (Wu, “Critical Analysis of Frozen” en Academia.edu).

Algunas personas piensan que “esta película rompe el típico paradigma “Disney” porque no todo es blanco y negro.[…]no se sabe quién es el villano en realidad, y todos los personajes comenten errores” (Diaz, “Frozen: liberándonos del cliché de la princesa Disney” en Belelu.com).

Anna, es la hermana menor que personifica una torpeza, excentricidad, optimismo y energía  que son todo menos elegante. Habla antes de pensar, es impulsiva y un alma libre. Aunque las opiniones en torno a ella van del amor a la repulsión, existen personas que la consideran  “un poco genérica pero que es un personaje que tiene más profundidad de lo que una heroína moderna había tenido en un largo tiempo” (AudreyFreak, “Summer and Winter: A Frozen Analysis od Two Princesses” en Fanpop.com).

A pesar de que la película es relativamente reciente y no se han hecho estudios muy amplios, es la hermana mayor de Anna, Elsa, la que ha causado mayor revuelo con respecto a cómo puede ser interpretado el personaje.

“A Elsa se le permite cometer errores,   […], ocasionalmente se siente amenazada y su manera de codificar el mundo como blanco y negro hace que se meta en apuros por la ambigüedad en su compás moral” (Feder, “Slamming the Door: An Analysis of Elsa” en Feministwire.com). La autora del artículo expone cómo este personaje en particular sufre una transformación en la cual la princesa se convierte en un adulto listo para tomar un rol activo en su vida.  Además “Elsa también reta el prevalente mensaje de la niña buena. […] Aquí no se sabe si la compañía está desafiando involuntariamente los límites de lo  que una mujer podía o no hacer” (Feder, “Slamming the Door: An Analysis of Elsa” en Feministwire.com).

Todas estas lecturas con respecto a los personajes pueden demostrar cómo el imperio de Disney logra tocar fibras nerviosas en los consumidores de sus películas, pero lo que definitivamente es claro en esta producción en especial, es que la manera de concebir a las mujeres está cambiando drásticamente.

MARCO TEÓRICO

A principios del siglo XX, la psicología estaba tomando un papel importante en la vida de la sociedad europea. El psicoanálisis estaba rompiendo con la concepción de lo que era la mente humana, y había hecho de ésta un terreno fértil y misterioso; digno de la investigación. Fue durante esta época que Carl Gustav Jung se adentró en esta ciencia y que empezó a relacionarse por correspondencia con Sigmund Freud, el tan renombrado padre del psicoanálisis.

Durante aproximadamente siete años sostuvieron una vinculación profesional que terminó por romperse ya que Jung no aceptaba el pansexualismo freudiano. “La razón inmediata fue que Freud… identificaba su método con su teoría sexual, cosa que juzgo inadmisible” (comunicación personal de Jung, 1954 en Hall y Lindzey 82).

La teoría de Jung comparte ciertas características con la freudiana, como la importancia en el inconsciente; pero no se centra solamente en su historia e infancia sino que también le da valor a las aspiraciones del individuo. Jung mira hacia delante y hacia atrás; en la evolución, “el individuo vive tanto por sus objetivos como por sus causas” (Hall y Lindzey 84). Para el psicólogo existe una evolución y un desarrollo, tanto de una historia personal como de una colectiva. Es aquí donde entra uno de los conceptos más conocidos de la teoría de la personalidad de Jung: el inconsciente colectivo, también conocido como el transpersonal que “constituye el más poderoso e influyente de los sistemas de la psique […]; es el residuo psíquico del desarrollo evolutivo del hombre; acumulado como consecuencia de experiencias repetidas a través de muchas generaciones, permanece absolutamente ligado de todo lo personal y parece ser universal” (Hall y Lindzey 86). Jung dedujo esto porque existe una similitud en la estructura cerebral humana.

Otra de las aportaciones hacia la psicología y que es parte de los componentes estructurales del inconsciente colectivo son los arquetipos. Estos son una ”forma de pensamiento universal que contiene un importante elemento emocional y crea imágenes o visiones que corresponden a ciertos aspectos de la situación consciente en la vigilia normal” (Hall y Lindzey 87).

La construcción de los arquetipos se debe a que una experiencia ha sido repetida tantas veces que su reiteración quedó marcada en el inconsciente colectivo. La construcción de los arquetipos “representan el pasado, lo heredado, la historia, lo colectivo […] y la dinámica del inconsciente” (Grecco 33).

Los arquetipos se pueden considerar como “pautas de comportamiento instintivo comprendidas en un inconsciente colectivo […] que es universal, con contenidos y modos de comportamiento que son más o menos los mismo en todas partes” (Bolen 35).

De hecho, una doctora en Medicina y analista junguiana llamada Jean Shinoda Bolen, toma estos patrones intrínsecos o predisposiciones, para explicar la influencia de estos estereotipos culturales en las acciones de las mujeres. El papel más representativo o mítico de la mujer es explicado por Durand como: la mujer, la virgen y la madre. Sin embargo, Bolen – psicóloga jungiano-feminista-  se aleja de las concepciones conservadoras y basándose en mitos antiguos, categoriza los arquetipos femeninos con diosas del Olimpo, ampliando el espectro de “roles”.

Bolen es un distinguido miembro de la American Psychiatric Association, es una analista del C.G Jung Institute of San Francisco y del International Association for Analytical Psychology entre otros (Bolen, “Professional Backround” en Jeanshinodabolen.com). Además de pertenecer a diversos foros e institutos, es principalmente reconocida por sus libros, en los cuales habla sobre el “poderoso efecto de los arquetipos dentro de la familia y la cultura. […] Los textos suelen ser utilizados en estudios de género, psicología femenina y mitología” (Bolen, “Professional Backround” en Jeanshinodabolen.com).

En su libro Las diosas de cada mujer, Bolen relaciona el desarrollo psico-social de la mujer con distintas diosas de la mitología griega. Para la autora, “se produce una nueva profundidad de comprensión cuando se ponen juntas las dos perspectivas, junguiana y feminista. Utilizar la mitología como una herramienta de comprensión interna […] proporciona una visión binocular de la psicología de las mujeres.” (Bolen 23-29)

Si bien algunos de los conceptos de Bolen difieren a los de Jung debido a las propuestas nuevas sobre la psicología y perspectiva femenina, la psicología arquetípica y sus implicaciones permanecen. La autora separa los arquetipos de las mujeres en siete categorías: la madre, la esposa, la hija, la amante, la hermana y rival, la estratega y por último la mantenedora del hogar. Clasifica a “las siete diosas griegas en tres grupos específicos, según su funcionamiento psicológico […] creando una nueva tipología”.

Bolen propone nuevas ideas sobre la psicología femenina, en donde cada una de las diosas y sus aptitudes señalan modelos y patrones psicológicos que “proporcionan una explicación de las contradicciones entre el comportamiento de las mujeres y la teoría de Jung de los tipos psicológicos” (Bolen 31).

Estas tres clasificaciones son: “Las diosas vírgenes” que incluyen a Artemisa, Atenea y Hestia; “Las diosas vulnerables” compuestas por Hera, Deméter y Perséfone; “Las diosas alquímicas” cuya única referencia es Afrodita.

Las diosas vírgenes “personifican los aspectos independientes, activos y de no-relación de la psicología femenina. […] Las tres representan impulsos internos en las mujeres para desarrollar talentos, ir en pos de intereses, resolver problemas y competir con los demás” (Bolen 60).

Cada una de estas diosas “se enfrentaba a un desafío similar y hallaron una solución diferente (Bolen 64).” El arquetipo de Artemisa busca definirse a sí misma y sus prioridades; se las arreglan solas y hacen lo que les interesa. (Bolen 65).

“Por contraste, Atenea […] se unía a los hombres […] era la cabeza fría en medio de la batalla y la mejor estratega. Su adaptación fue la identificación con los hombres” (Bolen 65).

“Por último Hestia, siguió un camino de introversión para adaptarse mediante el alejamiento de los hombres” (Bolen 65).

Las tres diosas vírgenes no se veían alteradas por sus experiencias con los demás. “Eran invulnerables al sufrimiento, incólumes a las relaciones e impermeables al cambio” (Bolen 66).

Las diosas vulnerables “personifican arquetipos que representan los papeles tradicionales de las mujeres: esposa, madre e hija. Son las diosas orientadas hacia la relación, cuya identidad y bienestar dependen de tener relaciones significativas. […] En sus mitologías, estas tres diosas fueron violadas, raptadas, dominadas o humilladas por dioses masculinos”.

El impulso de estas diosas está vinculado a las relaciones; no tanto con el logro, la autonomía o la experiencia (Bolen 182).

Hera, diosa del matrimonio, representa el anhelo por casarse; ”necesita el respeto, prestigio y honorabilidad” (Bolen 193) que esto conlleva. También personaliza la ira, los celos y la intolerancia a la traición.

Deméter, diosa de las cosechas se veneraba como una madre; que busca nutrir a los demás, ser cuidadora y proveedora (Bolen 229).

Por último, se encuentra Perséfone, como la doncella o joven adolescente. Este arquetipo “proporciona la estructura […] que predispone a una mujer a no actuar, sino dejarse actuar en función de los demás” (Bolen 264). Presenta a una “mujer-niña que no es consciente de su atracción sexual ni de su belleza”.

Afrodita es la única diosa que entra en la categoría de Diosas Alquímicas. La “calificación viene del proceso mágico o poder de transformación que ella, por sí sola, poseía. […] Aunque comparte características comunes con las diosas vírgenes y con las Diosas vulnerables” (Bolen 294). Para este arquetipo, las “relaciones son importantes pero no como compromisos a largo plazo con otras personas […] sino que busca centrarse en lo que para ella tiene personalmente sentido (Bolen 295)”. Es representada como, diosa de la belleza, mujer creativa y amante; pero sobre todo, como una fuerza creadora y de transformación.

Jean Shinoda Bolen separa los arquetipos de las mujeres en siete categorías: la madre (Deméter), la esposa (Hera), la hija (Perséfone), la amante (Afrodita), la hermana y rival (Artemisa), la estratega (Atenea) y por último la mantenedora del hogar( Hestia). Con esta división busca comprender a fondo los códigos y esquemas de la psicología femenina, utilizando mitos y relatos que resuenan en el inconsciente de la sociedad.

RESULTADOS

Para entender cómo ha evolucionado el arquetipo de la mujer en  las películas de Disney, es necesario definir cuál patrón corresponde a cuál época.

La siguiente investigación utilizará una película de cada bloque para identificar cuál arquetipo femenino (si es que hay uno)  está siendo manifestado en la pantalla.

Blanca Nieves será la princesa analizada del primer bloque de películas.

Captura de pantalla 2015-05-17 a las 22.38.07

La primera película de Disney presenta a una princesa cuya belleza no tiene paralelo; que canta más de lo que habla y que se comunica con los animales. Es una doncella en todos los aspectos.

El personaje tiene que esconderse en el bosque después de su madrastra trata de mandarla a matar por su belleza. Blanca Nieves llega a la cabaña de los enanos y se dispone a poner toda la casa en orden: limpia, barre, hace de comer y finalmente se queda dormida. Cuando los enanos llegan y la encuentran, sólo aceptan que se quede cuando ella les ofrece seguir manteniendo el lugar pulcro y cocinando para ellos: “Si me dejan vivir en su casa, les serviré de mucho: sé lavar, coser, barrer y cocinar (Blanca Nieves 1937)”.

Resumiendo los hechos de la historia, la Madrastra se disfraza de vieja y le da una manzana envenenada a Blanca Nieves, misma que ella muerde quedándose bajo un hechizo de sueño profundo. La Bruja escapa de la cabaña y termina cayendo de un peñasco mientras intenta impedir que los enanos la alcancen.

El final, bien conocido por todos, consiste en la llegada del Príncipe cuando la besa para despertarla del maleficio en el que cayó. Este personaje había sido presentado previamente durante poco menos de dos minutos en los que canta con Blanca Nieves.

Como podemos observar, la mayor participación de la princesa consiste en sobrevivir el bosque tenebroso y limpiar la casa. Los valores que personifica son los que eran mayormente valorados en la época de los treinta (Mallet 27).

Al igual que sus contemporáneas, Blanca Nieves tiene muchas características que pueden ser leídas como representaciones de lo que Shinoda había expuesto anteriormente como las Diosa Vulnerables. El mayor sueño de Blanca Nieves es estar con su príncipe, el matrimonio y el sentimiento de seguridad recae en un hombre. Este factor puede demostrar que el arquetipo de la diosa Hera (diosa del matrimonio, artífice del compromiso y esposa) estaba siendo representado en los deseos de la protagonista. Sin embargo es interesante observar el comportamiento de Blanca Nieves con los enanos, ya que el papel que juega ilustra otra diosa vulnerable: Deméter. Esta diosa se caracteriza por el hecho de que sus relaciones estaban regidas por el instinto maternal –Blanca Nieves le dice a los enanos que se laven las manos antes de la cena y los despide con un beso antes de que se vayan a trabajar-.

Es evidente que el papel o rol que más juega esta princesa es el de la doncella, también representado por Perséfone, la diosa que fue raptada y cuya belleza la hizo blanco fácil de deseos y envidias. La pasividad y la dependencia es lo que más define a este arquetipo, y es la razón por la cual esta princesa es sumamente criticada.

Blanca Nieves fue el modelo e imagen de la mujer; su arquetipo, una mezcla de lo que muchos feministas pelean hoy en día. A pesar de que ella es el principal ejemplo de esta investigación, se pueden observar ciertas características similares en el primer bloque de las Princesas de Disney. Al parecer los arquetipos de las diosas vulnerables son muy representativos del mensaje que Disney estaba enviando con sus protagonistas clásicas.

El siguiente bloque de princesas ejemplifica un grupo mucho más variado en cuanto a personalidades, gustos y deseos, que el anterior. La primera película que Disney lanzó después de La Bella Durmiente fue La Sirenita; donde el personaje principal rompió con muchos cánones. Sin embargo, la princesa a analizar aquí será la última de este grupo de heroínas: Mulan. La guerrera que peleó por su patria para proteger a su padre, y en el proceso salvó a toda China de una invasión.

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Mulan es representada como una mujer que no encaja en las expectativas maritales que su cultura le impone y que a su sexo le concierne. Al haber hecho el ridículo con la casamentera, se le abre una posibilidad en la que no cabe necesariamente crecer para convertirse en una novia. Cuando su padre es reclutado para servir en el ejército a pesar de estar lisiado, la protagonista se convierte en una heroína al decidir vestirse de hombre e ir en el lugar de su progenitor.

La serie de pruebas por las que tiene que pasar son obstáculos que utiliza para forjar su carácter e identidad. La transformación psicológica del personaje es incuestionable cuando al final de la película ella es la que formula la estrategia para impedir el ataque y salvar a su imperio, aún a pesar de haber sido excluida del ejército después de que se averigua que es una mujer.

Rothschild sin embargo, describe que las acciones de Mulan siempre giran en torno a un hombre: salvar a su padre, a Shang y al emperador, lo cual no la hace tan diferente de las princesas anteriores (Rothschild 143). Esta opinión me parece un tanto estrecha en cuando a los motivos de la heroína, ya que confunde la voluntad con la noción de necesidades patriarcales.

La película termina con la insinuación de que Mulan y Shang (el capitán) se convierten en una pareja, pero no lo aclara del todo. A pesar de todo esto, es posible ver en esta heroína un perfil psicológico que aparece en la clasificación de Bolen bajo las diosas vírgenes, en especial el arquetipo de la diosa Atenea.

Como se mencionó previamente, Atenea además de ser diosa de la sabiduría, era una artesana y estratega. “Las aptitudes marciales y domésticas asociadas a ella abarcan la planificación y la ejecución” (Bolen 111). La victoria y la practicidad son reflejo de que puede mantener la cabeza fría en situaciones críticas. Bolen incluso describe a este arquetipo como uno que puede llegar a tener aspecto masculino y que su adaptación era la identificación con los hombres, el asumirse como igual y actuar en consecuencia.

No sólo la historia de Mulan refleja este arquetipo de Atenea, sino habla de una concepción diferente en cuanto a cómo puede la fuerza de la mujer resultar buena para toda una comunidad.

No todas las princesas de este grupo comparten este arquetipo, definitivamente La Sirenita se encuentra alejada de esta representación; después de todo acepta quedarse sin voz con tal de estar con un hombre que ha visto 8 minutos en pantalla. Sin embargo, entre Mulan y Ariel hay nueve años de diferencia cinematográfica y social. Y a pesar de esto, Ariel que si bien comparte características de las diosas vulnerables, se identifica como un personaje activo en su historia. Los sueños, anhelos y deseos que caracterizan a esta sirena marcan una diferencia notoria con las princesas clásicas, por lo que se puede observar el cambio progresivo que se fue dando en la narrativa de las mujeres en el cine.

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El último bloque de princesas tienen a cinco heroínas, sin embargo el ejemplo que se utilizará es el que causa más controversia: Elsa.

En Frozen, la hermana mayor suele dividir las opiniones de los espectadores porque muchos consideran que la reina de Arendelle (reino donde viven Elsa y Anna) es un personaje egoísta que deja a su pueblo y que casi mata a su hermana  en un ataque de nervios. Su cambio de vestuario: de una ropa ajustada y cubierta, a un vestido abierto y atrevido, es interpretado como insinuante e inapropiado por algunos y como un adecuado empoderamiento sexual por otros (Feder, “Slamming the Door: An Analysis of Elsa” en Feministwire.com).

La historia del personaje, relata que estuvo encerrada más de la mitad de su existencia en un cuarto, porque no podía controlar sus poderes: crear frío, nieve y hielo con sus manos. El temor por la seguridad de su familia y los habitantes del pueblo hizo que sus padres cerraran el castillo en donde vivía.  Con el tiempo, estas medidas y la soledad crearon que ella misma comenzara a temer del poder que guardaba.

Elsa huye de Arendelle después de que sus poderes se salen de control, y decide resguardarse en un castillo de hielo creado por ella misma, mientras canta “libre soy”. Se niega a regresar cuando su hermana va en busca de ella y sólo vuelve a su reino cuando es atrapada por la guardia real. Al no poder controlar sus poderes, la temperatura continúa bajando y la vida de Anna pende de un hilo después del desafortunado rayo que Elsa le lanza y que como consecuencia le comienza a congelar el corazón.

Después de una serie de contrastes en las que el pensado príncipe e interés amoroso termina siendo un villano; de que Anna se convierte en una figura de hielo en el intento de salvar a su hermana y de que finalmente un abrazo fraternal que le da Elsa la regresa a su forma de carne y hueso, la película termina.

A diferencia de otros filmes, aquí el heroísmo de la princesa es más sutil, ya que la transformación del personaje es interna. Este factor hace que analizar el perfil psicológico sea más difícil, ya que el proceso no es tan evidente como en otros protagonistas. Sin embargo, hay ciertas características con las cuales se la podría identificar como una Diosa Alquímica.

Al hablar de esta diosa, Bolen sitúa a Afrodita ya que ella por derecho propio tenía un poder de transformación (Bolen 294). Esta magia o poder creador y creativo puede relacionarse al poder que tiene Elsa, incluso cuando decide crear su propio castillo de hielo. A Afrodita se le considera la diosa de amor, la belleza, mujer creativa y amante. Este último puede relacionarse a la misma crítica que se le hace a la princesa con respecto a su cambio de vestimenta y actitud seductora.

En el caso del amor, Elsa no enfatiza en el aspecto romántico, sino en la relación y cariño que tenía por su hermana. Tanto ella, como Afrodita comparten cualidades con las diosas vulnerables y las diosas vírgenes; pero no están definidas ni delimitadas por las características de ninguna.

Esta actitud de libertad engloba y empodera a ambas; como se mencionó anteriormente las relaciones son importantes pero no como compromisos a largo plazo con las personas sino que buscan el sentido propio.

Puede que Elsa contenga lo que Bolen describía como una Diosa Alquímica, pero ciertamente las demás princesas de este bloque son de tipos muy variados. Rapunzel y Tiana encuentran lo que buscaban y como extra consiguen un interés romántico. Pero Merida, a pesar de lograr su objetivo, no tiene el menor interés en estar con o depender de un hombre.

Este contraste en los personajes deja ver que, no sólo hay diferentes arquetipos representados en las heroínas de Disney, sino que cada vez hay más versiones de personalidades que están siendo llevadas a la pantalla grande. Esta transición de Princesas Clásicas/ Diosas Vulnerables, a Princesas de Finales del siglo XX/ Diosas Vírgenes, y finalmente últimas representaciones/Diosas Alquímicas habla sobre un progreso en la aceptación de los roles femeninos.

Como podemos observar, cada una de estas etapas ha fomentado una visión de la mujer que no puede desconectarse a la época en la cual la narración fue escrita. Desde finales de los años cincuenta, los movimientos feministas y derechos por la equidad de género empezaron a cambiar la realidad de la sociedad, por lo tanto las representaciones posteriores a esto no pueden ser iguales a sus antecesoras (Blanca Nieves).

Como tal, estas historias no son estáticas. Ni los mitos, ni la sociedad se estancan en sólo una representación. En este sentido tienen una característica flexible,  en la cual se lleva a cabo un baile entre ambas partes. Tanto el cine cambia debido a las realidades humanas; como la sociedad, gracias a los paradigmas que el séptimo arte llega a romper. Es por esto que la imagen de la mujer en Disney no es la misma hoy, que la que se tenía en los años cuarenta.

Los arquetipos que presenta cada época están delimitados por los valores y prioridades que se pensaba debían tener una mujer. Sin embargo, estamos adentrándonos a una etapa en donde los arquetipos de las princesas son cada vez más variados. En el último bloque se presentan personajes que buscan y pelean por sus convicciones y que sin embargo se permiten relaciones sentimentales. También, se presentan heroínas cuyos deseos están completamente alejados de las expectativas tradicionales (Merida). Y sobre todo, se está ejemplificando que el amor, y las relaciones no sólo se reducen al romanticismo, sino que involucran el amor fraternal, maternal y el compromiso con uno mismo.

CONCLUSIONES

Como podemos observar; la repetición de estos personajes y sus historias alimentan el imaginario cultural. Ya sea que la empresa divulgue estos íconos consciente o inconscientemente, lo que no puede ser negado es que sus protagonistas forman parte de nuestra representación colectiva. Por lo tanto sus princesas pueden ser relacionadas a diferentes arquetipos. Sin embargo, la investigación demostró que, si bien ha existido un patrón que ha marcado el progreso de las heroínas, actualmente los personajes son cada vez más complejos, mezclando características de diferentes arquetipos. Esta diversidad en los discursos y vidas de las princesas le permite a los espectadores tener un espectro más amplio de lo que es o puede hacer una mujer. Por lo tanto, el hecho de que las princesas no encajen dentro de un mismo molde, fomenta una libertad no sólo en la pantalla, sino en todo aquel que viva fuera de ella.

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