Chile: El impacto mediático en el plebiscito de 1988. La participación de los medios de comunicación como punto de inflexión en el cambio revolucionario del gobierno de un país.

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ESTE ES UN TRABAJO DE LORENA DÍAZ BURGOS REALIZADO PARA LA MATERIA TALLER DE INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL, IMPARTIDA POR EL MAESTRO EDUARDO PORTAS (PRIMAVERA 2015). 

Resumen

El propósito de esta investigación es analizar la historia del plebiscito de 1989 en Chile, en donde la población chilena se vio enormemente influenciada por los medios de comunicación con respecto a su elección de voto. Asimismo, se pretende ver este suceso mediático desde un punto de vista teórico, tomando en cuenta a teóricos como Harold Lasswell y su teoría de la aguja hipodérmica, entre otras.

Introducción

Es difícil pensar en políticos que no hayan explotado los medios de comunicación masiva en los últimos dos siglos. Desde spots en la radio a comerciales en la televisión, regalo de productos tales como camisetas, estampas, bolígrafos, y la siempre efectiva propaganda, todo con la finalidad de aumentar su número de simpatizantes. Por otro lado, los medios son para nosotros, digamos, los no-políticos, un medio cuya finalidad es darnos información, entretenimiento y un espacio de diálogo y “libre” expresión (entre mucho más). ¿Pero qué es lo que pasa cuando hacen colisión las finalidades mediáticas de ambas partes, la de los políticos y los no-políticos?

Hace no tantos años, ciertos países latinoamericanos vivieron en un estado de dictadura total, en la cual había mucha censura, sobre todo de los medios. En éste caso vamos a hablar de la dictadura chilena a cargo del General Augusto Pinochet, en la cual hubo un punto de inflexión decisivo para el impulso de cambio del gobierno chileno. ¿Y qué tiene qué ver esto con los medios de comunicación? Es preciso decir que si no hubieran existido los medios masivos en ese entonces, la historia política de Chile sería otra. En éste trabajo de investigación pretendo analizar la campaña publicitaria en contra del plebiscito de 1988 en Chile. Bien dicen que una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos, lo cual es muy cierto porque todos temían al General pero gracias al éxito de la campaña, el pueblo chileno dejó el miedo de lado y logró unirse para derrocar de manera limpia y justa a Pinochet, quien decía: “en este país no se mueve una hoja sin que yo lo sepa”, porque él estaba enterado de una gran parte de la campaña opositora y trató de sabotear a las mentes brillantes detrás de ésta. ¿Por qué? Porque Pinochet sabía del éxito rotundo de la campaña del “NO” y la subestimaba mucho hasta que vio el gran impacto que causó en la población; porque la campaña no sólo se dirigía a la población sino a él también (una de las franjas decía: “No. No se asuste General Pinochet. Esta noche no hablaré con usted; usted está derrotado por un pueblo que se puso de pie. Sin miedo, sin odio, sin violencia.”).

Mis objetivos son a explicar a fondo cómo se constituyó la campaña. Su proceso creativo se va a dividir en varias secciones, teniendo en cuenta principalmente a los autores, los elementos distintivos, el tiempo aproximado que se invirtió en las franjas, algunas reacciones de la población (tanto de los votantes del SÍ como de los del NO) y por último las bases ideológicas en las que se basaron. Con estos datos pretendo analizar la campaña desde un punto de vista teórico, valiéndome de algunas teorías de la comunicación (usos y gratificaciones, teoría del cultivo y flujo de la comunicación en dos niveles) pero enfocándome en la teoría de la aguja hipodérmica.

Pretendo mostrar a través de mi investigación los diferentes puntos de vista de algunos autores cuyos artículos me sirvieron de referencia para elaborar este trabajo. Entre ellos hablaré de José Luis Piñuel, quien habla de la batalla entre ambas franjas y de cómo con la aparición del plebiscito surgió un auge de programas y foros políticos en la televisión. También citaré repetidamente a Federico Boni, quien tiene un libro sobre las teorías que analizaremos. Otros autores son Patricia Rey Mallen y David E. Hojman, que hablan del estilo de la campañas y de la manera en la que se utilizaron métodos publicitarios a su favor. Todo esto para probar mi hipótesis: sin la influencia de los medios de comunicación, la dictadura de Pinochet en Chile no hubiera terminado.

Antecedentes históricos

Este suceso chileno tuvo tal trascendencia que llegó a influenciar a varios autores para que analizaran el tema de manera exhaustiva. Son diversos los puntos de vista así como los enfoques, sin embargo yo trataré de conectar ciertos argumentos de acuerdo a mi enfoque, que son los medios de comunicación y su influencia en la toma de decisiones.

Como se ha leído en varios libros, “Quince años después de su instauración, el gobierno convocó a los chilenos, el 5 de octubre de 1988, a un referéndum en que, según la Constitución vigente de 1980, los ciudadanos pudieron votar “SI” o “NO” a un candidato único presidencial propuesto por los comandantes en jefe del ejército, armada, fuerza aérea y el director de Carabineros: el propio General Pinochet. […] Chile, pues, se enfrentó a la encrucijada más definitiva de sus últimos 15 años” (Piñuel 18).

Empecé con esa cita porque considero necesario dar una introducción sobre la historia del plebiscito y así comprenderemos de mejor manera la evolución mediática de ambas campañas. De acuerdo a lo que dicen Herrera y Alfonso, “En febrero de 1988 empezó a funcionar y a ganar adeptos la búsqueda del plebiscito; asimismo, los comités por las elecciones libres vieron incrementar su poder de convocatoria llegando a formarse en esa fecha el Comando Nacional por el NO, cuya enorme tarea era la de alcanzar un mínimo de seis millones de ciudadanos dispuestos a inscribirse en el padrón electoral organizar la campaña, formar estructuras organizativas para tener presencia en las 13 regiones en las que está dividido el país y convencer a la población para disponer de representantes en las 22, 000 mesas de votación que se iban a instalar” (Herrera y Alfonso 55).

Como ya se mencionó antes, habían dos bandos: el SÍ (a favor de Pinochet) y el NO (la oposición). Ambas partes tenían la oportunidad de presentar una franja propagandista; J.L. Piñuel dijo lo siguiente: “Otro efecto directo del referéndum en la televisión en Chile fue la promulgación de la Ley de Consejo Nacional de Radio y Televisión, cuerpo legal que el régimen mantuvo archivado durante cuatro años y que, entre otras normas, regía la transmisión de propaganda política en períodos preelectorales. Según esta legislación, el Gobierno y la oposición obtuvieron el derecho a emitir los 30 minutos diarios de propaganda política electoral gratuita (15 minutos para cada opción)” (Piñuel 20). Hoy en día, creo que quince minutos de propaganda serían demasiado y lo más seguro es que las personas no terminen de verlo.

Algo que considero más popular en la actualidad son los debates entre candidatos a la presidencia o los foros políticos que discuten sobre cada partido; a la gente le interesa escuchar diversas opiniones de otras personas que sepan más del tema. Lo que acabo de decir lo sostiene nuevamente Piñuel, ya que en Chile fue justo eso lo que tuvo un auge televisivo: “Fruto del dinamismo que el plebiscito generó en el campo televisivo […] se produjo en la televisión chilena durante 1988 un aumento significativo de los ámbitos políticos de referencia, […] reaparición de los foros políticos y la vigorización de los espacios informativos y periodísticos preexistentes. Es así cómo tres de los principales canales de televisión […] inauguraron en enero de 1988 programas a los que fueron invitados a participar representantes de ambas tendencias […]” (Piñuel 20).

Así fue entonces como comenzó la batalla entre franjas. Es necesario señalar que dicha batalla fue desigual porque el General Pinochet usó todos los recursos habidos y por haber para la creación y elaboración de su campaña. Esta era basada en demostrar una imagen muy limpia y formal de Pinochet, como un hombre moralmente derecho. Por otro lado, la campaña de la oposición se enfrentaba a un reto más grande que constaba en convencer a aquellos ciudadanos cuya decisión electoral aún no estaba definida y así votaran por el NO. Dicho por Patricia Mallen, “La Concertación de Partidos por el NO, una amalgama de socialistas, demócratas y radicales cristianos, contrataron a una agencia publicitaria llamada Porta para liderar la campaña. El resultado pop-art: una campaña alegre y colorida, coronada por el lema “Chile, la alegría ya viene”, reforzada por el apoyo de intelectuales y artistas de renombre. Eugenio García, quien era el director creativo de la campaña (vagamente se relata de él en la película chilena 2021 “No”, protagonizada por Gael García Bernal), dijo que el objetivo de la campaña era convencer a la gente que lo mejor estaba aún por llegar” (Mallen, traducción propia).

Pero, como ya mencioné antes, no fue una disputa justa porque Pinochet y su gente tenían muchas ventajas sobre la oposición en muchas maneras. En un artículo de David E. Hojman se habla detalladamente de esto: “Por otro lado, la campaña del SÍ tenía a su favor que cada emisión de la campaña debía presentarse con antelación, treinta y seis horas antes de la hora programada para la transmisión. De esta manera, se hizo perfectamente posible que los publicistas de la campaña del SÍ crearan sus emisiones como hechas a medida, respuestas inmediatas al espacio del NO del mismo día o el anterior. Esta ventaja se hizo evidente en el segundo y tercer día después de que la radiodifusión del referéndum comenzó (6 de septiembre y 7). Video tomado durante la manifestación masiva contra el régimen de Pinochet el 04 de septiembre bajo el ACUSO (“Acuerdo Social por el NO – partidarios de la opción del NO), que terminó en algunos disturbios feos, fue presentado por ambas campañas. A pesar de que había sido editado cuidadosamente, fue un error de la campaña del NO el utilizar este material. Fue muy fácil para los creadores de programación del SÍ, con sólo mostrar más del mismo material, con los comentarios y fondo musical adecuados, para retratar la oposición o al menos parte de ella en una luz desfavorable, como una peligrosa y amenazante fuerza antisocial , empeñada en crear desorden y caos. Otro ejemplo podría ser observado el 30 de septiembre, cuando el espacio del NO presentó una entrevista con Ricardo Lagos, líder del Partido por la Democracia (PPD), a la que el espacio del SÍ respondió el mismo día con una entrevista con su ex esposa” (Hojman, traducción propia).

Según José Luis Stein, “El mensaje político está integrado con un código de elementos dominantes que, dependiendo del desciframiento que haga el auditorio, producirá empatía o rechazo (Stein 37).” Es por esto que se requerían horas de trabajo para la elaboración de las campañas y a profesionales que supieran hacer el trabajo de manera eficaz.

Algo que considero un parteaguas de la batalla entre campañas es que la campaña del NO se salió de lo ordinario en la creación de sus franjas políticas y por eso es que tuvieron tanta fama, cosa que puso en jaque a Pinochet y a sus productores ejecutivos. Dicho por Tyler Boas, “[…] la oposición democrática empleó un mensaje de campaña predominantemente positivo mientras el incumbente gobierno militar escogió atacar viciosamente a sus oponentes. La dramática victoria de la opción del “No” en este plebiscito ha tenido efectos de larga duración en estrategias de campañas, convenciendo a muchos políticos y consultores políticos en Chile que los mensajes negativos son simplemente contraproducentes” (Boas 1, traducción propia). Comparto mi opinión con la de Taylor en ambos puntos: en lo de la influencia que dejó para las futuras campañas políticas (a lo cual regresaremos más adelante) porque se entiende que Chile ya tenía años viviendo bajo un régimen estricto bajo la dictadura de Augusto Pinochet, quien era general de ejército y por lo tanto reprimía a la población chilena.

Entonces se dio este plebiscito en 1988, cuando la gente ya vivía con dolor y angustia debido a las medidas militares que se habían estado tomando desde la muerte de Salvador Allende. El hecho de ver una campaña llena de positivismo, con escenas grabadas en locaciones clave del país, permitía a los ciudadanos imaginar un mejor Chile, sin violencia. Dicho por Hojman, “La campaña del NO tuvo como tema musical central la exitosa “Chile, la alegría ya viene”, con un pegadizo y juvenil, no tan tropical ritmo de rock latino, y un montón de oportunidades para aplaudir. Esto fue grabado hábilmente como un video pop, con un montón de chistes, hombres y mujeres muy jóvenes, bailarines aeróbicos, ágiles, actores con buena forma física (y que parecían de clase media), personajes cómicos en traje y corbata, personas típicas chilenas, trabajadores de construcción con cascos de protección, escenas rurales atractivas, caras bonitas, cocineros dando vueltas y caravanas de automóviles que transportaban las banderas chilenas y del arco iris (el arco iris era el símbolo de la campaña del NO)” (Hojman, traducción propia). Y aunque fue una campaña positiva, también presentaron ciertas cosas negativas pero necesarias para recordar situaciones duras para el país. Citando nuevamente a Boas, se dice que “A los espectadores se les recordó mediante la campaña del NO de algunos de los casos más famosos de abusos contra los derechos humanos […]. Se presentó más material de otros casos de violaciones a los derechos humanos, algunos de ellos como parte de una sección recurrente, introducida por la frase: “Algunas muy buenas razones para votar NO.” […] Sin embargo, los publicistas del programa del NO habían decidido explícitamente en contra de un acercamiento “feista”. Ellos creían que el tiempo dedicado a los aspectos negativos se debe reducir al mínimo, a favor de lo más ligero, humorístico, material positivo, porque la exageración de las imágenes feas podría haber resultado contraproducente y les hubiera costado votos” (Hojman, traducción propia).

Es por esto que quise usar ciertas teorías de la comunicación para analizar este fenómeno mediático chileno, el cual le dio un giro importante a la política del país. En palabras de Murilo “[…] la influencia de los medios, principalmente la prensa y radio, en la toma de decisión de los electores, concluyendo que si bien tienen algún tipo de impacto las influencia de mayor peso en la decisión de los individuos están motivadas por su pertenencia a sus grupos de referencia como son la familia, el trabajo, la religión y el lugar de residencia” (Kuschick 49).

Marco teórico

Harold Lasswell es considerado como el padre de la psicología política y elegí una de sus teorías como mi modelo de estudio/comparativo en este artículo. Citando a Boni, “[…] los estudios de Lasswell se llevan a cabo en el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales, cuando, por una parte, se asiste al nacimiento del propio fenómeno de las comunicaciones de masas y, por otra, a la experiencia de los regímenes totalitarios en Europa” (Boni 214).

La teoría adquirió el nombre de Aguja Hipodérmica debido a que “[…] los mensajes de los medios de comunicación se insinuarían <<bajo la piel>> e irían a atacar a los miembros del público exactamente como sucede con una inyección con una aguja hipodérmica, sin ninguna posibilidad de mediación o reelaboración por parte de los receptores” (Boni 212). Lasswell señala que tanto la psicología como la sociología son factores clave para el estudio de las masas, por lo tanto se debe analizar al emisor y al receptor tomando esto en cuenta.

Se sabe que en el periodo de las guerras mundiales la propaganda tuvo un auge significativo pues inducía miedo en la población y también les daba órdenes de manera subliminal. En el caso de Chile, podemos decir que las campañas tenían esos fines, dependiendo de la corriente que fueren. De acuerdo a las investigaciones de Boni acerca del autor de nuestra teoría, “El principal objeto de los estudios de Lasswell es la propaganda. […] para Lasswell los nuevos medios de comunicación de masas serian instrumentos indispensables para la <<gestión gubernativa de las opiniones>>, tanto en condiciones de democracia como de dictadura. […] la propaganda no sólo constituye el instrumento para obtener el consenso de las masas, sino que permite también orientar (mejor dicho, controlar) los consumos” (Boni 215).

Un ejemplo de lo que estoy tratando de comparar es el siguiente: “Quizá el evento más significativo de este punto de vista sea la emisión, producida el 30 de octubre de 1938, del drama radiofónico La guerra de los mundos, a partir de la novela de H.G. Wells, bajo la dirección de Orson Welles. Esta emisión se hizo famosa por desencadenar un pánico difundido entre los radioyentes, algunos de los cuales salieron a la calle aterrorizados en la convicción de que el país estuviese invadido por los marcianos” (Boni 212). Como podemos ver, esto sostiene la tesis de que los medios de comunicación tienen un poder extremo cuando se trata de convencer a la gente porque tienen la capacidad de propagar pánico entre ellos.

El ejemplo chileno equivalente con el que quisiera comparar este suceso lo vemos en una cita de Hojman, donde dice que “A los espectadores se les recordó mediante la campaña del NO de algunos de los casos más famosos de abusos contra los derechos humanos […]. Se presentó más material de otros casos de violaciones a los derechos humanos, algunos de ellos como parte de una sección recurrente, introducida por la frase: “Algunas muy buenas razones para votar NO.” […] Sin embargo, los publicistas del programa del NO habían decidido explícitamente en contra de un acercamiento “feista”. Ellos creían que el tiempo dedicado a los aspectos negativos se debe reducir al mínimo, a favor de lo más ligero, humorístico, material positivo, porque la exageración de las imágenes feas podría haber resultado contraproducente y les hubiera costado votos” (Hojman, traducción propia). Entonces, tenemos el ejemplo de La guerra de los mundos, en el cual la población se dejó envolver en pánico por una historia contada en la radio y el ejemplo de la negación por parte de los publicistas de la campaña del NO para quitarle prioridad al material negativo; resulta funcional usar estos casos porque nos dejan ver que, efectivamente, mientras se transmita miedo, el estimulo en respuesta será desfavorable.

Tomando en cuenta lo dicho por los siguientes autores: “La depuración de esta técnica [aguja hipodérmica] se inscribía dentro de un contexto científico que no tenía por qué ser el único válido. Es decir, hay un planteamiento conductista claro en muchos de estos investigadores: la repetición de un mensaje afecta al modo de ver la realidad y actuar de las personas, y si hay una acción permanente en una línea determinada, el efecto se producirá. Hay aquí una negación, cuando menos parcial, de la libertad humana, pues el hombre queda reducido a un ser como otro cualquiera que se comporta de acuerdo a unas leyes fijas y que, bien conocidas, pueden ser empleadas para manejarlo de acuerdo a unos intereses concretos” (Berganza y Ruiz 210), nos damos cuenta de cómo la población chilena fue blanco de una inyección hipodérmica, en la cual se refleja el éxito de tantas horas de trabajo que el equipo de creación de las franjas del NO dedicó a su proyecto, cumpliendo un objetivo final que sería la victoria de la oposición en el plebiscito para derrocar al General Augusto Pinochet de su poder dictatorial.

Por lo tanto, la Teoría de la Aguja Hipodérmica propuesta por Harold Lasswell, así como su modelo Lasswell, nos sirven como grandes herramientas de sustento para analizar el caso del plebiscito de 1989 (refiriéndome específicamente a las franjas televisivas), uno de los más controversiales en la historia de América Latina.

Interpretación

Como pudimos ver, Lasswell aportó una muy buena teoría de la cual ya hablamos bastante, pero también nos dejó su famoso modelo de Lasswell y considero importante hablar de él porque nos da las pautas para sustentar la hipótesis de la investigación. En palabras de Boni, “El modelo de Lasswell sostiene que para describir un acto de comunicación es necesario preguntarse: ¿quién, qué dice, a través de qué canal, a quién, con qué efecto? Este modelo no sólo determina una superación de la teoría conductista de la investigación psicológica contemporánea (problematizando cada momento del intercambio comunicativo), sino que de hecho ha definido los diversos sectores de investigación de la communication research: el estudio de los emisores (¿quién?), el análisis del contenido de los mensajes (¿qué dice?), el análisis de los medios (a través de qué canal?), el análisis de la audiencia (¿a quién?) y el análisis de los efectos (¿con qué efecto?)” (Boni 215).

Asimismo, iré citando a varios autores que nos hablan de algunos sectores de investigación que estuvieron presentes en la campaña del NO, con el propósito de ver que los medios sí tenían todo premeditado con el fin de triunfar en la batalla contra Pinochet. Por otro lado y, tomando en cuenta las palabras de Boni, “[…] hoy la política está constreñida a utilizar los códigos más típicos de la <<lógica de los medios de comunicación>>, que son esencialmente los del entretenimiento, el espectáculo y, naturalmente, la publicidad” (Boni 235), también mencionaré un poco de otras tres teorías que van de la mano con la de la Aguja Hipodérmica: la Teoría del Cultivo, la Teoría de Usos y Gratificaciones y la de Flujo de la Comunicación en Dos Niveles.

Nuevamente, me basaré en citas de Boni para explicar un poco de las teorías arriba mencionadas. Primero, “El enfoque de los usos y gratificaciones […] tiene como objeto de estudio las gratificaciones obtenidas por el público a través del uso de los medios de comunicación […]. Según los teóricos de este enfoque, los medios de comunicación satisfacen algunas clases de necesidades, entre ellas las cognitivas (adquisición y refuerzo de los conocimientos), las estético-afectivas (mediante la experiencia estética y emotiva), las de evasión (entretenimiento y disminución de las tensiones), y las integradoras, tanto en el plano de la personalidad (concesión de estatus que se deriva de estar al día e informados) como en el plano social (mediante el refuerzo de los contactos interpersonales, con la familia, los amigos, etc)” (Boni 221). Ahora, ésta definición la compararemos con una cita de Hojman, que dice: “La campaña del NO tuvo como tema musical central la exitosa “Chile, la alegría ya viene”, con un pegadizo y juvenil, no tan tropical ritmo de rock latino, y un montón de oportunidades para aplaudir [¿qué dice?] . Esto fue grabado hábilmente como un video pop, con un montón de chistes, hombres y mujeres muy jóvenes, bailarines aeróbicos, ágiles, actores con buena forma física (y que parecían de clase media), personajes cómicos en traje y corbata, personas típicas chilenas, trabajadores de construcción con cascos de protección, escenas rurales atractivas, caras bonitas, cocineros dando vueltas y caravanas de automóviles que transportaban las banderas chilenas y del arco iris (el arco iris era el símbolo de la campaña del NO) [¿qué dice; a través de qué canal?]” (Hojman, traducción propia). Por lo tanto, ahí podemos ver la inclusión del modelo de Lasswell (mi interpretación de los sectores de investigación) y a su vez podemos inferir que se están satisfaciendo ciertas necesidades visuales del televidente (estético-afectivas, evasión, etc).

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Logo oficial del NO Revisado el 3 de mayo de 2015 en http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Logo_NO_1988.png

La segunda teoría sin explicar es la del cultivo, de la que Boni dice: “[…] la teoría del cultivo ha tenido el mérito de relanzar el debate sobre los efectos a largo plazo de los medios de comunicación […]. La televisión, pues, <<cultiva>> representaciones del mundo social compartidas y de algunos de sus aspectos en particular, en una perspectiva que homologa y homogeneiza. […] sin embargo, no se limita a cultivar los sistemas de creencia del público, sino que produce también las actitudes emotivas en respuesta a estos sistemas. […] los espectadores de contenidos de violencia y criminalidad están en mayor medida expuestos al temor de agresiones y violencia, tienen menos fe comparados con otros, y unos hábitos de consumo orientados a sistemas de alarma y seguridad” (Boni 231). En contraste con el caso de Chile, podemos tomar una cita de Hojman, en donde se puede ver claramente que los publicistas de la franja del NO tenían muy claro lo que querían cultivar en la mente de los televidentes, o sea, una proyección de personas felices en Chile a consecuencia de haber votado por el NO; también podemos ver la interpretación de la cita de acuerdo con el modelo de Lasswell: “La campaña del NO tuvo como tema musical central la exitosa “Chile, la alegría ya viene”, con un pegadizo y juvenil, no tan tropical ritmo de rock latino, y un montón de oportunidades para aplaudir [¿qué dice?] . Esto fue grabado hábilmente como un video pop, con un montón de chistes, hombres y mujeres muy jóvenes, bailarines aeróbicos, ágiles, actores con buena forma física (y que parecían de clase media), personajes cómicos en traje y corbata, personas típicas chilenas, trabajadores de construcción con cascos de protección, escenas rurales atractivas, caras bonitas, cocineros dando vueltas y caravanas de automóviles que transportaban las banderas chilenas y del arco iris (el arco iris era el símbolo de la campaña del NO) [¿qué dice; a través de qué canal?]” (Hojman, traducción propia).

Por último, tenemos la teoría de Flujo de la Comunicación en Dos Niveles de Lazarsfeld, quien habla de esto para “[…] indicar el papel del mediador que el <<líder de opinión>> (persona con un buen nivel de información en contacto directo con los medios de comunicación) desarrollan entre los medios de comunicación y los otros individuos del público. Los efectos de los medios de comunicación son, pues, sólo una parte de un proceso más amplio, y esto es la influencia personal” (Boni 217). Como un claro ejemplo de esta teoría (sin dejar de lado el modelo de Lasswell), cito a Hojman en lo siguiente: ”Una característica importante de las emisiones de NO fue la presencia de un presentador, Patricio Banados, un lector de noticias de televisión popular [¿quién?] despedido algunos años antes, posiblemente a causa de sus opiniones a favor de la oposición. Esta fue una nota muy positiva. Sentado detrás de un escritorio, imagen y sonido profesional, y mostrando un poco de coraje personal [¿qué dice?] (muchas personas que contribuyeron a las emisiones del NO prefieren permanecer en el anonimato), su contribución fue sustancial. La presencia de un presentador muy conocido desde el principio dio a los programas del NO una identidad instantánea, y una fuerte impresión de coherencia y estabilidad intelectual [¿con qué efecto?], ofreciendo al espectador [¿a quién?] una emisión que parecía que iba a alguna otra parte, y, para el caso, a un lugar seguro” (Hojman, traducción propia).

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Patricio Bañados y la franja del “No” Revisado el 3 de mayo de 2015 en  http://www.lasegunda.com/Noticias/CulturaEspectaculos/2012/08/770973/patricio-banados-y-la-franja-del-no-lo-unico-que-hizo-fue-perjudicarme

Dicho todo esto, se nos permite ver desde una perspectiva diferente todo el proceso del plebiscito y lo evidente que es encontrar relaciones entre las teorías de comunicación y el suceso de 1989 en Chile. La hipótesis planteada para esta investigación se cumplió y se encuentra respaldada en cada cita que se llegó a comentar en éste artículo.

Conclusiones

Al principio expuse mi hipótesis, que era: sin la influencia de los medios de comunicación, la dictadura de Pinochet en Chile no hubiera terminado. Después de terminar esta investigación, me atrevo a decir que sí se cumplió; tuvimos la oportunidad de comparar el plebiscito con algunas de las teorías más conocidas entre los medios de comunicación.

Si comparáramos con hoy en día, las campañas políticas son casi irrelevantes para la decisión del voto y eso es lo que quiero que se corrija con éste artículo; quiero que las campañas políticas mejoren (no sólo que tengan buenas estrategias de mercado, sino que se hagan de acuerdo a los ideales verdaderos de su partido y así tengan un impacto enorme en la población) y que los encargados de llevarlas acabo se basen en situaciones mediáticas históricas como lo es el caso del plebiscito de 1989 en Chile y se den cuenta de los aciertos (para imitarlos) y los desaciertos (para evitarlos).

Y por último, considero que la breve mención de esas tres teorías (usos y gratificaciones, cultivo y flujo de comunicación en dos niveles) fueron básicas para terminar de entender por qué la participación de los medios es tan determinante en la toma de decisiones públicas. En cuanto a la de la Aguja Hipodérmica, el motivo de elección de dicha teoría era porque su principal tema es la propaganda política y aquí se logra demostrar su efecto directo en la población a través de una serie de qués, quiénes, por qués y para qués.

Es crucial analizar la aplicación de la psicología propagandista en ambas campañas, ya que ese fue uno de los factores más importantes que le dieron el éxito a la franja del NO. También porque se dice que la información se inyecta en el espectador, lo cual está ejemplificado con el positivismo de las franjas, dando de resultado la felicidad de los simpatizantes de oposición.

Obras citadas

– Berganza, María Rosa y Ruiz, José A. Investigar en comunicación: guía práctica de métodos y técnicas de investigación social en comunicación. España: McGraw-Hill España, 2005. Impreso

– Boas, Taylor. Going Positive or Going Plausible? Campaign Advertising

Effects in Chile’s 1988 Plebiscite. Santiago: World Congress of the

International Political Science Association, 2009. Impreso

– Boni, Federico. Teorías de los medios de comunicación. Trad. Julia Climent. Barcelona: Aldea Global, 2008. Impreso

– Herrera, Rosales y Alfonso, Eduardo. El juicio del siglo: Augusto

Pinochet frente al derecho y la política internacional. México: Plaza y

Valdés, S.A. de C.V., 2007. Impreso

– Hojman, David E. YES or NO to Pinochet: Television in the 1988 Chilean plebiscite. Studies in Latin American Popular Culture. Vol. 11.

Traducción propia. 1992. 171. Impreso

– Kuschick, Murilo. Teorías del comportamiento electoral y algunas de sus aplicaciones. México: Red Revista Mexicana de Investigación Educativa, 2006. Impreso

– Lasswell, Harold. Analysis of Political Behavior. 1999. Impreso

– Lasswell, Harold. Propaganda technique in the World War. Traducción propia. 1902-1978. Impreso

– Mallen, Patricia Rey. The Joy Is Coming. Vol. 161. Traducción propia. 2013. Impreso

– Piñuel Raigada, Jose Luis. La cultura política del ciudadano y la comunicación política en TV, en la transición política del plebiscito chileno. Madrid: Centro Español de Estudios de América Latina, 1992.

Impreso

– Stein Velasco, José Luis F. Democracia y medios de comunicación. México: Instituto de Investigaciones Jurídicas – UNAM, s.f.. Impreso