Literatura y cultura. París de entreguerras

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ESTE ES UN TRABAJO DE ESTEFANÍA POZZO SÁNCHEZ REALIZADO PARA LA MATERIA TALLER DE INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL, IMPARTIDA POR EL MAESTRO EDUARDO PORTAS (OTOÑO 2014). 

ABSTRACTO

Esta investigación va a tratar de un análisis de la literatura en París de entreguerras y su relación con la concepción de la realidad. Va a utilizar el modelo Dos Pasos de Lazarsfeld para discernir los estímulos que reciben gracias a su medio. A continuación se discutirá qué lugar tiene la literatura en la sociedad y cómo afecta a su producción.

Introducción

Esta investigación pretende realizar un análisis comparativo de la literatura y su respuesta ante los cambios culturales que suceden alrededor de su producción. Este análisis está basado en la presunción acerca de que la literatura se adhiere y modifica el discurso social de su contexto (Trujillo Amaya 10) y será discutida a lo largo de éste.

De esta manera, entendemos por discurso social a la organización verbal y/o escrita de tópicos propensos a discutirse en una sociedad determinada (Dalmasso & Fatala 114), o como lo explica Marc Angenot (83) de una manera más llana: “todo lo que se dice y se escribe en un estado de sociedad.” Ésta investigación en particular se centrará en París en el período de entreguerras, es decir, entre 1919 y 1939. En esta época la ciudad capitalina de Francia se convertía en un hervidero de intelectuales de diferentes nacionalidades, desarraigados de su país natal principalmente por la guerra. Esta investigación no toma como línea de pensamiento el famoso dicho “la guerra produce la mejor literatura,” sin embargo, busca observar un contexto tan punzante que altere la manera de percibir la realidad y sus manifestaciones en el campo literario.

A principios del siglo pasado, la configuración geográfica y social europea era fundamentalmente distinta a la de hoy en día. Sólo hizo falta menos de cien años para alcanzar un cambio radical en las sociedades; un cambio que sólo se pudo lograr a través de guerras.

La primera de ellas, una cuya eminente fatalidad fue nublada por el ego de los monarcas y líderes gubernamentales, sucedió entre 1914 y 1919. Esta guerra, es decir, Primera Guerra Mundial o La Gran Guerra, aunque fue un suceso desgarrador en toda Europa, devastó especialmente a Francia y Alemania. Debido a las pérdidas que sufrieron éstos, podemos encontrar un gran cambio cultural a partir de este conflicto beligerante.

Antes de que La Gran Guerra tomara el protagonismo de la primera mitad del siglo, la belle époque, época en la que la vida en Francia se teñía de colores vivos y de despilfarro desde hacía poco antes de 1900s (Shattuck 22) reinaba. La gran época o los buenos tiempos – aquellos en donde la vida se teñía de dimensiones teatrales y Moulin Rouge estaba bien engranado a la cultura coloquial – se habría desintegrado apenas empezado el conflicto bélico. Esta fue la introducción a una nueva manera de pensar, de actuar y de convivir en Francia.

Así, podemos ver el cambio en el emisor y el receptor de la literatura. Después de este momento tenemos acceso a una literatura con una prosa más simple, más cruda y en algunas instancias, una que rompe con todas las reglas previamente impuestas como es el caso de James Joyce (Sapiro 70). Logra acercarse a la realidad, no la observa desde las trincheras pero sí se trajo un poco de tierra de ella consigo. Podemos ver que la literatura, si no se le divorcia de su lugar en la sociedad, vive en un espacio sincrético entre la experiencia individual del autor y de la colectividad que permitieron las particularidades en su experiencia. Asimismo, por nacer de un espacio abstracto enriquecido por metáforas, alegorías, mitos y ritos particulares a una sociedad, permite ver un espacio en el que florece una manera de pensar propia de una cultura (Trujillo Amaya 14).

Es importante estudiar a la literatura de este modo, ya que, aunque no proporciona un mapa con líneas claras de lo que está pasando exactamente, deja entrever a la colectividad de una manera más abstracta, permitiendo que el estudio de una sociedad se logre profundizar aún más. La manera de internalizar estímulos externos es increíblemente importante para un entendimiento comprensivo de una cultura, y la literatura se posa como guía para transitar por ellos.

En esta investigación también se revisara el modelo de comunicación Dos Pasos realizada por Lazarsfeld, para obtener mejor idea de cómo se introyectan factores externos. Lo que era especialmente relevante en la época de guerra, ya que, ante regímenes fascistas e izquierdistas, las fuerzas occidentales necesitaron una manera de adoctrinar a las masas, mantener la calma y la tranquilidad. Logró esto, en mayor medida, a través de los medios masivos de comunicación que apenas surgían; en especial la radio.

Resultados

El sociólogo y literato Pierre Bourdieu comparte con esta investigación la preocupación por la lectura de la literatura de una manera más analítica. Él, sin embargo, expone que se puede hacer un análisis de este de manera interno: aislado de su contexto. El texto da claves hacia un entendimiento sociológico, sin que se necesiten más herramientas para su análisis ligado a su contexto (Ioan Cuza 37).

De esta manera, Bourdieu retoma a escritores del romanticismo francés – primera vez que surge la idea del arte por el arte, antes de la belle époque – para realizar su análisis comprensivo de lo que significaban esas obras en el mundo real. En su libro Las reglas del arte hace una lectura de La educación sentimental de Flaubert, en dónde explica que esta novela sirve como una representación mecánica de la realidad social de aquel entonces, ya que logra construir un círculo social perfectamente nutrido de intérpretes del campo de poder en Francia en aquella época. (Bourdieu 28-35)

Así, el campo de producción literaria fue mutando gracias a la inestabilidad de su contexto. El arte por el arte fue una idea que se acentuó al paso del. Esto fue lo que le dio un espacio al Modernismo para desarrollarse, además de construir los cimientos del arte como un área autónoma (2Sapiro 6). Este movimiento y su fractura del arte, la burguesía y la política tuvo resistencia en la sociedad. La producción literaria ya no era movido por un agente de cambio en la sociedad, y que demasiada autonomía puede resultar a la irrelevancia. Se le atribuye como una responsabilidad al autor que narre lo que vive de manera verídica, y una vez empezada la guerra empezó a surgir el arte como vehículo ideológico otra vez; aunque el arte por el arte seguía en existencia. (2Sapiro 7-15)

De esta manera, Hemingway, escritor estadounidense que vivió en París después de la Primera Guerra Mundial, no se quedó atrás en la crítica política. Aunque es mayormente conocido por escribir novelas, el autor no era insensible a su alrededor ni pasaba por alto la responsabilidad de un escritor. Había participado en la guerra y era movido por sus experiencias en ella. Sus críticas contra el fascismo italiano eran tan fuertes que se prohibió la traducción de sus obras a este idioma (Cirino 30). Sin embargo, hay cambios más sutiles en su escritura que se dirigen al exterior: la celebración de los expatriados, el divorcio de valores Norteamericanos (es decir, los suyos por nacimiento), el consumo de alcohol de manera recurrente, relaciones bélicas, entre otros (Herlihy-Mera 49). Muchas de estos patrones de pensar remiten a sus experiencias individuales dentro de una colectividad.

Asimismo, como pasó con Hemingway, se puede observar cómo las fluctuaciones de identidad en el papel están directamente relacionadas con las fluctuaciones del espacio geográfico (Trujillo Amaya 31) y lo que significa para la transformación de la vida diaria. Trujillo Amaya (32-33) explica que existe una codependencia entre la estructura en la que se vive y la estructura del pensamiento, y que esto es un factor de extremada importancia en la manera en que las personas escriben ficción o no ficción. A esta noción se le han opuesto muchos literatos e intelectuales debido a que la literatura, por no tener su cuna en el conocimiento racional, es imposible realizar un estudio sociológico a partir de ella. Sin embargo, y en contraparte, Bourdieu explica que esta manera sociológica de investigar, no se opone al pensamiento racional, sino al contrario, lo enriquece al estudiar las nociones abstractas de las sociedades. (Ioan Cuza 36)

Por esta razón es que Hemingway concibe lo que le rodea de manera particular. Su París no era como el París de los demás. Se han hecho discusiones sobre a veracidad de su “autobiografía” París era una fiesta, principalmente debido a que ésta se escribió alrededor de treinta años después y no menciona ningún episodio de depresión, los cuales eran frecuentes para Hemingway en si estancia en París. (Herlihy-Mera 51-57)

No hay que dejar pasar el hecho de que Hemingway llegó a vivir en Francia cuando estaba sufriendo uno de los cambios culturales más violentos en todas las direcciones que ha visto. Mary Louise Roberts escribió un libro llamado Civilization Without Sexes: Reconstructing Gender in Postwar France, 1917-1927 en donde ilustra de manera clara lo que significó la guerra en los roles de género y la sexualidad, en una sociedad que se funcionaba a través de navegar por estereotipos y roles de género. Mary Louise Roberts explica que el rol de género de hombre macho fue corroído por las catástrofes de la guerra. Debido a esto, las diferencias entre los sexos no era tan marcada. A partir de esta observación podemos apreciar la profundidad de los cambios en la cultura que tuvieron que conllevar Hemingway, Gertrude Stein, Dos Passos, Ezra Pound, entre otros.

Discusión

Esta investigación, como ya se había mencionado antes, se va a hacer al margen del modelo de Dos Pasos de Lazarsfeld.

Paul F. Lazarsfeld, el autor de esta teoría, nació en Viena en 1901. Obtuvo un doctorado en Viena y en 1933 llegó a Estados Unidos gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. Consecuentemente desarrolló gran parte de su carrera en el país: fue director de una oficina de investigaciones de radio en Princeton de 1937 a 1940.

Después de su llegada a Estados Unidos en 1933 fue que Lazarsfeld desarrolló la teoría Dos Pasos. En esta época, la crisis económica del ’29 todavía era tangible y la sociedad se inclinaba por la atomización en lugar de haberse consolidado una colectividad cercana. En estos años fue la época de oro de la radio, en el cual los líderes políticos del país estaban muy presentes: Roosevelt lo usaba, por ejemplo, para entretener y distraer a la población (que posteriormente entraría en guerra), así como para mantenerse en contacto con ellos. El uso de la radio y los estudios de los procesos de comunicación fueron críticos para el manejo de las consecuencias de las guerras.

La mentalidad estadounidense después de la guerra era distinta a la europea; sin embargo, la tendencia a la atomización y al mismo tiempo el hedonismo eran muy parecidos.

Al empezar la segunda guerra mundial, el presidente estadounidense Roosevelt pasó un Acta de Neutralidad que aseguraba que el país no entraría en la guerra. Sin embargo, Estados Unidos se unió a la guerra, y no sólo fue uno de los personajes principales en ella sino que ganó junto con Gran Bretaña y Francia.

Después de la victoria de una guerra que no se peleó en territorio estadounidense, estalló la guerra fría: un conflicto no militar entre dos grandes potencias (Estados Unidos y la Unión Soviética) en el que se perdieron millones de vidas y miles de millones de dólares. Dentro de la aparente tranquilidad que traía la victoria y la derrota de los Nazis, se filtró el miedo en los estadounidenses. La amenaza de un exterminio momentáneo se filtró en el imaginario colectivo. Hubo una caza de comunistas y un auge en el sentimiento nacionalista en los ciudadanos, lo que causó que se plantaron fidelidad, libertad y el capitalismo como valores fundamentales en todas las personas a través de los medios de comunicación. A lo largo de este periodo de cambios, aunque no fue el contexto dentro del cual se formuló el modelo Dos Pasos, se fue haciendo revisiones de ésta.

Lazarsfeld propone, a través de este modelo, que las personas se influencian mutuamente al percibir mensajes de los medios masivos de comunicación, modificando como reaccionan ante ellos. Esta especulación surge a partir de la observación de personas que se encuentran cerca de los medios y los mensajes que estos difunden, es decir, estas personas están al tanto de mensajes que se transmiten por medio de medios masivos de comunicación y después se los comentan a sus personas cercanas; unos que no estén tan al pendiente. De esta manera la información llega a las masas en dos pasos: el primero cuando la información pasa de los MMC (medios masivos de comunicación) a los líderes de opinión (las personas mas cercanas a la información), y de éstas a sus círculos sociales. Los líderes de opinión sirven de guía a las personas con acceso limitado a los MMC sobre los acontecimientos. Estas personas que transmiten información – así como su interpretación de los hechos – por canales interpersonales, pueden ser cualquier persona de la población (De Fleur y Ball-Rokeach 253).

Esta teoría fue puesta a prueba por un estudio realizado en 1940 en donde se les preguntaba a sujetos de la población periódicamente sus opiniones de los candidatos presidenciales. El objetivo de esta investigación era cuantificar el efecto de los medios masivos de comunicación, pero se encontró que estas opiniones se veían mas afectadas por familiares y amigos que por la propaganda. Los individuos eral afectados por los medios de manera indirecta. Se encontró que el contacto interpersonal resulta mas efectivo por la cercanía y el posible dialogo que se puede entablar con la persona que proporciona la información. De esta manera, resulta que decidir estar de acuerdo con un líder de opinión con quien se tiene contacto directo resulta en aceptación y sentimientos de pertenencia.

Esta teoría no se desarrolla al mismo tiempo ni en el contexto exacto del objeto de estudio de esta investigación (escritores que residían en París en la época de entreguerras). El modelo de investigación pensado como correcto en la dinámica de Europa de entreguerras era llamado Aguja Hipodérmica que postulaba una dirección lineal e inviolable de información: del gobierno a los medios masivos de comunicación y posteriormente éstos inyectaban información manipulada a los individuos atomizados.

Para el objeto de estudio que se toma en esta investigación, se decidió descartar este modelo debido a que nos situamos en la contracultura de Europa de entreguerras. Es decir, el círculo que esta investigación planea explorar no funcionaba de la manera en la que la cultura general actuaba en ese entonces. Esta investigación se dirige a un grupo de intelectuales que experimentaban una coyuntura de nuevas ideologías, nuevas ideas y nuevas teorías que discutían frecuentemente entre ellos. Por esta razón, se ha decidido usar un modelo de comunicación más flexible, aunque aún rígido por falta de contenido para consumir; es prudente decir que la Generación Perdida – o aún más, el principio de las vanguardias – eran influenciados tanto por los medios masivos de comunicación como lo eran por sus iguales. Los líderes de opinión tienen ciertas característica, compatibles con los intelectuales que se encontraban en París: la primera es que ocupan posiciones en la sociedad que van de acuerdo con un status de inteligencia, y se encontró, también, que eran personas sociables así como se que se encuentran en continuo contacto con fuentes de información. (Schramm 116)

Hay que considerar que el objeto de estudio de esta investigación eran personas que se encontraban atrapados de su familia; entre una sórdida situación de vida y regímenes totalitarios. El sentimiento de pertenencia y el núcleo social entre ellos era bastante fuerte por esto.

En los libros de historia se puede percibir la devastación que se sufrió después de la Gran Guerra; sin embargo, Hemingway lo recuerda como una de sus mejores épocas en Paris era una fiesta. El autor describe las condiciones precarias en las que vivía y la cantidad de alcohol que consumía, sin embargo decía que París era la mayor fiesta que uno puede experimentar. Claro que a final de cuentas, leer este libro como una obra de ficción es cordura.

Sin embargo, la imagen que retrata Hemingway de París en su libro va muy de acuerdo a la imagen cultural que se le atribuye a esta ciudad de manera internacional. La imagen que tiene es de una ciudad jovial y refinada, llena de intelectuales, arte y oportunidades. Probablemente Hemingway edifique su narrativa sobre imágenes y no sentimientos o momentos reales, después de todo, el barón Haussmann había renovado la ciudad de las luces (como coloquialmente se le refiere a París) a finales de 1800. (Trujillo Amayo 57)

La manera en la que la experiencia se ha codificado en la mente de Hemingway y lo ha manifestado, entra dentro de la presunción que se mencionó al principio de la investigación: la literatura entra y modifica el discurso social. Reconfigura lo que se vivió tomando en cuenta las aspiraciones, los sentimientos y las imágenes que se encuentran flotando en las culturas. Hemingway, aunque ya vivía en Cuba cuando escribió y publico París era una fiesta, se basó en esas imágenes ya lejanas, pero no menos vívidas, que para el representan París. Según Bourdieu, la calidad de la literatura está directamente ligada a su capacidad de autonomía ante otros ámbitos posibles de su aplicación. Sin embargo, y aunque hay verdad en lo que señala Bourdieu, es probable que en la producción de esta literatura sea preferible que se encuentre lo más cerca posible a su propia cultura.

Como ya se ha mencionado antes, la literatura es el epítome de la identidad, tanto individual como colectiva, verbalizando así deseos y miedos a nivel cultural. Es por esto que la literatura, los tópicos, las texturas y los colores cambian entre occidente y oriente.

La fotografía no puede ser exitosa sin imágenes en nuestro inconsciente colectivo que remitan a mitos y a alegorías. De la misma manera, la literatura no puede existir si no tiene éstas últimas pasa alimentarse.

En esta imagen podemos ver la vestimenta común de las mujeres en la belle époque

En contraste con la nueva configuración y concepción de la mujer, el cual delata un cambio en la mentalidad y la aceptación de estereotipos.

Como lo semana Trujillo Amaya, la escritura no es una representación mecánica de lo que se está viviendo, sin embargo, si se habla de la época más maravillosa de la historia, como lo hace Hemingway, sin embargo tuvo episodios suicidas durante esa época, el reacomodo de la realidad nos puede indicar una carencia de felicidad en un lugar geográfico en donde éste no es compatible.

Es plausible, bajo el modelo de Lazarsfeld, que este reacomodo de la realidad haya llegado a tener su lugar a través de los estímulos de sus iguales. Se puede argumentar que los medios masivos de comunicación se establezcan alrededor de la manipulación de una realidad aceptada, tomando en cuneta los inicios de la radio y la tensión entre ideologías totalitarias en la que se encontraba el mundo. No es correcto decir que Hemingway construyó su cosmovisión en base a lo que se exponía en la radio, las noticias cortadas o censuradas de esta. Sin embargo, es muy posible que este reacomodo de la realidad sea una manipulación de la realidad que se produjo tras estímulos mutuos entre su círculo social y la situación económica, política y social en ese entonces.

Los líderes de opinión, bajo esta teoría, que son unos títulos flexibles e intercambiables, habrían funcionado de manera dinámica en este círculo de intelectuales, es decir Gertrude Stein, Scott Fitzgerald y Ezra Pound, entre otros artistas, literatos y cantautores.

Conclusión

En esta investigación se buscaba analizar a la literatura bajo una luz diferente; y centralizarla con su contexto. Después de las investigaciones, se logró centrar a las obras literarias dentro de su contexto histórico, así como exponerse a opiniones e investigaciones de intelectuales de este tema, haciéndonos ver las correlaciones que tienen la literatura y lo que pasa alrededor de ella, el cual era el objetivo principal de esta investigación.

Obras citadas

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Dalmasso, María Teresa & Fatala, Norma. El discurso social. Los límites de lo pensable y lo decible. Buenos Aires: Siglo XXI, 2010. Impreso.

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