El Desnudo Sin Vergüenza: Un Estudio sobre los Estereotipos que Rodean las Dinámicas Sociales del Striper Masculino

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Este es un trabajo de Flor de la Peña y Sofía Swisterski realizado para la materia Cartografías de la Comunicación III de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (Verano 2024, Dr. Eduardo Portas)

Sumario

Esta es una investigación cualitativa acerca de los stripers en la Ciudad de México, llevada a cabo a partir de una entrevista a profundidad estilo historia de vida en la que se conversó con Baruch Sandoval Rodríguez, un ex striper de los años 2000. Como marco interpretativo se usará la teoría de Identidad Social de Tajfel y Turner. La entrevista reveló la percepción de un ex striper acerca de su trabajo, los cambios de trato social que llegó a sufrir por ser un bailarín erótico, las prestaciones casi nulas dentro del oficio, pero también las herramientas positivas que obtuvo gracias a su profesión, como la pérdida de vergüenza frente a grupos de personas, la disciplina, así como la facultad de vislumbrar lo que sucede si un trabajo se profesionaliza y se toma con la seriedad que se debe.

 

 

Introducción

El trabajo striptease está repleto de prejuicios e imágenes que separan al striper del mundo ordinario, pero no muchas veces la gente se pregunta cómo es su vida, cómo llegan a trabajar dentro de la industria y si realmente disfrutan serlos. Estas preguntas son la base del trabajo y pueden ser el inicio de la desestigmatización de los stripers.

La importancia de dicho trabajo radica en mostrar un oficio del cual no se le otorga el foco y que la falta de atención lleva a problemas internos y externos dentro de la industria, desde que no se le considera un trabajo formal y por ello las prestaciones laborales son nulas, hasta la forma en cómo se les es tratado a los stripers en la parte social y en otros trabajos, siendo desacreditados por la relación que tienen con el striptease.

Este escrito cuenta con el testimonio de Baruch Sandoval Rodriguez, un bailarín erótico retirado, que relata su experiencia desde dentro de este ámbito laboral, compartiendo que no hay que irse a los extremos y satanizar una profesión que tiene mucho que ofrecer para quienes la realizan.

Preguntas de Investigación

¿Cuál es el día a día de los stripers?

¿En qué consisten las dinámicas internas y externas de los bailarines exóticos en la Ciudad de México?

¿Hasta qué punto ha cambiado y afectado el contexto social de los bailarines por su trabajo?

Objetivos de investigación

General: Describir el día a día de un stripper para crear conciencia acerca de sus vidas y derribar los tabúes.

Entrelazado: Exponer las dinámicas internas y externas de los bailarines exóticos en la Ciudad de México.

Individual: Narrar los cambios que han sucedido en su contexto social a partir de empezar a trabajar como un bailarín exótico y si les ha llegado a afectar

Justificación de la Investigación

La presente investigación ha sido elaborado por diversas razones que radican en dos importantes ejes:

●Darle voz a alguién que no la tenga: El trabajo compuesto a partir de la investigación del desnudo hasta lo que hoy se conoce como stripper y la entrevista con una persona que hoy vive a partir del oficio, traerá a la mesa un rico diálogo que buscará tumbar el tabú que se tiene y que ha sido gran parte de la desaparición de su voz.
●Mostrar la realidad de un trabajo poco hablado: Como se mencionó anteriormente, al ser un trabajo rodeado de tabúes, regularmente no se busca tener pláticas y diálogos con las personas que están dentro del gremio. Al final esto borra la diversidad en empleos y baja la calidad de trabajo en ellos; no obstante, si se muestra al ojo público, pueden mejorar dichas condiciones.

Metodología

La elaboración del texto está compuesta por investigación documental y posteriormente una entrevista a profundidad tipo historia de vida realizada a un bailarín exótico.

Hipótesis

Los stripers sufren de un trato externo hiriente por prejuicios a causa de satanización del cuerpo desnudo en la sociedad.

Estado del Arte

El tabú que rodea al cuerpo masculino y su exposición en distintos ámbitos artísticos ha generado una carencia de regulaciones eficientes en la Ciudad de México para proteger a los stripers en la actualidad.

El recorrido que realizará este estado del arte señala brevemente la visión del desnudo masculino en 3 momentos históricos distintos y la llegada de los bailarines eróticos a México, para hacer posteriormente énfasis en las medidas de protección que se les brinda a los bailarines. Cabe resaltar que si bien hay varios escritos respecto al desnudo femenino y su representación, al igual que exigencias para las mujeres, este escrito busca enfocarse principalmente en el cuerpo masculino.

Las distintas cosmovisiones respecto al cuerpo han cambiado a lo largo de la historia, pero, desde las primeras civilizaciones la representación del desnudo masculino ha sido un tema delicado. Por ejemplo, para los griegos “Belleza era juventud, y la madurez inteligencia, experiencia de la vida.” (Villena, 2008, p.13), por lo que el cuerpo joven sí debía enseñarse, mientras que un cuerpo maduro ya no.

Aún teniendo esta perspectiva, ya existían prácticas como el culturismo, un deporte que se creía que otorgaba salud y belleza al cuerpo masculino, lo cual daba un permiso moral para mantener un registro fotográfico de estos chicos, que portaban únicamente una tanga o taparrabo al momento de realizar la actividad.

La religión también ha sido un factor muy fuerte que ha afectado la representación del cuerpo. Haciendo un salto temporal a la edad media, había una discusión muy álgida respecto a la representación de Cristo en la cruz, ya que los romanos crucificaban a los reos desnudos, sin embargo, los judíos cubrian sus denominadas partes nobles. Por lo que primero se le representó cubierto, un periodo de tiempo sin ropaje alguno, pero pronto se regresó a la primera representación.

Cristo fue crucificado desnudo, pienso por ello que es piadoso de creer que sus partes fueron tapadas por alguna cosa honesta. Ante todo la naturaleza se horrorizaría de tamaño coste y el mismo Cristo no hubiera querido aparecer de esta guisa delante de su casta Madre y las otras santas mujeres. (Molanus en López, 2006, p.85)

Aquí es evidente la distinción en motivos por los cuales cubrirse, mientras que antes se hablaba de lo que representaba el cuerpo (ya fuese belleza o inteligencia), en la edad media se le relaciona más con el pudor y el cubrir las partes nobles por motivos religiosos.

Esta cosmovisión pudorosa se mantiene, sin embargo, en Europa ha habido un mayor diálogo respecto al estar desnudo y prácticas nudistas en relación al continente americano. Aunque sigue habiendo varios cambios e irregularidades en la actividad y en los espacios en los que está permitida por varios años.

López (2006) afirma que no sólo se tarda en llegar el nudismo a Latinoamérica, sino que está radicalmente prohibido. Comienza en países como Uruguay, Chile, Argentina y está más desarrollado en Brasil; sin embargo, López plantea que aún no se descubre el valor económico que supone el nudismo.

Zaikman & Sanchez (2020) remarcan que no es hasta el siglo XIX que el baile exótico se vuelve popular en los países de América, principalmente en los burdeles, dónde las prostitutas demostraban sus talentos como una forma de promocionarse.

México comienza a acercarse a la práctica de los bailes eróticos copiando la estructura y narrativa de los locales estadounidenses. “Las franquicias texanas Men´s Club y Club Royale que se instalaron en las ciudades de México y de Guadalajara, copiaron mucha de la narrativa y del contenido simbólico de los clubes Playboy” (López, 2012, p.208).

El problema es que se copia únicamente el contenido del espectáculo, ya que en el país vecino no tienen forma de cuidar a los bailarines. Fustich (2022) plantea que es debido al tabú del desnudo que hay una falla al momento de desarrollar protecciones para los bailarines exóticos.

[…] muchos de los individuos que practican el trabajo sexual al rededor del mundo, incluso de forma legal, son tratadas raramente con la dignidad de un profesional. De hecho, varios no son siquiera considerados como empleados de sus sitios de trabajo, sino trabajadores independientes y auto-contratados (Fustich, 2022, p.921, traducción propia)

Tanto en Europa como en América hay un tabú que hace que este tipo de profesiones no sólo no sean tratadas con dignidad, sino que no ha permitido la creación de regularizaciones tan sencillas como considerar a los bailarines empleados del sitio donde laboran. Los miembros del mismo gremio parecen ignorar el mundo laboral que los rodea.

Zaikman y Sanchez (2020) realizan un experimento que revela que la gente tiene connotaciones negativas respecto a la danza erótica, tanto como para quienes la realizan como para quienes la consumen; Sin embargo, este rechazo por el espectáculo no se le atribuye en particular a ningún género.

Un artículo de El País cuenta como es una noche de trabajo para un bailarín erótico en Tajira en 2016. Si bien ninguno de los bailarines quiso revelar su nombre real, compartieron que por una tarifa fija, las clientas podían escoger hasta donde llega el espectáculo en términos de prendas y cercanía.

[…]el show básicamente ocurre en un lapso promedio de una hora y media con posibilidad de prolongarse, sin recargo económico, sólo dependiendo del entusiasmo reinante. “Por lo general, se suele esperar a que las copitas cumplan su rol para tornar más desinhibido al público femenino. […]” (S.D.,2016, par. 2)

Lo que narran los bailarines implica que no tienen más protección que los efectos del alcohol en la sangre de las clientas. Para los hombres, este negocio no es tan rentable como para las bailarinas, sin embargo un estudio de Emily Williams (2015) indica que, al contrario de las mujeres, los hombres continúan en la profesión por un asunto de autoestima, más que por necesidad económica. “[…] Tanto así que los hombres continuarán desnudándose incluso si ya no es financieramente lucrativo”. (Scull en Williams, 2015).

Los hombres disfrutan el ser objetivados por el público, al contrario de las mujeres, que reciben este trato en su cotidiano.

En este negocio, el estado del cuerpo y estar en forma son vitales, ya que esto en ocasiones determina la estancia del bailarín en su lugar de trabajo. Algunos sitios no contratan en base a las capacidades de baile ni el tipo de cuerpo, y se enfocan más en la confianza y carisma de los bailarines, pero en la mayor parte de sitios establecidos para el espectáculo, los stipers tienen que justificar su estancia con su rendimiento físico. “[…] su vida personal gravita en torno al ‘disciplinamiento’ del cuerpo para darle valor, así como a la construcción y enriquecimiento del performance tanto dentro como fuera del club.” (Villagrán, 2023, p.13).

Villagrán (2023) indica que es en este momento que el hombre mexicano tiene que volverse hegemónicamente bello y caer en la exigencia ambigua de “ser hombre”, “[…]lo que significa, en esencia, ejercer el dominio sobre aquellos individuos que se encuentran en posiciones inferiores en la escala de poder, tal como las mujeres, los niños, ancianos, homosexuales, extranjeros y todas aquellas categorías que identifiquen como ‘diferente’.” (Villagrán, 2023, p.6)
Para lograr esto, es frecuente que los bailarines consuman esteroides, además de pasar varias horas en el gimnasio.

Por el beneficio de obtener la categoría de hombre y la posibilidad de aumentar el autoestima, los stripers trabajan en condiciones poco estables, si bien pueden obtener el salario mínimo de un trabajador de oficina en una noche en lugar de un mes, no tienen aseguradas vacaciones, aguinaldo ni días económicos. (Gómez, 2006). Aunque parece no importarles estar del lado informal de la economía, es necesario recalcar que esto implica estar en una desprotección laboral constante.

Las medidas que el país ha llevado a cabo están más relacionadas al tabú y protección física, pero no tanto en el trato que reciben los bailarines, ni por parte de sus clientes ni empleadores, sino más bien de la trata de personas.

Como medida protectiva, se intentó presentar a estas figuras en televisión. “Al parecer el poder mediático de los realities, legitima la idea de que aparecer en televisión supone ganar poder” (López, 2012, p.220). Con esto se buscaba cambiar la carga ideológica respecto a estas personas.

Actualmente en la Ciudad de México no se ha otorgado ningún permiso para abrir los denominados “Table dance”. El que puede considerarse como el problema principal es que el gobierno no ha sabido delimitar de lo que se habla.“Uno de los problemas, es que la Ley de Establecimiento Mercantiles de la Ciudad de México no tiene integrado o bien definido el concepto de table dance y se agrupan dentro del término de bares.” (Estrada, 2020, par.10)

Además de entrar como bares, cabe destacar que se han abierto lugares de table dance de forma clandestina. Por lo que esta prohibición (al igual que varias otras) no es respetada, sino que al no estar bien delimitada, es muy sencillo esquivar las consecuencias de la misma.

El cuerpo al desnudo ha sido un tema controversial por distintos motivos a lo largo de la historia en distintas culturas. México es un país sexista, donde los hombres buscan ser el macho de la casa y el líder de su entorno. El baile erótico le da un lugar a los hombres para sentirse bien consigo mismos, contrario a las mujeres, que por la costumbre de ser objetivizadas, no lo disfrutan tanto y acuden a esto por una necesidad económica más que para elevar su ego.
Si bien el baile erótico antes era consumido por la clase alta, actualmente es una actividad clandestina rodeada de mucho prejuicio, lo que ha provocado que la gente se comporte distinto y juzgue tanto a las personas que realizan la actividad, como a quienes la consumen.

Actualmente en la ciudad de México no hay un sistema de protección definido y funcional para los bailarines eróticos, esto debido al tabú que presenta la misma actividad. Como consecuencia, los hombres viven en la incertidumbre de si podrán mantener su empleo, ya que se les considera trabajadores auto-empleados que tienen que tener cierta corporalidad para seguir en el mismo recinto.

Como consecuencia de esto, los bailarines hacen un riguroso trabajo con su cuerpo dentro y fuera de sus horas laborales. Procurando ir al gimnasio para mantener cierta forma que es hegemónicamente bella y teniendo que acudir a compuestos externos, tales como los esteroides.

El striptease compuesto por hombres es un espectáculo en el que el danzante se va quitando la ropa de poco en poco mientras le baila al espectador de manera erótica. Esta actividad hoy en día está llena de prejuicios, malas prácticas en las condiciones de trabajo y mayormente, discriminación. Gran parte de esta visualización es por la piel desnuda del trabajador y la satanización que se le ha hecho a una parte que en el pasado era normalizada.

El desnudo es una parte esencial dentro de la historia humana; no es por nada que se ve plasmada en lo más bello que se tiene en la sociedad, el arte, y esto recae desde los años antes de cristo; pero en las últimas décadas el placer que produce ver al cuerpo y solamente la libertad de estar en la carne propia, se ha denigrado.

Luis Antonio Villena en el primer capítulo de su libro Héroes, atletas, amantes: historia Esencial del desnudo masculino, nos relata como en la antigua Grecia, el desnudo era bello, una demostración de la juventud y peculiarmente, los primeros que fueron representados de esta manera eran los varones y así realizaban sus labores, mayormente donde más se demostró fueron en las olimpiadas: “Desde finales del siglo vIII a. C. el desnudo es exclusivo del varón (el desnudo femenino no aparece hasta siglos después); sólo los griegos se desnudan y sólo se presenta así el hombre que es bello, aquel que tiene un cuerpo bien articulado.” (Villena, 2008, p. 12).

Y es desde este momento de la historia en el que la hipertrofia se volvió algo característico del desnudo en el hombre ya que atenuaba la forma del hombre bello y perfecto; lo más cercano al arte, como lo muestra Pedro lópez Anadón en su libro El desnudo al desnudo :”la civilización griega constituye un ejemplo de la exaltación del desnudo un a través, fundamentalmente, de la escultura. También en otros ámbitos sociales el desnudo era considerado una forma de protesta o de renunciación, […]” (López, 2006, p.39).

Sin embargo, aunque con los griegos pareciera similar, el desnudo corporal y el desnudo artístico son categorías distintas que se les ha dado al cuerpo. Kenneth Clark nos comenta que la desnudez corporal es la que se produce cuando velamos sin ropa y llega a causar vergüenza y ahí es donde radica su diferencia con el desnudo artístico, ya que este no porta ningún un tipo de embarazo a la persona que se desvela ante otro individuo: “La imagen vaga que proyecta en nuestro espíritu no es la los temas de de un cuerpo encogido e indefenso, sino la de un cuerpo equilibrado, feliz o lleno de confianza: el cuerpo reformado.”(Clark, 1987, p.17). Es desde aquí que el retratar y ver el cuerpo humano desnudo desvela varios significados y abre diferentes vertientes de actividades que no solamente recaen en la pintura o la escultura; también se incluye el striptease.

No obstante, dentro del mismo libro de Clark en el que se menciona lo anterior, se encuentra una contrarespuesta a que se categorice el striptease como el desnudo artístico y por ende arte, ya que esta actividad está centrada en el erotisimo y el dinero:“ ‘Si el desnudo’, dice el profesor Alexander, ’es tratado de forma que despierte en el espectador ideas o deseos acordes con el tema material, estamos ante un arte falso y una moral mala.’ “ (Clark, 1987, p.20).

Retomando desde el cuerpo artístico, la idea de la atribución de conceptos y significados, es necesario mencionar que aunque el lenguaje sea cambiante, hay varios que se acuñaron y se mantienen años después de haber sido puestos en el término. En México durante la conquista, el desnudo dejó de ser cotidiano y visible para todos, solamente la gente de origen ibérico podía retratar cuerpos semidesnudos a favor de la iglesia y con tonos de piel europeos; lo cual chocó culturalmente con lo que se tenía en el mundo prehispánico y formó otra vía de discriminación. Pese a que ya no se vive en un virreinato en México, los conceptos impuestos por los colonizadores aún se conservan: “[…] la Iglesia como benefactora retardó la producción del género durante un largo periodo de tiempo , dejando solamente que artistas de origen hispánico plasmaran semidesnudos en temáticas religiosas” (Sánchez, 2016, p. 7).

Con el cuerpo teniendo este significado, las disidencias lo transformaron en un símbolo transgresor de las normas, primariamente en el arte y uno de sus mejores exponentes fue el Muralista mexicano Saturnino Herrán, el cuál buscó reestablecer el lugar natural y orgulloso de la piel de bronce del pueblo mexicano, dándole un nuevo significado al desnudo, el renacer y liberación del hombre.

Saturnino Herrán vio en el desnudo clásico la naturalidad y belleza de las emociones que enmarcan el sentimiento y significado de la vida. Las expresiones de fuerza, dolor y placer en un desnudo artístico van armonizadas con actitudes que enaltecen la esencia del ser humano. (Sánchez, 2016, p. 54)

Del mismo concepto que impuso el reinado colono, es que se impulsaron los roles de género que hoy en día aún se pueden ver presentes y que de la misma manera han establecido un estándar de belleza europea, acentuando nuevamente la hipertrofia: “[…] el erotismo de la mujer y la fortaleza del hombre, sentimientos y virtudes que fueron ajustados a la fisonomía de cada uno, con el fin de diferenciar y representar el rol de género.” (Sánchez, 2016, p. 9).

El resurgimiento del cuerpo desnudo fuera del arte y como una parte de la sociedad fue después de la Segunda Guerra Mundial y mayormente en Europa, lo cual es comprensible después de vivir en sistemas totalitarios. El nudismo es una expresión de libertad y de gozo: ”El nudismo como práctica e incluso ideología autónoma adquiere carta de naturaleza en el mundo y después en España, a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial.” (López, 2006, p.140). A raíz de esto surgieron varias comunas nudistas y actividades que rodean al nudismo.

Teniendo un panorama extenso del desnudo y sus diferentes ramas o conceptos es que encontramos el striptease como una actividad, al igual que el humano, llena de contradicciones, a partir de teóricos que se han mencionado anteriormente como Kenneth Clark. Es por ello que es tan interesante estudiar el cuerpo del striper ya que este se compone de mostrar el cuerpo desnudo sin vergüenza para crear deseos y fantasías eróticas.

El cuerpo que se devela, en ciertos contextos, puede leerse como un cuerpo erótico. El erotismo es una construcción cultural mutante: a lo largo de la historia, la representación de aquello que es susceptible de despertar deseo sexual ha obedecido a estereotipos acordes a las circunstancias del mercado. El striptease es un acto erótico que se concentra en un anhelo, en una tensión entre la potencialidad de ofrecerse sexualmente al deseo y el deseo satisfecho. (Villagrán, 2023, p.3)

Otro componente que conforma la idea del striptease es que se puede catalogar como trabajo sexual, ya que está ofreciendo servicios sexuales para la obtención de dinero; no obstante, no es lo mismo que a prostitución. El striper no sólo baila, también cumple diferentes funciones como ser bartender, atender en la caja del establecimiento, entre otros, y más importante, en éste no establecen relaciones sexuales con los clientes. “Mientras que la prostitución implica servicios sexuales directos entre la trabajadora sexual y el cliente, el striptease suele implicar a bailarines que trabajan en clubes, donde desempeñan diversas funciones, como bailar, anfitriones o camareros, entre otras.” (Fustich, 2015, p.924, traducción propia).

Ahora, muchas veces se cree que el hombre como striper está dentro del oficio por las mismas circunstancias que las mujeres; sin embargo, en múltiples estudios se ha demostrado que es por su apoyo a la autoimagen. Emily Williams (2015) descubrió en un estudio que a los hombres bailarines les gusta ser vistos como objetos ya que el sentirse deseados les ayuda a su confianza. Pero al darle tanto poder al espectador, afectará a largo plazo no solo al trabajador, también a la industria. Lo cual ha recaído en la poca protección de los trabajadores y la nula sindicalización. La gran mayoría no tiene días de vacaciones, no reciben aguinaldos pero la paga que reciben es buena.

Aunque el cuerpo sea de uno mismo, la sociedad será quien lo moldee a partir de sus ojos y normalmente es gracias a los estereotipos y a la desinformación que rodea el concepto. Uno de los más grandes exponentes en la forma en cómo se retratan los cuerpos de los bailarines exóticos en México son los roles de género. Para el hombre striper, su imagen se basa en la hipertrofia otorgada por la cultura occidental y el macho patriarcal que ha velado en el escenario mexicano. Villagrán (2023) señala que le tienen pánico a que los categoricen como poco varoniles o les arrebaten su hombría, por lo que sus shows incluyen poca comedia.

Como se mencionó, la objetivización del cuerpo masculino en este tipo de lugares es algo que se ha normalizado por los mismos stripers por las ventajas intrapersonales que ellos obtienen pero es distinto el trato que se tiene dentro de los establecimientos estadounidenses y mexicanos. Zaikman y Sánchez (2020) señalan como en Estados Unidos está generalmente prohibido el contacto físico sexual entre las dos partes del baile; sin embargo, en México llegó tropicalizado el concepto y el hombre podía dar besos a partir de darles un dinero extra, lo cuál ha incrementado las partes táctiles del cuerpo: “muchas mujeres «nos agarran los genitales, nos rasguñan, nos dan nalgadas y nos quieren arrancar la tanga», precisa Jesús al indicar que es en los privados bailes individuales donde ellas tienen más posibilidades de tocar. “(Gómez, 2006, par. 12).

Como se puede notar, el cuerpo desnudo varonil y el striptease están rodeados de tabúes y prejuicios que se origen desde hace siglos; sin embargo, no todo es un panorama sombrío para la industria, ya que la pequeña cotidianidad que se ha gestado en la sociedad del siglo XXI acerca de estos temas ha ayudado a que parte de los estigmas se caigan. Una noticia en Bolivia menciona éste cambio de mentalidad: “Es interesante ver cómo en Tarija los prejuicios y tabúes van quedando atrás porque la gente entiende que depende mucho de la imaginación y predisposición que se tenga para avivar cada relación con juguetes, atuendos sugestivos y hasta estimulantes eróticos” (S.D., 2016, par. 3).

Marco teórico

a) Datos biográficos del autor

Henri Tajfel fue un psicólogo social nacido en Polonia en 1919. Fue reclutado por la milicia francesa en la Segunda Guerra Mundial y en 1927 empezó a estudiar Psicología en el Reino Unido. Su teoría se basa en el nacionalismo y en cómo la gente trata los prejuicios y se deja llevar por ellos, en gran parte por lo vivido en la guerra. En 1967 se volvió el Presidente de Psicología social en la Universidad de Bristol y ahí estuvo trabajando en sus teorías hasta que falleció en 1982 por cáncer.

John Charles Turner: Psicólogo social británico nacido en 1947. Desarrolló la teoría de la autocategorización, complementaria a la de identidad social. Asistió a la Universidad de Bristol, dónde obtuvo su doctorado bajo la supervisión de Tajfel. En 1970 fue profesor de esta misma universidad, en 1982 fue académico del instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en 1990 enseñó en la Universidad Nacional de Australia y se retiró en 2008.

b) Principales conceptos teóricos

ConceptoDefinición Textual del teóricoFuente APA con número de página
Grupo“Podemos conceptualizar ‘grupo’, en este sentido, como el conjunto de individuos que se perciben como miembros de la misma categoría social, comparten cierto involucramiento emocional en esta definición común sobre ellos, y obtienen hasta cierto punto un consenso social respecto a la evaluación del su grupo y de su estar en él.” (Tajfel & Turner, 2004, p.283, Traducción propia)Tajfel, H., Turner, J. (2004). The Social Identity Theory of Intergroup Behavior. In J. T. Jost & J. Sidanius (Eds.), Political psychology. Psychology Press. Recuperado el 29 de mayo de 2024 enhttp://christosaioannou.com/Tajfel%20and%20Turner%201986.pdf
Comportamiento intergrupal“Cualquier comportamiento realizado por uno o más individuos realizado hacia otros que está basado en una de las características de los individuos pertenecientes al mismo grupo social” (Tajfel & Turner, 2004, p.284, Traducción propia)Tajfel, H., Turner, J. (2004). The Social Identity Theory of Intergroup Behavior. In J. T. Jost & J. Sidanius (Eds.), Political psychology. Psychology Press. Recuperado el 29 de mayo de 2024 enhttp://christosaioannou.com/Tajfel%20and%20Turner%201986.pdf
Categorizaciones sociales“se conciben aquí como herramientas cognitivas que segmentan, clasifican y ordenan el entorno social y, por tanto, permiten al individuo emprender muchas formas de acción social.” (Tajfel & Turner, 2004, p.284, Traducción propia)Tajfel, H., Turner, J. (2004). The Social Identity Theory of Intergroup Behavior. In J. T. Jost & J. Sidanius (Eds.), Political psychology. Psychology Press. Recuperado el 29 de mayo de 2024 enhttp://christosaioannou.com/Tajfel%20and%20Turner%201986.pdf

c) Relación con el objeto de estudio

Para contextualizar, Tajfel y Turner (2004) presentan la teoría de la Identidad Social, la cual se basa en identificar las condiciones mínimas que llevan a un grupo a discriminar a otro, a veces enalteciendo así en el grupo en el que están. La relación que este tiene con los stripers radica sustancialmente en la manera en cómo las personas las ven y llegan a discriminar.

La teoría de identidad social que presentan Tajfel y Turner (2004) indica que cierta parte de la percepción que tiene el humano de sí mismo es derivada del grupo al que pertenece. Esta teoría busca explicar el proceso cognitivo de la gente al momento de relacionarse con otros grupos.

Empecemos con la relación de cada concepto. Todo inicia con un grupo ya que ellos al verse reflejados entre sí, tienen cierto respeto y eso es algo que siempre se está cuidando. Es por ello que recaen en el uso de la discriminación si en algún momento hubiera un choque entre la manera en cómo los perciben ya que se juntan con un individuo que rompe la forma ya establecida Y esto se ve usualmente entre los círculos de personas que están con stripers o hasta con los mismos que tienen miedo de ser juzgados por los grupos.

“Grupo” es definido como la percepción colectiva que tienen ciertos individuos respecto a ellos mismos, que al ser compartida les da un sentido de pertenencia. Este concepto base para los siguentes, es relevante para marcar la diferencia entre los individuos que pertenecen al mundo del baile erótico y los que no. Creando una distinción entre grupos y por ende, de trato.

Por otra parte existe el comportamiento intergrupal, el cual surge dentro del conjunto de individuos y son las actitudes que toman en contra de otro tipo de grupos que tienen características, estos siendo los stripers. Como se puede ver, ambos conceptos se entrelazan aunque en uno si se habla acerca de acciones. Por ejemplo todos los grupos que deciden atacar o poner en riesgo a los stripers por su trabajo.

Por último, el “Comportamiento intergrupal” es cualquier acción realizada de un grupo hacia otro basándose en las distinciones, teniendo como referente al grupo propio. Nos comportamos de modo distinto entre aquellos que vemos como iguales y aquellos que no son parte de nuestro grupo. Este concepto se relaciona con nuestra investigación porque habla del resultado del estereotipo y el tabú. De las acciones implementadas desde los externos hacia los bailarines pero también de la dinámica interna, entre bailarines y aquellos que consumen el espectáculo.

Por último están las categorizaciones sociales, lo cual segmenta a la sociedad en distintos troncos y forma lo que conocemos como grupo. Cada uno va a tener características completamente distintas y trae consigo una pluriculturalidad dentro de la sociedad; no obstante, también hace más fácil que los grupos se puedan discriminar entre sí, hecho que notó Tajfel durante y después de la guerra. Todo esto se encuentra en la situación que están viviendo los stripers hoy en día ya que la categoría en la que viven los ha afligido en los tratos que reciben interna y externamente.

Las “Categorizaciones sociales» son las herramientas con las que el individuo divide el entorno, y en base a esto, acciona. Cuando se generan estereotipos negativos en un grupo, los individuos que no son parte del mismo se basan en estos para decidir si interactúan o no con el grupo al que no pertenecen, al igual que la forma de hacerlo. Esto es base para nuestro trabajo, ya que consideramos que los tratos que reciben los bailarines y la forma en la que se habla de este espectáculo, ha generado que no se le voltee a ver ni por los miembros que la conforman, generando dinámicas que pueden llegar a ser dañinas para los bailarines.

Consideramos que el trato que reciben los hombres que se dedican a esta rama del entretenimiento por la gente que no participa de ningún modo en el espectáculo, no sólo generan un tabú respecto a la profesión, sino que, consecuente de este, se generan condiciones de trabajo que pueden llegar a ser dañinas para los individuos que se encuentran dentro de la industria.

Resultados

Interpretación de Resultados

Interpretación

La entrevista a profundidad estilo historia de vida realizada a Baruch Sandoval Rodriguez, arrojó diversos resultados los cuales se conectan con lo ya antes visto en las secciones del Marco Teórico y del Estado del Arte. En esta sección se diseccionarán los resultados para poder tener una mayor compresión del trabajo striper y todo lo mencionado por Baruch Sandoval Rodriguez fue obtenido a partir de la entrevista realizada el 19 de Junio de 2024.

Para empezar, el striptease como trabajo se menciona como un trabajo informal y que carece de prestaciones y condiciones laborales, lo cual ya se había mencionado anteriormente con Williams (2015) dentro del Estado del Arte; no obstante, Baruch menciona que se llegó a profesionalizar dicho trabajo lo cual aportó al crecimiento personal del striper gracias a la manera en cómo funcionaba dicho show. Esto demuestra que aunque las condiciones no fueran las mejores, hablando acerca de derechos laborales, la experiencia que fue otorgada fue sumamente gratificante.

Continuando con el mismo hilo es importante ofrecer al lector la definición que se manejó de striptease según el mismo striper, la cual es hacer un show y como buen show, se debe dejar satisfecho al cliente; sin embargo, aquella satisfacción tiene un límite el cual es el contacto físico, de amables partes. Los stripers son quienes respetan la barrera del cliente aunque muchas veces los clientes no, lo cual termina afectando la experiencia del bailarín e infunde la mala imagen que se puede tener.

Muchas veces las faltas de respeto se generan por el perfíl que tienen los stripers. Como Baruch menciona, la gran mayoría son personas con cuerpos estéticamente bellos y con hipertrofia causada por el gimnasio o inyecciones de esteroides. Para mantener dicho cuerpo es necesario también una dieta estricta. Toda esta amalgama rebota al estereotipo que se le ha arraigado al cuerpo griego por excelencia que deben portar los bailarines, pero para ellos, no es algo que les pese. En realidad es un lujo que los enaltece, llegando al punto en el que deciden no dar shows aunque ya les hayan pagado. Una de las razones es porque la fiesta no tiene el caché con el que ellos ya están acostumbrados. Al final del día como mencionó Baruch, son personas ególatras difíciles .

El ser striper no solamente tiene consecuencias en el cuerpo, también se pueden ver en el trato que reciben. Su imagen cambia en los ojos de las personas al pertenecer a otro grupo social, en esta ocasión fue estar con San Mike, y termina rompiendo las relaciones que tenía, en gran parte suele suceder por el lugar donde viven. Baruch vivía en Altavilla, un barrio completamente religioso, no es sorpresa el cambio de trato que recibió por parte de sus amigas y familiares. Esto se relaciona completamente con la teoría de Tajfel y Turner (1986) del comportamiento intergrupal y las relaciones intergrupales que se dan al ver a una persona que ya no está dentro del molde del grupo con el que se convive.

De la misma manera, el trato que se recibe al ser striper es distinto dentro de una empresa y puede significar el desempleo ya que la percepción de tener como empleado a un bailarín exotíco es dañino para la compañía. Esta situación puede llevar a que el empleado tenga que renunciar a su trabajo de bailarín para conservar el empleo formal.

Por último, al final todos estos tratos llevan a que los stripers vivan en vergüenza y escondan su nombre y el trabajo en el que están para así no ser juzgados por su círculo cercano, como se mencionó hace dos párrafos. Para Baruch fue cambiar su nombre al de Robin uno de sus tantos disfraces que usaba para poder llevar a cabo el show. Sin embargo, el miedo y vergüenza se ha diluido hasta ser reemplazado por el orgullo. El orgullo surge gracias a una reflexión llevada por el striper en la que se dio cuenta que todo el proceso le ayudó para poder ser conferencista. Si se puede estar desnudo frente a personas, el dar una conferencia ante un auditorio lleno es tarea fácil. El desnudo corporal se termina transformando en un desnudo artístico y así se logra superar la vergüenza ante el público.

López (2012) indica que México comienza el acercamiento de los bailes eróticos copiando la estructura del Chippendale que tenía Estados Unidos, y el señor Sandoval recalca que por lo menos Top Secret, siendo esta la agencia en la que él laburó la mayor parte de su carrera como striper, sí copiaban ese modelo de trabajo.

Fustich (2022) plantea que no hay protecciones ni regulaciones de trabajo de los bailarines eróticos debido al tabú que se tiene respecto al desnudo. Baruch Sandoval comenta que los stripers se mantenían seguros por medio de una evaluación de las locaciones en las que solicitaban el show. Evitaban ciertas colonias porque eran peligrosas. El señor Sandoval recalca que es un trabajo informal:

“[…] el trabajo informal tiene muchos riesgos. Y, eh, si lo llevamos a hoy en día, la mitad de la fuerza laboral de la, de las personas económicamente activas trabajan de manera informal, sin seguro social, sin planes de ahorro, sin planes de pensión, nada[…]”

Top Secret protegía a sus bailarines cuidando las colonias en las que se presentaban, sin embargo el entrevistado recalcó que ser striper es un trabajo de riesgo ya que no tenían forma de saber cómo se iban a comportar las parejas o familiares de las chicas que iban a recibir el show, incluso en colonias con un mayor nivel económico.

En el artículo de El País que narra cómo es una noche de trabajo para un striper en Tajira en el 2016, varios bailarines comparten que por una tarifa fija, las clientas escogían el nivel del espectáculo y que el show podía prolongarse sin ningún recargo económico. Si bien en Top Secret tenían dinámicas que procuraban la diversión de todos los que estuvieran presentes, el espectáculo tenía una hora de comienzo y una duración fija.

Baruch Sandoval comenta que al inicio del espectáculo daba las reglas del mismo, si las clientas no querían que se acercaran los bailarines, tenían que poner las manos frente a ellas y los bailarines comprendían, procurando la integridad de ambas partes.

Sandoval indica que el show tenía una duración de una hora. “[…]si decíamos que el show arrancaba a las seis, el show arrancaba las seis, si era las ocho, era las ocho, si era las diez era las diez. Éramos muy profesionales, siempre traíamos todo nuestro equipo […]”.

Los bailarines de Top Secret cuidaban mucho su cuerpo. Aunque vivían de ello, el señor Sandoval resalta que no eran ni los más guapos ni los mejores bailarines, pero sí los más profesionales. Esto implicaba también tener un cuidado por el cuerpo y el espacio del espectáculo.

Emily Willians (2015) indica que los hombres están en esta profesión por un asunto de autoestima más que por necesidad económica y Scull en un texto de Williams (2015) dice que los hombres, incluso si ya no es financieramente lucrativo, seguirán desnudandose.
Baruch Sandoval tiene una experiencia que contrasta ampliamente con estas afirmaciones. Principalmente al inicio de su vida como bailarín erótico siente mucha verguenza por la práctica y reconoce que al final del día, está vendiendo su cuerpo. No es algo que disfrutara particularmente, por lo que cuando le ofrecen otro trabajo, con las comodidades del trabajo formal, abandona la vida de striper.

Tajfel y Turner (2004) presentan la teoría del comportamiento intergrupal, que indica que un grupo de personas marcan distinciones con otros grupos de características distintas, y que tendrán reacciones con tendencias de rechazo a los otros. Esto se relaciona perfectamente con la investigación por lo mencionado del tabú y con lo que comenta el señor Sandoval en la entrevista: “al principio se sentía feo que me dejaran de hablar. Ya después, francamente me importó muy poco.”

El orgullo que siente Baruch Sandoval por la profesión en parte recae en el profesionalismo con el que se manejaba Top Secret. Respecto a horarios y a la configuración del espectáculo. Es tal que deja de ser clandestino. Los miembros imprimieron postales que regalaban en los espectáculos y tenían una página de internet.

“[…] su vida personal gravita en torno al ‘disciplinamiento’ del cuerpo para darle valor, así como a la construcción y enriquecimiento del performance tanto dentro como fuera del club.” (Villagrán, 2023, p.13).

Dentro del profesionalismo del baile erótico se encuentra el cuidado del cuerpo. Baruch Sandoval narra la transformación corporal que tuvo gracias al entrenamiento, dieta y con “el químico que se usa”. Es aquí donde expresa un orgullo personal por obtener un físico que admiraba de otros.

Varios puntos de la investigación previa a la entrevista indicaban que la profesión del bailarín erótico es peligrosa, poco profesional y con pocos beneficios más que darle autoestima a los bailarínes. Después de la entrevista con Baruch Sandoval es posible ver que no es del todo cierto. Si bien es trabajo informal y tiene sus riesgos, cada caso es particular. Hay algunas agencias con mejores bailarines, con hombres más convencionalmente atractivos, pero el fuerte de Top Secret era su profesionalismo.

Las relaciones que se tienen dentro de las empresas son distintas, por lo que es imposible generalizar la totalidad de una profesión. Si bien tiene ciertas connotaciones el ser striper, es un trabajo por el cual no hay que sentir vergüenza. La entrevista con el señor Sandoval especifica que hay que apenarse únicamente si está mal hecho el trabajo.

Conclusión

Para concluir, después de realizar la investigación cualitativa con la entrevista a el ex striper Baruch Sandoval Rodríguez, se puede decir el objetivo general fue satisfecho parcialmente ya que si se logró describir el día a día de un striper a partir de la entrevista y conocer el estricto régimen que debían de seguir para conservar su cuerpo; sin embargo la segunda parte solamente se puede saber si se cumple en el futuro para conocer el impacto del trabajo. Por otra parte los dos objetivos entrelazados y específicos fueron cumplidos ya que se logró exponer las dinámicas internas y externas de los bailarines exóticos de la Ciudad de México, conociendo lo difícil que es tratar con los stripers por ególatras y cómo las personas los tratan, al igual que narrar cambios que sucedieron a partir de empezar a trabajar en el ámbito, lo cual terminó a qué gente se alejara y el striper escondiera su pasado.

 

Referencias

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Fustich,K. (2022, 24 de mayo). Sex work is real work: The implications of U.S strippers winning the right to unionize, an international comparative study. https://pwebebsco.ibero.elogim.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=7&sid=6def951a
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López, A. (2006). El desnudo al desnudo. Librería Argentina.

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-y-lo-ilegal-cdmx-permisos-negocios-adultos-6035981.html

S/A. (2016). Los strippers masculinos ganan espacio en Tarija. El País. https://elpais.bo/archivo-ecos-de-tarija/20161215_239041-los-strippers-masculinos-g anan-espacio-en-tarija.html

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Sidanius (Eds.), Political psychology. Psychology Press. Recuperado el 29 de mayo de 2024 en http://christosaioannou.com/Tajfel%20and%20Turner%201986.pdf

Tajfel, H., Turner, J. (2004). The Social Identity Theory of Intergroup Behavior. In J. T. Jost & J.

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Williams, E. (2015, 8 de Julio) Researcher finds men strip for self-esteem boost. CU Denver News.
https://news.ucdenver.edu/researcher-finds-men-strip-for-self-esteem-boost/ Zaikman, Y.,

Anexo

Transcripción de la entrevista realizada el 19 de junio de 2024 a Baruch Sandoval Rodriguez.

Corre cámara. Ah, ok. Entonces la entrevista va a ser una historia de vida.

Ok.

Vamos a empezar desde el mero inicio…

Sí.

Y nos vamos a centrar en parte en la experiencia siendo striper.

Sí.

Ok, entonces vamos a empezar.

Vale. Perfecto.

¿Necesitas agua?

No, estoy muy bien. Me siento bien.

Va todo bien ¿Nos podrías dar tus datos? ¿Cuál es tu nombre? ¿Dónde naciste?, ¿Edad?, ¿donde trabajas? Y básicamente, ¿quién eres?

Perfecto. Mi nombre es Baruch Sandoval Rodríguez. Tengo 50 años. Nací en la Ciudad de México, pero viví prácticamente toda mi vida, la primera parte de mi vida, hasta los 26, 27 años en Ecatepec, de Morelos. Hoy día trabajo en Seguros Monterrey y además soy conferencista. Soy conferencista para Fuerzas de Ventas y Desarrollo Humano y Cursos de liderazgo.

Ok, después de cada pregunta que te diga la puedes repetir, por favor.

Si.

¿Cuál fue tu primer acercamiento a la danza?

¿Cuál fue mi primer acercamiento a la danza? Qué buena pregunta, la verdad. Siempre me gustó bailar, desde, desde niñito. Recuerdo que desde niñito recuerdo que mi padre… A mi padre le encantaba la música, le encanta la música y ponía discos de de todos los discos. Escuchábamos a los Beatles, escuchamos a Doors, a Creedence, a Ray Charles y recuerdo que en vez de bailar me ponía a girar alrededor de la mesa y ese era mi baile. Iba saltando y brincando alrededor de la mesa.

Eh… Después mi hermana cumplió 15 años y como vivía en Ecatepec, es común que en los 15 años le hagan una fiesta con bailables a la quinceañera, con su última muñeca, su último regalo con chambelanes. Mi hermana creo que tuvo seis o siete chambelanes. Yo tenía diez años en aquel entonces y me sabía toda la coreografía, toda la coreografía de todos los bailables de rock and roll, mambo, este, bailaron Ray Conniff y me sabía hasta el vals, ¿no? Y el maestro de, de, de, de baile se llamaba Raúl, el maestro de baile eh, le, le, le parecía impactante que yo a los diez años pues ya me supiera toda la coreografía y él le dijo a mi mamá, Recuerdo perfecto. Dice “Tiene usted una joya.

Tiene usted a un artista. Por favor, métalo a clases de baile.” Y propiamente mi mamá no me metió a clases de baile. Como que para mamá no era tan importante. Pero mi hermana, la de los 15 años, consiguió que yo tuviera una audición para el CEDART, el Centro de Educación Artística del INBA. Y ahí tomé clases de ballet, de, de ballet clásico, ballet contemporáneo y folclor. Y ya después yo tomé por mi cuenta clases de jazz y de hip hop.

Ok ¿Esto a que edad fue?

Bueno, ah, desde niño me gustó el baile, pero la preparatoria propiamente la hice en el Centro de Educación Artística. Recuerdo que hice mi examen para quedarme en la preparatoria de la UNAM y me quedé en la preparatoria de la UNAM en la prepa nueve, que para alguien de Ecatepec quedar en la prepa nueve era lo máximo, era una preparatoria que que nos quedaba pues más o menos cerca, pero además garantizabas tu pase a la UNAM ¿no? Entonces “oye, te quedaste en prepa nueve, te rayaste”, ¿no? Y yo renuncié a la prepa nueve porque también me aceptaron en el Centro de Educación Artística que me quedaba en la colonia Roma, la calle de Tlacotalpan, por donde hoy está el Dalinde y el Metropolitano, muy cerca de ahí. Y allá me iba a estudiar, eh, toda la preparatoria y era como centro de educación artística, en vez de estar de siete a dos, estábamos de siete a cuatro por las clases de teatro, artes plásticas, música y, y obviamente danza.

Ok y ¿cuál fue el trayecto que pasaste para llegar a trabajar dentro del striptease?

¿Cómo llegué a mi vida de striper? Esa es una buena historia. Eh… Un amigo del barrio donde vivía. Es un barrio que se llama Alta Villa. Un amigo de allí hacía shows de, en aquel entonces, te estoy hablando de hace 20 años, eran muy famosos los shows de camisetas mojadas. Eh, se llamaban shows de tangas, camisetas mojadas y chippendales. No nos llamaban stripers. Nos decían haciendo referencia al lugar. Creo que es de Nueva York. Que así se llamaba. Se llamaba Chippendale. Y así le pusieron. Ya después aprendí que a ese lugar le pusieron así porque era el nombre les gustaba y era el modelo de, de mobiliario que había en ese restaurante, era modelo Chippendale. Es un tipo de, de, de decoración. Y este amigo organizaba eventos de tangas y camisetas mojadas. Y él alguna vez me vio eh, en alguna reunión de amigos que yo hacía chistes, bromas, este, siempre me gustó, eh, siempre tuve facilidad de palabra, entonces él me dijo “Oye, tú serías muy bueno animando mis shows que hago”, y yo ¿Cuáles son? “Yo hago shows de striper y de tangas” y te estoy hablando de hace 20 años. Era un escándalo esto en mi barrio. ¿No? es así que no te juntes con este. Así le decíamos No te juntes con el San Mike porque es así, el mismísimo demonio, ¿no?

Y entonces le decía “Oye, pues suena padre, a ver si un día vamos” y me invitó a un show y me pagó 300 pesos. Para un chavito de veintitantos años recibir 300 pesos por estar en un show donde había además chavas guapas ¿no? y, pues para mí era un lujo. Y entonces así empecé. Empecé digamos como como animador, así era la posición. “Oye, te necesito de animador.” ¿Por qué? Porque pues, hay que poner orden, hay que dar las reglas del juego, hay que decirle a la gente cuando aplaudir y ya sabes las frases eh, comunes en esos shows de ¿dónde están las solteras? y ¿dónde están los solteros? y, y ya sabes, el famoso mientras más ruido, menos ropa y todo. Y entonces aprendí a hacerlo y a él le gustó mucho mi estilo y estuve trabajando con él, si se le puede decir trabajo. Era más diversión que otra cosa. Y así fue como empecé con este chico que que me llevaba en principio como animador, como locutor. Y después, eh, me metí al gimnasio. Me metí al gimnasio. Yo ya llevaba yendo al gimnasio mucho tiempo. Yo era muy flaquito entonces cuando yo entrené ballet eh, me pedían que cargara a la chica en el ballet y pues yo era muy flaquito, no tenía la fuerza para cargar a la chica, entonces por recomendación de mi maestra de ballet me metí al gimnasio.

Obviamente tuve algún desarrollo, pero cuando vi a los stripers dije yo quiero estar como ellos, ¿qué tengo que hacer? Y entonces ya me acerqué a algunos de ellos y ellos me hablaban ya de, de proteína y tienes que comer esto y tienes que comer lo otro y tienes que entrenar así tienes que entrenar asa. Y entonces digamos que al ver lo que hacían, pues me preparé un poco para, algún día, se veía lejano, pues imagínate un chavo de 60, 65 kilos viendo a chavos bailar con 80 kilos de, de músculo, entonces para mí era algo lejano, pero por eso me, por eso me me aventé a hacer más ejercicio y en alguna ocasión nos llamaron para hacer una entrevista. Una entrevista, recuerdo perfecto con Guillermo Ochoa, me invitó a su programa de radio de Guillermo Ochoa. Para mí era un privilegio ¿cómo llegué a un programa de radio con Guillermo Ochoa?, porque una, una de las personas que estaba en la producción me conocía y dijo “Ah, Baruch sabe del show striper y sabe de esas cosas. Entonces Baruch, puedes venir tú que tienes mucha facilidad de palabra y todo.” y fui y ahí conocí a otros stripers. Y uno de ellos se llama Ángel. Y él tenía, eh, ahí me dijo “Oye, me gustó mucho como hablas. Este, me gustó mucho tu perfil. Quiero que te unas a mi equipo de trabajo. Nos llamamos Top Secret y somos una agencia de diversión para mujeres.” Y yo así de what ¿cómo que agencias de diver… “Sí, tengo una agencia y bailo con otros, con otros stripers y nos dedicamos al negocio. No de tangas y de de chippendale. O sea, no de los shows masivos, sino de shows privados para despedidas de soltera.” Y ahí fue donde incursioné en mi vida de, seguía de animador, pero también ahora de striper con mis amigos de Top Secret.

Ok. Y ¿cómo era la relación que tenías con tus compañeros de trabajo?

La relación con stripers es, es muy compleja. ¿Cómo te llevas con los stripers? Bueno, dependiendo de cómo sea el striper. Mira, yo con Ángel me llevé muy bien durante varios años estuvimos trabajando juntos, según yo, unos tres años ya la memoria me falla un poquito cuántos años fueron. Pero en general, los stripers y lo que hoy conocemos como teiboleras, pues son gente un poquito ególatra, ¿no? Entonces es difícil convivir con egos, ¿no? Entonces está… Pues imagínate, había uno que le apodaban El Muñeco, no, había otro que le decían ahí viene el famoso paps, ¿no? Y entonces pues son, son apodos. Pues de dudes que eran, pues muy galanes, altos, algunos güeros, de ojos claros, marcados, fuertes y pues obviamente eran la locura y, y trabajar con ellos siempre era complicado porque pues eran como pequeños rockstars ¿no? Entonces de repente… eh… No recuerdo cómo, se llamaba Roberto, pero tenía un apellido muy peculiar y de repente decía “No, no, no, yo, yo no, yo no voy a salir» y le decìas oye el brother pero ya eres parte del show. O sea, ya estamos aquí. “No, no, no voy a salir porque está muy naca esta fiesta”.

Entonces pues como estaba muy naco, entonces ya no salía a bailar, ¿no? Y entonces pues se armaba el lío ahí con la señora. “No, es que yo contraté a Roberto y yo quería ver a Roberto”, y entonces siempre es complejo llevarte bien. ¿Por qué funcionó todo lo de Top secret? Pues porque Ángel y yo siempre nos llevamos bien. Y ¿por qué nos llevamos bien? Porque él es muy profesional y yo también era muy profesional. Y yo creo que eso fue la amalgama perfecta, porque, eh, éramos de las eh, agencias donde si decíamos que el show arrancaba a las seis, el show arrancaba las seis, si era las ocho, era las ocho, si era las diez era las diez. Éramos muy profesionales, siempre traíamos todo nuestro equipo, porque había veces pues que tenían una grabadorcita así en la casa no se escuchaba nada. Entonces nosotros llegábamos con equipo de audio, con equipo de luces, incluso llevábamos una máquina de humo, luces, o sea, teníamos el show muy bien montado. Era un show de 50 minutos que lo vendíamos como show de una hora, pero es que era entre lo que conectabas y entre lo que conec… desconectabas y armabas todo tu kit, pues se nos iba una hora y teníamos el tiempo muy medido para llegar al siguiente show. Entonces hicimos la amalgama perfecta porque éramos muy profesionales los dos.

Ok. Y justo ¿Cómo funcionaba el trato con el cliente?

¿Cómo funcionaba el trato con el cliente? Esa es muy buena. La verdad es que la gran ventaja es que Ángel era muy buen striper y como era muy buen striper, ya tenía digamos que una cartera de clientas. Y entonces, pues él ya tenía todo un listado de clientas donde ofrecía sus servicio como striper, pero después les ofreció el servicio como show striper y entonces es no nada más te voy a ir a bailar yo, sino ahora voy a llevar una producción con música, con luces, con un animador, con, con una, eh, teníamos ahí unos, unos gags, algunos chistes, algunas dinámicas grupales muy divertidas. Y era un show montado donde era más allá de Ángel bailando, literalmente éramos una agencia de diversión para mujeres. O sea, el, el show que nosotros dábamos, más que ser chicos que se encueraban, era un show divertido, era un show donde todo mundo la pasaba bien y era un show que nosotros tuvimos la capacidad y el profesionalismo para adaptarlo al, al, al tipo de, de personas que había y entonces nosotros nos dábamos cuenta desde que entrábamos cómo estaba el ambiente, si iba a ser un show light, un show medio o un show fuerte, ¿no? Y entonces teníamos esta capacidad de ir adaptando el show a cómo el público nos lo fuera pidiendo. Y yo te diría de, los, todos los shows que dimos, el 98% fueron un éxito. Yo solamente recuerdo dos clientas que se hayan quejado y la queja fue más porque querían más tiempo y nosotros ya no teníamos más tiempo porque teníamos ya la agenda llena.

Ok, y ¿cuáles eran las diferencias que habían puesto en estos tipos de shows?

Muy buena pregunta. Mira, te voy a contestar de dos niveles, eh, los shows masivos tienen eso. Son, eh, eh, suelen ser shows mixtos en salones muy grandes, en baile, salones de baile muy grandes o discotecas grandes donde hay hombres y hay mujeres. Y entonces salen las chavas y luego salen los hombres y luego salen otra vez las chavas y luego salen otra vez los hombres. Y luego está el, el tema de las camisetas mojadas. Y luego está el tema de, de los hombres que pasan a la que cumple años o que, a la que va de despedida de soltera y todo. Pero un show masivo es como más impersonal, ¿no? Como que ves al striper a lo lejos, ves a la a la teibolera, la ves a lo lejos, pero en un show de despedida de soltera es un show privado donde literalmente íbamos a la casa de la novia o de la hermana del novio, o de la suegra, o de la mamá de la novia. Íbamos a las casas.

Eh, solamente para que me entiendas el nivel, muchas de las despedidas de soltera eran en San Jerónimo, La Herradura, eh, partes de Santa Fe, Pedregal,eh,. o sea, eran shows de buen nivel eh, estaba un poquito mal lo que te voy a decir, es un poquito clasista, pero había veces que nos contrataban para ciertas zonas donde decíamos no, discúlpanos, en esa zona no trabajamos porque son zonas peligrosas. Nosotros llegábamos como stripers, llegábamos dos o tres stripers, llegaba uno o dos animadores y una o dos personas de staff que nos iban a ayudar y pues tú no sabes cómo se iba a poner el novio o el, o el papá de la novia o el papá del novio y pues teníamos que hacer un show, eh, pero también teníamos que cuidar nuestra integridad física, ¿no? Entonces pues obviamente a mayor nivel socioeconómico, pues hay menos de esos desastres, ¿no? Entonces, eh, esas son las dos diferencias, los dos diferentes tipos de show, el show masivo y el show privado. Y el show privado, eh…

Pues era eso, era literal, la despedida de soltera con los juegos que se hacen en despedida de soltera y a veces llegábamos y no todas sabían. Por ejemplo, a veces nos contrataba la suegra y, y la mamá de la novia no sabía, o nos contrataba la cuñada y la novia no sabía. Y entonces teníamos esta capacidad de adaptarnos, de, de, de que les gustara todo ese show, de que nadie se sintiera incómodo, incómoda en este caso. Y entonces ¿Cómo variaba el show? Bueno, pues variaba los chistes. Había chistes, cuando era un show más light, pues era un show, eh, con menos albures, por ejemplo, con, con, con menos, con o sin majaderías, ¿no? Este con menos contacto físico, por ejemplo, ¿no? Un poco más enfocado en el baile, en el show, en, en, en bromas y en juegos, eh. Ya en el segundo nivel, pues eran pues ya, hacer albures, hacer hacer más bromas, más un poco de más contacto físico. Obviamente nunca llegábamos al abuso ni nada de eso, eran shows, te digo más enfocados en lo, en lo divertido que en lo sexoso.

Yo creo que eso fue nuestro impacto y pocas veces me tocó un show fuerte, fuerte, ¿no? Este, un show donde… antes de que me preguntes siempre me dicen “oye, ¿y te desnudabas completo?”. Nunca lo hicimos. Bueno, nunca lo hicimos. O sea, eso. Eso pueden estar seguros. Hay, hay vestuarios especiales para stripers. Son tangas muy diminutas, muy diminutas, pero que tapan o que tienen que tapar. Entonces digamos que en el, en el show más fuerte. Pues era eso Era. Eran más bromas. Bromas más pesadas, chistes más fuertes, contacto más físico. ¿No? Y este, y ya, pero sin llegar a, a, a contacto íntimo, por ejemplo, para dejarlo así de claro.

¿Tenías algún nombre dentro del show?

[Risas] Sí. Ahhh, Ángel se hacía llamar Giovanni y yo me hacía llamar Robin. [Risas] Pero luego en el, en, en el, en el show, pues nos salían nuestros nombres ¿no?. Entonces decían “ahh entonces él es Ángel y tú eres Baruch” ¿no? Eh, bueno, eh, ya, ya después, ya, al último, ya no era tan clandestino, ¿sabes? Teníamos nuestro show tan bien montado. Estábamos tan orgullosos de lo que habíamos creado. De hecho, mandamos hacer unas postales, teníamos una página en Internet, y eh, en aquel entonces las páginas de Internet eran algo nuevo. Te estoy hablando de, de ps del año 2000… 2010… 2000, poco antes del 2010… 2000 [risas] no, no, estoy mal, 2003, 2004 una cosa así. Ehhh, entonces todo el tema de puntocom pues apenas existía. Entonces estábamos orgullosos y ya nos presentábamos como Ángel y Baruch ya, ya el último, ya, propiamente no había nada que ocultar. Estábamos orgullosos de nuestra creación, de Top Secret Eventos. Y así era Top, “Oye ¿dónde trabajas?” Trabajo en Top Secret Eventos. “Oye y ¿qué es Top Secret Eventos?” Es una agencia de diversión para mujeres.

Mhm. Entonces, obviamente decíamos pues que organizábamos baby showers, sí, pero nuestra especialidad eran las despedidas de soltera. Entonces yo me hacía llamar Robin, él se hacía llamar Giovanni. Ya luego pues,[risas] el era Ángel y yo Baruch, este, y, y los vestuarios luego es una pregunta que, que me hacen mucho, eh, Ángel tenía un, un, como tres vestuarios, pero eran muy similares. Eran como, como sacos del ejército confederado, como, como estos militares que salen con, con este saco blanco y con, y con su sombrerito, este, así más o menos era con su fornitura como si trajera arma en la cintura, eh, yo salía de vaquero. Me gustaba mucho de vaquero o de repente nos disfrazamos un poco de superhéroes, ¿no? Entonces me gustaba el de Robin y este, pero básicamente era más, más mi, mi estilo era más tipo vaquero. Sí.

Entonces, ¿en algún momento sentiste vergüenza por el trabajo?

Sí. Sí. Obviamente te estoy hablando de algo que ocurrió hace ya, haciendo bien cuentas. Fue 2001, 2002, 2003, eh… Pues sí, era algo un poco clandestino, un poco como que no me sentía muy orgulloso de, de ser striper, de, [risas] de vender mi cuerpo, ¿no? Eh, pero después l-lo armamos tan bien, el show quedó tan bien configurado, la agencia quedó tan bien configurada que imprimimos unas postales y ahí ya me ajustan mejor las fechas porque yo trabajaba en una imprenta. Entonces, fijate lo que te voy a decir, yo eh, trabajaba en una imprenta en la mañana como capturista de datos y luego en, en la tarde me iba a la universidad, a estudiar la universidad. Estudié del 96, 97, 98, me gradué hasta el 2000 porque me tocó la huelga y…, y en los fines de semana había veces que teníamos uno o dos shows, el miércoles, eh, dos o tres shows en jueves, varios shows en viernes y varios shows en sábado. Eh, muchos de los shows de miércoles y de jueves eran de, de chicas judías [risas].

Tenían que hacer la fiesta en miércoles o en jueves por el tema del Sabbat y todo ese tipo de rollos. O sea, un poco para qué dimensiones, qué tipo de clientas teníamos, ¿no? Entonces, eh, sí obviamente no era algo que me gustaba decirle a mis tíos, o a mis primas o a mis primos, pero en el ambiente éramos reconocidos como Top Secret, en el ambiente sabían que, que los que dábamos el mejor show éramos nosotros. Tal vez no éramos ni los más guapos, ni los de mejor cuerpo, pero sí éramos los que teníamos el show más profesional. De hecho la gente, la gente judía, este, e-e-es una comunidad que es muy cerrada y no dejan entrar a cualquiera a sus casas. No, no, no con cualquiera comparten la comida y-y y sus cosas. Y nosotros éramos como consentidos, ora si que, como si fuéramos kosher ¿No? Porque, pues, éramos eh, eh, digamos que la agencia autorizada por la comunidad para dar un show como esos. Entonces, cuando llegamos a esos niveles… pues, francamente ya, ya, ya me da orgullo. Y hoy, ya, veintitantos años después, te puedo decir que, que fue, fue una parte que me desarrolló mucho como persona.

¿A qué te refieres con que te desarrolló mucho como persona?

Ahhh buena pregunta. Fíjate, eh, yo me dedico a hablar en público. Yo doy conferencias, yo doy cursos, yo, eh, también soy maestro de ceremonias y hago muchas cosas hablando en público. Y hay veces que también doy cursos y talleres y seminarios de oratoria y de cómo hablar en público y la gente me dice “Y ¿Cómo le haces?” Y “¿Cómo, cómo rompiste el hielo?” Y “¿Cómo?–”. Yo sé que es por el carisma que he tenido desde niño y siempre he tenido facilidad de palabra. Pero si hay algo que me forjó y que me dio tablas y que me dio eh, presencia y que me dio la capacidad para postrarme en un auditorio de mil y 2000 personas, fue haber sido striper. O sea, si, si, como es, si eres capaz y tienes la víscera para pararte frente a un público masivo eh, en tanga [risas], d-dime, ¿qué más reto puede haber, no? No hay mayor reto que ese. Entonces pues obviamente hoy veo un público, tengo una presentación, tengo un micrófono, tengo un, un vestuario y pues obviamente no hay nada que me haya forjado más como orador que haber sido striper.

Y nos comentabas, estabas trabajando en dos trabajos…

Sí.

…Al momento de ser striper.

Sí. ¿Cansado? Sí, es muy cansado. Era una vida muy cansada. De hecho, una de las cosas que me llevó a dejar de ser striper y a dejar la carrera [risas], fue precisamente que ya era muy cansado. O sea, tenía, tenía trabajo de medio tiempo eh, por la mañana como capturista de datos. En aquel entonces ser capturista de datos era, o eras capturista de datos o eras Office boy. Básicamente los dos son [risas] puestos de chalán, son puestos iniciales, son puestos para, para juniors, para chavitos que pueden trabajar cuatro o cinco horas al día.

Eh, es como hoy trabajar en telemarketing, es, era algo muy similar y luego me iba a la universidad y en la universidad yo estudié Ciencias de la Comunicación y… y pues luego, pues miércoles de desvelo y también jueves de desvelo y también viernes de desvelo, y había veces que era sábado de desvelo. ¿Por qué lo aguantábamos? Bueno, en principio porque era muy divertido. O sea, tener la agenda llena de shows, llegamos a tener en una semana de 10 a 15 shows. Un poco para que hagas tus cuentas, yo por show ganaba más o menos de unos 500 a 700 pesos por show, o sea, había semanas que eran diez shows.

Eran 7,000 pesos adicionales a lo que yo trabajaba, a lo que yo ganaba siendo capturista y esto siendo un chaval de veintitantos años, o sea [risas], era buen dinero, entonces pues te aguantabas el cansancio y, y dormía y me acuerdo que nos poníamos un antifaz de gel que, este, pues para que no se nos notaran las ojeras. Y luego además había que entrenar y luego además había que hacer dieta. Entonces, francamente era agotador. Yo, yo hoy, yo te diría no, no aguantaría ese ritmo, eh, y un poco para llegar a algunas conclusiones. ¿Por qué dejé de ser striper? Un, un poco por el cansancio, pero también, segundo, porque, pues terminé la escuela, me gradué y pues ya mi trabajo ya no era de medio tiempo, ahora ya mi trabajo era de tiempo completo y por ahí del 2003, 2004 entré a una empresa donde el código de conducta y el código ético era muy, muy, muy formal y entonces el, el dude que era mi coequipero, cuando yo le platiqué esto me dijo “Baruch, eventualmente vas a tener que dejar de bailar, porque si el área de recursos humanos se entera de que estás bailando, seguramente te van a correr.” Por eso lo dejé de hacer.

Y retomando todavía la parte del estriptis.

Si.

¿Hubo algún cambio en los tratos de tu círculo cercano al empezar a ser striper?

Fíjate que sí, eh, obviamente, cuando, la-la, cuando la gente se entera de que estás en shows stripers, obviamente mucha gente te deja de hablar. Entonces. Sí, sí, hubo cambio del comportamiento de la gente, sobre todo de amigas. Y de las familias de mis amigas mh.

Entonces haz de cuenta que yo era como un pequeño demonio mh, que era mejor evitar. Entonces, al hacer los shows con, con el famoso San Mike este, pues yo me hice parte de su clan y pues era así de “Uy pues Baruch ya está en eso y seguramente va a terminar en drogas” mh, eh, después pues obviamente se fue profesionalizando. Obviamente yo era un, de, de, de mis amigos del barrio, yo era el más flaco y pues obviamente con, con el entrenamiento, con alimentación, con, con el químico que [risas] se usa pues llegué a pesar 80 kilos de, de, o sea, si llegué a tener el cuerpo de los stripers que yo admiraba, cuando empecé a involucrarme en este, e-e-e-en este business, que ya haciendo cuentas, pues fueron como cinco o seis años de conocerlos, ¿no? Entonces sí, hubo gente que me ha dejado hablar, hubo gente que, que a la fecha me sigue tachando o, o juzgando por, por haberlo sido y obviamente, eh, pues en la primera parte pues sí, sí, me sentía avergonzado, pero pues era dinero, era un trabajo y luego que nos fuimos profesionalizando ya era algo de lo que me sentía orgulloso.

Tan orgulloso que en el trabajo que tenía de medio tiempo en la imprenta, pedí una autorización para que nos permitieran imprimir unas postales de las cuales ya no las conservo. Conservo una, pero mandamos hacer… según yo, eran seis postales diferentes, mandamos hacer un montón de postales y estas postales las, las regalábamos al terminar cada show… y se las peleaban. Se peleaban la postal y, y en algunas postales, incluso en algunos shows nos decían que, que, que, que autografiaramos,que, o sea, éramos como pequeños rockstars. Sabes, era muy bonito porque la gente quedaba contenta, admirada, se tomaba fotos con nosotros, eh, nos pedían este, que les firmáramos y, y la verdad es que era muy bonito. Entonces al principio sí sentí vergüenza, al principio se sentía feo que me dejaran de hablar. Ya después, francamente me importó muy poco.

Y con lo que conseguiste dinero. ¿Tienes algo que te sientas orgulloso justamente, de haberlo conseguido?

Sí, claro. Con, con el salario que yo ganaba como, como striper, me compré mi primera moto, nuevecita la moto. En aquel entonces me costó como más de 20,000 pesos y pues yo era de los pocos de mi barrio que tenía una moto. Hoy día las motos Vento son muy famosas y ya todo el mundo tiene Vento, [risas] pero yo me compré de las primeras Vento que vendían en Liverpool y me la compré con el ahorro que hice de trabajar como striper y tuve la moto un tiempo y después ahorré y me compré mi primer carro de agencia. Era un K del año, un Ford K del, del, era un modelo 2000. Y ese carro me lo compré de agencia con el dinero que gané, como, como striper. Así es que mi primera moto y mi primer carro de agencia me los compré siendo striper.

Ok. Y justamente en este cambio, ¿Crees que hay una gran diferencia entre las condiciones de trabajo entre la empresa en la que estabas Top Secret a las consecuentes? Ya de trabajos formales.

Sí. Muy buena pregunta. Son dos tipos de trabajo. Uno de los trabajos en la agencia Top, Top Secret era trabajo informal. Se ganaba muy bien, pero era trabajo informal y era un trabajo, te lo voy a decir así, era un trabajo de riesgo. O sea, te pones en riesgo eh, si al dar los shows, eh… Porque tú no sabes qué tan celoso es el novio o qué tan celoso es el papá, o qué tan celoso es el suegro. Es un riesgo. Pero además, los shows empezaban 19:08 de la noche y había veces que el último show era de una a dos de la mañana. Entonces venir regresando de, de, de qué se yo, de Echegaray o de San Jerónimo o de Santa Fe hacia la zona de Lomas Verdes, que era donde vivía Ángel, este, era ciertamente un riesgo.

Era ciertamente un riesgo. Y pues no, obviamente no había seguro, no había, no había ni seguro, ni había planes de ahorro, ni había nada. Simplemente había dinero, cash, en efectivo. Eso era lo que había. Y, e incluso para regresar de la zona de Lomas Verdes. Obviamente no me podía regresar, obviamente no me podía regresar de, de Lomas Verdes a las dos o tres de la mañana hasta Ecatepec, no había manera. Es más, hoy día ni siquiera hay un transporte directo de un lado al otro. Entonces pues me quedaba a dormir en el sillón de la, de la, me quedaba a dormir en el sillón de la, de la casa de Ángel y al otro día en la mañana me regresaba con 5000, 10,000 pesos en la bolsa, ¿no? en cash, ¿no? Recuerdo que a mis papás, mis, obviamente mis papás sabían. No, no, no entraba en detalles, simplemente les decía que fue un buen show, o que la pasamos muy bien o que tuvimos la agenda llena.

Pero… recuerdo que en ocasiones me decía mi mamá o mi papá, el que estuviera ahí desayunando o algo así. “¿Cómo te fue, hijo?” Y les contestaba este, cansado de triunfar y sacaba los billetes de mis bolsas y los aventaba en la, en la mesa. Les decía cansado de triunfar papá, o cansado de triunfar, mamá. Obviamente les daba mucha risa porque sabían que era trabajador, o sea, sabían que era un trabajo. No es que se sintieran orgullosos de que fuera striper, pero sí se sentían orgullosos de que, de que siempre fui un tipo trabajador. Pero es eso, es trabajo informal, y el trabajo informal tiene muchos riesgos.

Y, eh, si lo llevamos a hoy en día, la mitad de la fuerza laboral de la, de las personas económicamente activas trabajan de manera informal, sin seguro social, sin planes de ahorro, sin planes de pensión, nada, es simplemente cash. Por eso también dejé de ser striper, porque cuando me ofrecen un contrato en, en una empresa para ser gerente de capacitación para ahora sí lo que estudié, pero además con fondo de ahorro, con seguridad social, con seguro gastos médicos mayores, con, bueno, eran condiciones completamente favorables, era para lo que había estudiado y era un muy buen salario. No ganaba lo mismo que cuando era striper, pero si estaba seguro que si yo tomaba ese trabajo y que si yo le dedicaba la pasión que le dediqué a Top Secret, se la dedicaba a este trabajo, me iba a ir muy bien también.

Y así fue. Entré a la empresa y unos meses después hablé con Ángel y le dije Ángel, pues es que ya estoy en esta empresa y amigo ya no me da la vida para acompañarte en los shows. Ah, fue una despedida triste, la verdad fue muy triste él, él incluso me dijo “Baruch, siempre te voy a extrañar porque esto no lo voy a tener con nadie más”, eh… Después tuvo otros animadores muy simpáticos. Alguna vez me invitó a algunos shows y conservaban con el show bien montado, pero pues el de él y yo ya lo teníamos muy muy, muy bien ensayado, nos entendíamos muy bien y este, y sí fue digamos que el ocaso. Años después me lo volví a encontrar por redes. Nos escribimos hoy día, todavía nos escribimos y siempre con mucho cariño y le dije ¿Cómo vas, cómo sigue Top Secret? Y me dijo “No Baruch, ya no es lo que fue, ya, ya no, ya no hacen despedidas, las chicas de hoy, para empezar ya no se casan [risas] y si se casan ya no hacen despedidas como las que organizamos nosotros. Así que las, las prestaciones laborales completamente diferentes.

¿En alguno de tus shows te agarraron una parte íntima o algún contacto físico no deseado?

Así es. Esa es buena pregunta. Sí, recuerdo una anécdota muy, muy especial que sí me dejó un mal sabor de boca y por eso no me gustaban los shows masivos, porque se dice en psicología que estudié un poco de psicología. Se dice que el individuo en masa pierde nivel de conciencia, ¿no? Entonces sí, sí, sí. Es este asunto de del ataque de las masas y todo eso. Si, sí es muy cierto. Y en los shows masivos me daba cuenta, eh. Estaba a punto de salir a escena. Me estaban presentando. Este venía a mi música y-y antes de entrar a la tarima, como le decíamos, este, una chava, supongo. No supe si era una chava, una señora, estaba medio obscuro, me dio una nalgada. Pero Big Time, ¿sabes? O sea, no fue de de de, de de agarrar, sino fue de golpear.

De hecho, eh se, se acordaban. Nos acordamos mucho, mucho de esa anécdota, porque yo salí a bailar con la mano de la chava marcada, ¿no? Entonces tuve que salir a bailar, como dicen por ahí, el show debe continuar. Pero sí, sí me dejó adolorido. O sea, sí, sí fue un golpe muy duro, ¿eh? Lo cual fue impactante para mí porque es, eh. ¿Cómo una mujer puede dar un golpe tan duro? Eso fue lo que pensé. Eh. ¿De otro tipo de contactos? No, te diría que nunca, en ningún show. Alguien me dijo “Te estás pasando”. Y solamente me pasó con eh esta chica o señora. Ni recuerdo bien cómo era. Eh, de hecho, siempre antes de cada show, dábamos las reglas.

Y la regla era que estábamos ahí para divertirnos, no para ofender a nadie, no para hacerle pasar un mal rato a nadie. Y decíamos “Si tú no quieres que nos acerquemos, basta con que pongas tus manos así, ¿no? Y si quieres que nos acerquemos, entonces pon tus manos así.” Era la broma que hacía. Todo el mundo se divertía. Y entonces, en realidad, nosotros nunca fuimos abusivos ni abusadores como stripers. Se sabía de stripers mano larga.

Sí, se sabía eso. Pero un código de ética que teníamos Ángel y yo es. No estamos aquí para eso. Estamos aquí para divertir y hacer dinero. No. Entonces. Ese. Ese. Esa es la. La anécdota que recuerdo. Y, y si recuerdo alguna vez que una señora me dijo que estaba dispuesta a pagarme lo que yo quisiera con tal de pasar una noche con ella. Ya, ya fue de los últimos shows que di. Y cuando me dijo eso, pero la señora con certeza, o sea la señora me dijo “Usted nada más diga cuánto mijo, usted pone el precio y nada más. Es una noche, Usted dígame cuánto hace”.

Así me decía, me habla, me habla de usted para que tú veas más o menos cuántos años tenía la señora . Y, y cuando me dijo eso y yo le dije No, señora, de verdad le agradezco mucho. Voy a tomar lo que usted me dice como un piropo, pero de verdad no, y de verdad no. Es que de verdad ahí hay límites que tienes o hay, hay hay puntos que más te vale, no, no saltarte. Hay trancas que más te vale no saltarte. Ya era, insisto, de mis últimos shows y fue ahora sí que del, de el último clavo en el ataúd de Top Secret. Esa anécdota, porque sí estuvo como un poco como friki, ¿sabes? O sea la cara de la señora, la certeza y que me dijera “lo que tú digas, lo que tú me pidas, te lo doy”. Eh sí, fue un poco así, como hasta como de esas veces que como que se detiene el tiempo y te quedas congelado. Que dices que se hace en estos casos ¿no? Y este sí, esas dos anécdotas son las que las que más recuerdo. Lo demás eran bromas, chistes, este, a lo mejor hacíamos ahí alguna bromilla de pasar la mano, pero nada, insisto, nada, nada sexoso, porque el chiste era divertir más que cachondear, como dicen por ahí. Sí.

Ok. Y retomando con Ángel, la relación que tenían era pues bastante unida, ¿no?

Sí.

¿Ángel era el jefe?

Sí. Ángel era mi jefe.

¿Crees que haya habido algo dentro de esa relación para que tu puesto cambiara también?

Sí, eh. Te voy a decir algo. Ángel veía un potencial en mí que él sabía que él no tenía. Y me lo decía. Me decía “Tú tienes mucho talento. Tú sabes muchas cosas. Tú estudiaste mucho.” Y un poco lo que Ángel me quería dar a entender es “A mí me hubiera gustado estudiar como tú.” Porque Ángel, según yo recuerdo, no acabó la universidad. O no la estudió o algo así. Y yo pues ya estaba a punto de graduarme. De hecho, yo me gradué con honores de la universidad y este, y era era algo de lo que Ángel se sentía orgulloso. Incluso en algunos shows les decía a las personas. Hubo un show, hubo algunos shows que di incluso bilingües ¿no? Había gente de Estados Unidos y mexicana y lo hacía bilingüe. Y entonces las personas que nos contrataban se quedaban. “Oye, ¿cómo le hizo para dar lo bilingüe?” Y él les decía “es que Baruch, así como lo ven, que que es striper y todo, es estudiante universitario, se va a graduar con honores, ya se va a graduar en un año, qué sé yo. Y es una eminencia. Ustedes lo ven bailando y lo ven echando desmadre. Pero, pero, pero.”

Efectivamente, Ángel se sentía muy, muy contento digamos, de tenerme en su equipo de trabajo. Eh, y por eso para Ángel fue tan difícil que yo le dijera ya no puedo seguir contigo. Incluso me dijo “Baruch, te pago más, ya te voy a pagar como si fueras el estelar, como si tú fueras Richard”, porque así se llamaba uno de nuestros bailarines. Y le dije No, Ángel, es que no es por el dinero, es que de verdad ya no puedo. Ya, ya. Mi vida como striper acaba y empieza mi vida como como ejecutivo de oficina. Y sí, literal, cambié la vida de striper por por ser godines. Así, si me lo preguntas. Sí, sí, godines, godines de, de saco, corbata. Este gafete, eh, comedor ejecutivo y todo lo que implica ser godines.

¿Tenías algún paso estelar?

Sí, lo que pasa es que la música que yo utilizaba era merengue. A mí me gustaba poner rolas medio tropicalonas ¿no? este, y me gustaba más ba-bailar merengue. Entonces este. Pues ya sabes que daba la vueltecita como lo hacen los bailarines de merengue y de mover el bote, así como lo hacen los bai-. Y a las chicas les gustaba mucho porque además utilizaba un vestuario que era un pantalón con unas barbillas de de piel, eh, y entonces cuando giraba se veía muy bonito todo, todo el adorno del pantalón y de la chamarra que me ponía, se veía muy bonito porque este giraba si se veía el el los adornos que traía los lados, giraba también bonito y entonces digamos que mi especialidad era bailar merengue y, y, y todos los sonidos tropicales y todo eh, gustaba mucho. Entonces era muy curioso porque salía de vaquero pero bailaba merengue. Entonces es ese era. Ese era el famoso.

Y hoy en día, ¿en dónde te encuentras después de haber reflexionado?

Bueno, hoy en día doy gracias de eso, de eso que viví. Obviamente, al principio parecía un poco como una actitud temeraria, como reckless, como una actitud como, como no me importa lo que digan los demás. Pero hoy, ya veintitantos años después, me doy cuenta que qué bueno que lo hice. Que, qué bueno que, que me desvelé, que di esos shows, que me preparé físicamente para ser striper, Aprender a bailar, aprender a montar el show. Aprender cómo se estructura un show. Cómo, cómo, cómo se hace una introducción y el momento climático, y entender todos esos momentos de un show, porque todo eso hoy lo utilizo en mis conferencias. De hecho, curiosamente mis conferencias son de una hora y media y así están medidas como hora y media, porque es, hago lo mismo, también doy la introducción, doy la doy la plática, hago chistes, hago bromas también y luego tengo el momento climático, el luego el cierre. Entonces digamos que hoy en día todo eso lo capitalice.

Todo eso me lo traje y hoy día no, no tengo reparo en decir, digamos. No es algo que que publique en mis redes sociales y que diga ah si, cuando bailaba, porque además casi no tengo material, pero por ejemplo sigo entrenando todos los días, sigo manteniéndome físicamente saludable, fuerte, eh, obviamente ya no bailo como antes porque ya no bailo tanto, pero sigo manteniendo ese buen hábito de la dieta, de hacer ejercicio, de, de, pues obviamente las tablas que forjé para hablar en público, para estar en grandes escenarios, para montar un buen show. Y sobre todo, me quedó claro como el cliente tiene que quedar satisfecho. Entonces lo aprendí muy joven. Lo aprendí a los veintitantos años. Cómo te conviene tener clientes satisfechos y clientes contentos con tu trabajo porque ellos mismos te van a recomendar con sus familiares y amigos y así nunca te va a faltar trabajo. Entonces, hoy en día digo qué bueno que lo hice. Haz de cuenta que hice un diplomado, una maestría. O sea, me dio mucho conocimiento, me dio muchas tablas que hoy día las sigo utilizando.

¿Y tú yo de la etapa de striper crees que te vería en donde estás ahorita?

Yo creo que no. Yo creo que mi. Alguna vez platicando con Ángel, eh, nos reencontramos en Pandemia por Zoom. Me invitó a una, me hizo una entrevista igual de ¿hoy a qué te dedicas? Y todo. Y terminando la plática este, me dijo “Baruch, no sabes lo orgulloso que estoy de ti. “Francamente, cuando yo te conocí, sabía que tenías potencial. Pero es que todo lo que has logrado no dejas de sorprenderme.” Y me conmovió mucho lo que me dijo y, y también me quedó claro. Yo creo que la striper que fui hace veintitantos años no se, no se habría imaginado todo lo que eso nos iba a servir para tener hoy día una una formación como conferencista. Yo creo que en ningún momento en mi vida me di cuenta que todo eso, que capitalice, todo eso que me sirvió como bagaje cultural, eh…

Es más, hubo un tiempo en que lo guardé, ¿sabes? Hubo un tiempo en que dije Ay, esto mejor que no lo sepa la gente. Pero hoy digo no, no, esto me forjó como persona y esto me marcó para toda la vida. Afortunadamente pude salir de ese ambiente. Y la razón por la que pude salir de ese ambiente es porque nunca dejé de prepararme. Y quizá esa es la moraleja más importante. Nunca dejes de prepararte, nunca dejes de estudiar, nunca dejes de tomar cursos y de desarrollarte, porque todo eso que estás aprendiendo ahorita, todo eso que estás aprendiendo a hacer ahorita, todas esas noches de desvelo, todos esos trabajos en sábado y domingo y de decir Ay, qué hueva.

Pero todo eso eventualmente lo vas a lo vas a capitalizar y te va a servir para aumentar tu potencial y para aumentar tu profesionalismo. Hoy día yo doy gracias de todo eso que viví, aprendí muchas cosas y y cuando siempre que me hacen entrevistas o que me preguntan recuerdo cosas y digo wow, mira todo lo que me traje y todo lo que atesoro, ¿no? Entonces, francamente fue una gran experiencia y sin duda lo volvería a hacer.

¿Puedes ahondar un poco más en que lo volverías a hacer?

Sí. Todo eso que viví, si bien era mal visto por la sociedad, eh, es mal, mal visto por por las conjeturas que se hacen en su cabeza de que prácticamente si eres striper te dedicas a la prostitución y si te dedicas a la prostitución, seguramente te dedicas a las drogas y no es así. Ser striper es dar un show, es aprender a dar un show y es literalmente una responsabilidad dar un show y dar un buen show es una responsabilidad más grande y dar un show que sea recomendable para más personas. Digamos que eso ya te coloca en el nivel profesional. Entonces, no importa lo que hagas, aquello a lo que te dediques, hazlo de manera profesional, porque si lo haces de manera profesional. Todo lo que hagas, todo lo que aprendas y todo lo que desarrolles, lo vas a capitalizar. Entonces sí, volvería a ser striper. Pero no cualquier striper. Volvería a ser un striper profesional.

Va ¿Te puedes presentar otra vez con tu nombre, edad, en que trabajas, en dónde vives, y si puedes finalizar con la frase “fui striper”?

Sí. Vale. Soy Baruch Sandoval Rodríguez. Tengo 50 años, soy conferencista en Desarrollo Humano. Me dedico a dar conferencias desde hace más de 20 años y parte de mi entrenamiento es que fui striper.

¿Nos puedes contar un poquito más después de tu trabajo, después de ser striper?

Sí, claro. Sí. Ah, bueno, Terminé la carrera universitaria eh, insisto, me gusta agregar que me gradué con honores y pues después sigue lo que sigue en cualquier graduado, buscar trabajo. Obviamente la fácil en aquel momento pues era quedarme dando los shows, ¿no? Pero era algo que digamos, ni yo quería hacer, ni me iban a permitir mucho en casa, ¿no? [risas] Entonces es bueno, pues ponte a buscar trabajo, ponte a mandar currículums. Y fui a entrevistas y de repente un amigo, un amigo de ahí de, de, del barrio, me dijo “Oye, yo trabajo en tal empresa y están buscando alguien que dé capacitación. ¿Tú puedes dar capacitación?” Y dije Claro, soy muy bueno hablando en público. “¿Ah, sí?, ¿Qué experiencia tienes?” No, no puedo entrar en detalles, pero soy muy bueno hablando en público, créeme. Y este.. y entonces, pues ya le di mi currículum.

Fui a entrevistas, eh, yo creo que ese proceso de la primera empresa en la que entré a trabajar ya formalmente en nivel gerencial, fue un proceso largo. Fueron, según yo, siete entrevistas, incluso yo pensé que no me iba a quedar. Algo así sucedió. Me entrevistaron primero para un área que era de capacitación a clientes, no les gustó mucho mi perfil a las personas de esa área y luego me… entrevistaron para un área de capacitación a fuerzas de ventas y entonces ahí sí les gustó mi perfil y entré como Gerente B de capacitación para fuerza de ventas. Y… y ese puesto en particular implica sí, dar capacitación, pero era dar capacitación a cada una de las sucursales y centros de transmisiones de esta empresa que se dedica a la distribución farmacéutica. Entonces ya era prácticamente imposible para mí seguir en el, en el show, porque además tenía que irme a Guadalajara tres semanas, a Monterrey otras tres semanas y luego regresar e irme a Cuernavaca, o irme a Acapulco o irme a Veracruz.

Entonces ya no me daba la vida para, para, para hacer shows. Y además el tema del código de ética, comportamiento y de conducta de esa empresa era muy riguroso. Entonces me acuerdo que mi coequipero me dijo “es que Baruch, si por alguna razón alguien de aquí”, en el corporativo habíamos mil empleados, nada más en el corporativo en Santa Fe, y eran 5000 empleados en toda la República Mexicana.

Dice “con que una persona tome una foto de uno de tus shows, y se la enseñe a alguien de la empresa, se acaba tu carrera. Se acaba tu carrera. Entonces tú decides si quieres estar allá o quieres estar acá.” Y si. Pues meses después, al ver que ya venían viajes y que venía ya todo un plan de capacitación, ya no había forma de que, de que yo siguiera con Ángel. Obviamente se extraña, obviamente, eh, era una lana extra, ¿no? Eh… y era muy divertido, pero ya operativamente en mi vida ya iba a ser imposible. Así es que inevitablemente el trabajo profesional y el trabajo formal me iban a llevar a dejar el trabajo informal.

Y yo creo que eso es algo bueno. O sea, hoy lo veo como algo bueno y lo veo como que, qué bueno que me seguí preparando, que bueno que terminé la carrera, qué bueno que aprendí el idioma, que bueno que certifiqué todo lo que tenía que certificar porque pasé de ser una persona trabajadora en el mercado informal a convertirme en una persona trabajadora en el mercado formal, con prestaciones y con toda la seguridad que eso implica. Así es que en el fondo estoy agradecido por todo lo que viví. Pero es eso. Fue una etapa de mi vida que pude capitalizar.

¿Tenían una instalación de Top Secret?, ¿Tenían camerinos?

Ah, no. Qué buena pregunta. No, éramos un show itinerante. O sea, nuestro show se montaba en la casa donde nos contrataran. Y nuestro camerino se convertía en la habitación de alguien. Y… varias veces nos ocurrió que nos ponían en una habitación donde estaban los bolsos de las invitadas. Y decíamos no, no hay manera que nos puedas poner aquí. “¿No?, ¿por qué no?” Porque aquí están los bolsos de tus invitadas. “No, no bueno, pero hay confianza.” No, no, no. Aunque haya confianza. O te llevas las bolsas o nos cambias de habitación.

Así, así de rigurosos éramos, ¿sabes? O sea, éramos muy, muy profesionales en lo que hacíamos. Porque me acuerdo qué Ángel a veces me parecía un poco exagerado, ¿sabes? Yo le decía Ángel, pero ya nos habían dejado ahí y dice “Baruch. Si algo se le pierde a una de las clientas, a los primeros que van a culpar son a nosotros.” Y tenía toda la razón. En algunas ocasiones, por ejemplo, nos invitaban comida. Y nos decían “Oigan, chicos. Hay comida suficiente.” Me acuerdo que alguna vez una novia nos dijo. “Oigan, chicos, eh, nos sobró mucha comida, ¿quieren llevarse algo?” Y la, y la hermana le dijo “A ver”. No me acuerdo su nombre.

Dijo “A ver. No es nos sobró mucha comida, es, alcanza para todos. Chicos, ¿quieren comer algo?” Y nosotros nunca aceptábamos comer en la casa. No por majadería, sino porque era poco profesional. Se veía mal pues, que… que llegaras y luego te sentaras a comer con ellas [risas], ¿no? Además de que éramos muy rigurosos en la dieta. Cuando, cuando eres bailarín, cuando eres striper, pues una de las cosas en las que más se fijan es que tengas tu abdomen marcado. Entonces tu dieta tiene que ser muy estricta, muy rigurosa para poder tener el abdomen marcado, que digamos, que es una de las partes más sexis de, de, de un striper, ¿no? Entonces, eh, o por ejemplo, había veces que llegábamos al, al show.

Y entonces ¿cuál era nuestro camerino? Pues nuestro camerino era la habitación de alguien o, o el cuarto de servicio. Qué sé yo. Ese era el camerino. Y, y nos decían “Oigan, quieren, ¿quieren tomar algo?, ¿quieren… ¿Quieren una cuba?, ¿Quieren un whisky? ,¿Quieren..?” No, nada. Así estamos bien. “¿Cómo?, ¿pero ni un vaso con agua?. Ni un vaso con agua. No tomábamos ni un vaso con agua. Nosotros en el carro donde nos movíamos, que era el carro de Ángel traíamos agua, traíamos nuestras proteínas, traíamos, qué se yo, algún sándwich, algún, alguna barra de proteína y siempre terminando los shows, siempre, siempre, siempre, íbamos al VIPS y pedíamos nuestra ensalada César con nuestra pechuga asada y ya. Siempre íbamos al mismo VIPS y el cocinero ya nos conocía muy bien y entonces sabía que llegaban los de Top Secret y este, y ya sabía que íbamos a pedir siempre lo mismo. Nuestra pechuga asada con nuestra ensalada César.

¿Dónde guardaban sus cosas?

Muy buena pregunta. Todo el vestuario y las maletas, cada uno trae su maleta. Pero todos teníamos que cargar el equipo, ¿no? Entonces traíamos uno o dos chicos de staff, dependiendo del número de shows que fuéramos a dar. Pero hay un detalle que se me olvidó darles. Ángel tiene un taller de carpintería. Entonces él hace carpintería también y hace clósets y puertas y es carpintero también. Y entonces hizo un un pequeño módulo encima de una patineta grande, y en ese módulo cabía la mezcladora, un amplificador, una bocina, un mp3, y este, y la máquina de humo y las luces.

Y era un kit que cabía perfectamente, un kit que cabía perfectamente en la cajuela de su carro. Entonces, en la cajuela de su carro cabía el kit del show y el. Y nosotros, cada uno llevaba nuestras maletas con nuestros cambios de ropa, el aceite y el perfume que utilizábamos, nuestros vestuarios, todo en cada quien en su maleta. Entonces, pues así vamos, como ahora sí que como cirqueros. Entonces montábamos todo, todo el circo y traíamos el kit de Top Secret. De hecho a la fecha yo a mi a mi kit de conferencista le sigo diciendo el kit del instructor. Precisamente por el por el chiste del kit de los stripers, que así se llamaba el kit de los stripers. Y decía eran unas calcomanías que decían Top Secret. Y así decía kit de los stripers.

Entonces muy curioso, porque todo lo teníamos muy formado, muy hecho, muy, muy acomodado. A que llegábamos, es aquí la calle. Oye, ya estamos afuera. Y si ya sale a la chica “Ah, sí, ya los vi.” Y bajábamos todos con nuestras maletas, bajábamos el kit de los stripers, montábamos el kit, se quedaban los chavos del staff conectando. Ángel y yo nos íbamos a cambiar, a prepararnos y ya salía yo a escena y empezaba a explicar las reglas del juego y empezaba el show.

¿Tenían una frase justo para empezar el show y para terminarlo?

Creo que sí. Creo que teníamos varias frases. Este no me vienen a la memoria ahora, pero sí, sí teníamos. Eh, eh… Siempre decíamos ¿Están listas para el show?, ¿están listas para divertirse? y hoy que me acuerdo en mi canal de YouTube. Siempre anuncio cuando voy a conectarme y cuando salgo al aire siempre digo ¿listos para la transmisión? Y ya vi de dónde viene. Ya me acordé que viene de que si estaban listas para el show. Siempre, siempre decíamos listas para el show, listas para el show Y este. Íbamos preguntando oye, ¿Lista para el show? “Lista”. Y nos iban diciendo que sí. Y ya cuando todas nos decían que sí, ya empezaba la música de aparece, entonces ya teníamos todo listo. Entonces si ya sabes las frases de mientras más ruido, menos ropa. Muy común, ¿no? Lo demás eran clichés.

¿Quieres agregar algo más?

Bueno, me gustaría agregar que. Que se profesionalicen. Que todo lo que hagan, aprendan lo más que puedan. Que le dediquen. Que aprendan. Y, y no solamente que aprendan en conocimiento, sino que también aprendan a hacer cosas. Y yo creo que estas dos son las claves del éxito. Aprender y aprender a hacer. A acumular conocimiento, pero también a hacer la talacha. Está bien que sepas de comunicación y de audio y de video, pero una cosa distinta es agarrar la cámara o tomar fotografía, o tirar video, o grabar un buen audio, entonces profesionalizate y lo mejor que puedes hacer en tu vida es generar conocimiento, generar habilidades, pero siempre teniendo una buena actitud, con una buena actitud amigos, pueden lograr lo que quieran. Porque la actitud mental positiva es el camino al éxito.

Va. Gracias por tu tiempo…

Si

Por platicarnos de tu vida, un poco de esta parte de tu vida. También mostrarnos fotos del momento es haber tenido un diálogo fructífero.

Buenísimo. Muchas gracias, chicas.