Voxweb. En lenguaje de la sociedad mundial a través de UrbanDictionary

Este es un trabajo de Lorena Segrove realizado para la materia Taller de Investigación Documental de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México (3º Semestre, Mtro. Eduardo Portas, Otoño 2019)

Resumen

Visualizando cada click como una interacción, cada tecla como una acción y cada acción como la concepción del pensamiento humano, encontramos la configuración de una realidad emergente que se  desborda de los servidores y las conexiones que nos vinculan de manera interpersonal, invisibilizando los límites geográficos. Nos topamos con una etapa de expansión cognitiva que responde a una inminente unificación del pensamiento. En un estado lúdico quedan los conceptos y el lenguaje crea un nuevo entendimiento.

Descarga el trabajo completo: Trabajo_Final_Voxweb

Introducción

Trabajando de manera paralela con el estructuralismo, que con palabras denuncia su existencia, observamos y comparamos su ideología con el cambio cultural que prematuramente se ve evidenciado en las variantes digitales que como nunca antes se presentan en un papel central de la comunicación; una comunicación contemporánea que es incomprensible si no es entendida dentro de este contexto.

Así es que se concibe y se toma como premisa la idea de un nuevo lenguaje; mas la problemática que nos atañe no se encuentra en esta afirmación, mas sí en lo que esta implica en la actualidad y su posibilidad de evolución. Es imposible entender que tipo de cambio representa este nuevo lenguaje si no delimitamos en primera instancia en que consiste este cambio, por qué es un cambio, y de dónde es que proviene. Por lo tanto, la presente investigación busca, mediante un sincretismo oscilante, describir la acción -del lenguaje- para determinar su reacción -social-.

Metodología

Retomando la estructura que ordena las definiciones de nuestro acercamiento universal, nos apoyamos en el novicio método de la compilación de significados. Pasando de las enciclopedias a los diccionarios con andar alfabético. Si bien, las palabras en sí, se sostienen de uno o dos significados reducidos -gracias al formato del cual depende dicho diccionario- lo que no se encuentra impreso es la ausencia del contexto.

Lo denunciado y más importante aún, lo que no se denuncia, nos ayuda a entender el papel que el lenguaje juega en la sociedad, su recepción cultural y su dimensión existencial. Es por ello que se toma como medio fundamental los diccionarios concebidos en la Web 2.0 (Reilly. 2009); que dentro de la misma se dan a la tarea de recopilar los significados que la web produce mediante los usuarios que son parte de ella. Aquí es donde entra la funcionalidad de UrbanDictionary.

UrbanDictionary

Fig. 1: Página principal. En la parte superior, de izquierda a derecha se encuentra la barra de menú que muestra las opciones para navegar en la página. La primera es Browse (Buscar) que desglosa un motor de búsqueda a partir de la inicial de la palabra, hashtags y definiciones recientes. La opción contigua nos permite ver las palabras que han sido categorizadas. Las categorías cubren: College (Universidad), Drugs (Drogas), Food (Comida), Internet, Music (Música), Name (Nombre), Religion (Religión), Sex (Sexo), Sports (Deportes) y Work (Trabajo). El apartado de Vote (Votar) nos abre el formato que se muestra en la figura 5. La última opción con la leyenda Store (Tienda), lleva a la página que aparece en la figura 7. Fig. 2: Palabras con mayor número de interacciones. Fig. 3: Opción para reportar definiciones.  Fig. 4: Inicio de sesión compatible con otras redes sociales para poder votar por definiciones existentes y publicar nuevas. Fig. 5: Formato para votar por la integración o permanencia de una definición. Fig. 6: Formato para incluir una nueva definición al sitio.  Fig. 7: Tienda en línea con todas las definiciones de la página en formato de taza o camiseta.

Como nos deja ver claramente la primera página de este sitio, el autor de las definiciones eres “tú”. “Tú” eres parte de un ecosistema en el que tu participación activa es la que aceita los engranajes del conocimiento. No existe la restricción de edad, nivel de estudios, sexo, nacionalidad o intencionalidad. Tu pase de entrada es la mera disposición lingüística. De manera inmediata podemos crear una relación que se desarrolla a partir de los patrones de búsqueda que entre dejan ver las preferencias por la comedia sobre los resultados de corte positivista.

Estado del Arte

Aprovechando las posibilidades que el derrame lúdico de las definiciones pone a nuestra disposición, clasificaremos a nuestros referentes no con etiquetas de filósofos, sociólogos, o escritores frustrados, mas sí como la amalgama que respecta a todos ellos, adjudicándoles el nombre de pintores.

Esto sin la intención de romantizar sus virtudes académicas dentro de un plano artístico. Pero sí para comprender sus méritos en una dimensión mundana que los pone a disposición de las críticas y cuyas pinturas cuelgan en la misma pared que sus adversarios ideológicos, pues cada lienzo no es más que pinceladas de una realidad paralela. Nuestros pintores, serán desglosados -con costumbres de diccionario- en orden alfabético. 

Nuestro primer pintor nos facilita bastante el trabajo al momento de empezar a pintar sobre los lingüistas que crean una división de definiciones que -de manera elocuente- son acuñadas por ellos mismos. Estas existen en dualidad y se interpretan como gramáticas que en juego crean el lenguaje. Una de ellas es la llamada gramática activa, la cual se entiende en cuanto hablada, emitida y producida; y su contraparte, la gramática pasiva que demanda únicamente el acto de escuchar. (Barthes, 2009).

De acuerdo a nuestro pintor -ya referenciado- si esta división de gramáticas binarias es aplicada en lo que entendemos como discurso, encaja de manera perfecta en la paradoja que subyuga a nuestra cultura; una que es unitaria en cuanto a código de escucha, mas fragmentada en cuanto a sus códigos de producción.

Notando aquí que Barthes demuestra una postura que lo diferencia de las teorías de sistemas; pasando desapercibido en primera instancia, la decisión casi inconsciente de elegir el término “producción” por encima de la “reproducción”. ¿Podría ser -frente a nuestros mejores instintos- que esta “producción” sea verdaderamente activa y su nombre infiera originalidad?

Con humor de personalizar esta diferencia Barthes continua con:

 “…pone a la sociedad de un lado (el idioma, la lengua) y al otro al individuo (el idiolecto, el estilo); entre estos dos polos las tensiones tan sólo son <<psicológicas>>: se propone que el individuo libra una batalla en pro del reconocimiento de su lenguaje (o para no dejarse asfixiar bajo el lenguaje de los demás).”

 ¿En qué espacio nos coloca entonces nuestro pintor? ¿Esta tensión tiene espacio para la mediación o existe únicamente como el arrebato de la virtud lingüística de su contraparte? Y si es el caso, no sería pertinente saber si la definición de esta “batalla” se concibe en la aptitud individual o bajo el peso de la sociedad; y ¿el sólo aceptar esta definición social ya sitúa al individuo en un laberinto unidireccional?

Poniendo de lado momentáneamente las críticas artísticas, nos deslizamos mediante los tonos marxistas que usa nuestro pintor. Tonos que surgen de la combinación entre clase social y lenguaje, el trabajo que se suda a través del léxico. Que de manera asertiva especifica que dentro de las sociedades modernas, estás variaciones son sumamente complejas y sus vertientes se sostienen de factores que responden al estudio que posiciona a estas dependencias en la misma convergencia englobada por la sociolingüística.

Mas, cual planeta en órbita, gira dentro de la misma narración para meter esta complejidad en la unificación de una sociedad masificada. ¿Pues qué es entonces el idiolecto sino, una reproducción de la producción del idioma? Si quisiésemos creer en la propuesta inversa, tendríamos que primero desechar la idea -casi centenaria- del pueblo oveja, el hombre unidimensional, la alienación, la sociedad de masas. Saltando así a la pregunta que nos atañe, en este caso, no tan simple como el qué fue primero, el huevo o la gallina; pues la respuesta -en caso de poder llegar a una- tiene implicaciones tridimensionales: ¿Es primero el idiolecto o el idioma?

Al cambiar de sala nos encontramos con tintes diferentes. Un tipo de renacimiento de la simpleza emana nuestro siguiente pintor. Pero que su modestia no nos engañe, pues los números también contienen arte. Con él nos adentramos a un contexto que presenta las implicaciones estadísticas que hacen que el discurso se vea devaluado hasta el borde del postmodernismo. Proporcionándonos a su vez, con hechos que sin disputa filosófica podemos situar dentro de las características inherentes del individuo que genera elnuevo lenguaje.

Empezando por uno de los datos más significativos que arroja el estudio realizado por Pew Internet & American Life project en el 2005, el cual señala que el 57% de todos los adolescentes Norte Americanos que usan el Internet se consideran creadores de contenido. Asociándolo con la definición propuesta por el mismo estudio, es entonces que un creador de contenido es cualquier individuo que haya creado un blog, una página web, haya publicado alguna pieza artística, fotográfica, literaria, y filmográfica de su propia creación, o en su defecto, que haya tomado contenido existente para convertirlo en un producto diferente. A la mano de esta estadística sabemos que no existe un desequilibrio significativo de corte racial o étnico dentro de los adolescentes que participaron en el estudio (Jenkins, 2009).

Jenkins toma en cuenta a este grupo generacional como la evidencia perfecta para apoyar su hipótesis. La cual propone el nacimiento de un contexto que sostiene la producción y distribución de contenido gracias a -lo que él denomina- “la cultura participativa”. Los componentes básicos que propician y asimilan esta participación colectiva demandan: soltura dentro de los preceptos que estiman lo que se valora como ético y artístico; una estructura que proporcione apoyo al momento de crear y compartir contenido con otros; una especie de tutoría informal, que de manera secuencial, se encargue de distribuir el conocimiento de los peritos a los primerizos; usuarios que crean que sus contribuciones repercuten de forma significativa, hasta el punto de llegar a situarse en un nivel de conexión social con sus congéneres cibernautas, aunque dicha interacción tenga como única intención obtener un tipo de reconocimiento por el resto de la comunidad al momento de compartir contenido. 

Encontramos que este esclarecimiento que creemos que nos permite aterrizar en un plano de posibilidades que describen coherentemente la sustancia de los cambios que experimentamos en la interacción social del mundo moderno, no es más que un acercamiento vacuo.

Mas dicha ilusión se desmorona cuando observamos con cuidado los cuadros de nuestro siguiente pintor. Pues este se da a la tarea de arrastrarnos de nuevo a las cavernas donde se encuentra el origen de toda comunicación escrita como la conocemos: la oralidad. Una cuya importancia principal se encuentra no en el contenido que esta comunica, está en el medio -la persona- quien es participe de la comunicación. Gracias a pequeños “guiños”, que de manera inconsciente y muchas veces imperceptibles, acompañan las palabras proclamadas. Cada gesticulación es, a su vez, el origen del vocablo y su extensión imparcial (Ong, 1987)

Sí bien, hasta aquí podemos asentir con la cabeza al leer las propuestas de nuestro pintor, este aparenta llegar a una conclusión intransigente al momento en el que continua listando las innumerables lenguas orales frente a las pocas que se han plasmado de manera escrita. Concluyendo así, de manera apresurada, que “la condición oral básica del lenguaje es permanente”. ¿Pero cómo podemos dejar que una afirmación tan reduccionista se deslice en la periferia de nuestro entendimiento lingüístico? El espacio para aclaraciones continúa abierto, y más distópico que nunca.

Busca redimirse al cederle un carácter de posibilidades infinitas a la permanencia que brinda la transferencia de la lengua en la escritura. Y valora el carácter único que concibe a los “grafolectos” gracias al dialecto que con dedicación lúdica se transforma con la escritura. Nos brinda, a su vez, la distinción entre la considerada “oralidad primaria” que es definida por una cultura que carece del entendimiento de la lengua como escritura; y la “oralidad secundaria”, la cual es generada gracias a la tecnología que fragmenta el idioma en los medios que lo distribuyen: los teléfonos, la radio y la televisión, entre otros.

En funcionamiento de estos depende de su relación con la escritura y la impresión. Mas Ong no nos permite quitarnos la espinilla de la oralidad como base única de estas reproducciones.

Siguiendo la conversación con nuestro pintor, no duda en explicarnos como es que la escritura se empodera de las palabras. De acuerdo a él, la palabra escrita es táctil, es impresa en papel, y genera una marca que le brinda corporeidad a su abstracción original; por lo tanto, la escritura permanece a la par de los objetos que describe, volviéndose más fácil de asimilar.

Es así un lenguaje que se ve constantemente señalado por el estado físico que le da origen. Y gracias a esto es que uno puede existen cual analfabeta funcional en el mundo de la tecnología, la interacción con las relaciones palabra escrita-objeto es ineludible. Ciertamente esta comprensión resulta ingeniosa, pero si fuese concebible tener una conversación con Ong, sin duda, una de las primeras preguntas que serían pertinentes presentar derivaría de esta relación.

Pues, ¿en qué espacio se encuentran aquellas palabras, que más allá de ser la denunciación de lo físico, son la concepción de lo desestructurado? Concepciones que son descartadas socialmente al determinarlas como subjetivas; el resultado de una cierta esencia, aura, o mera disposición divina. Pero recurrimos a ellas con constancia cándida, como si creyésemos que su definición es hegemónica e indiscutible; así como describimos -de manera desinteresada- la belleza.

Afortunadamente, Ong nos cede tintes de un enfrentamiento ideológico que atañe a quienes buscan desvirtuar por completo a la lengua escrita. Señalando el paradigma en el que inconscientemente yacen, pues dichos reclamos son expresados y distribuidos a través de la escritura que les permitió transportar su existencia arcaica en permanencia frente a la inestable temporalidad. Pero Ong regresa a su seriedad y señala a esta temporalidad como la primera esencia que deja de lado la escritura.

Pues de acuerdo a su carácter nómada pierde a su autor, y su movilidad lo aleja del contexto que le brindaba sentido. Mas el suponer que esta perdida es responsabilidad de la escritura, significa adjudicarle intencionalidad a un conjunto de líneas sobre papel. La verdadera culpa de su descontextualización es resultado del desinterés y la indiferencia del lector; así como entendemos que no una pintura pueda existir sin conllevar una explicación de su origen, pues más que echarle la culpa a la pintura, o al pintor, buscamos dentro de nuestra interpretación de los simbolismos que esta relaciona y los referentes artísticos con los cuales juega.         

Con tal de no dejar de lado -y abnegar por omisión- otro más de los componentes que colman de integridad a nuestro lenguaje, es menester adentrarnos en una de sus virtudes más problemáticas, su esencia discursiva. Por lo tanto, continuamos con las ideas expresadas por uno de las eminencias del estudio del discurso, nuestro adiestrado muralista: Michel Foucault, en su tesis sobre el orden del discurso (2009).

En este libro se habla de un poder que no responde al vencimiento de una voluntad ante otra; sino, de un tipo de poder pasivo que se inmiscuye en la parte más primitiva del cerebro para crear una especie de sensación de falta de imaginación, en la que a uno ni siquiera le pasa por la cabeza el hacer lo contrario a lo que la episteme dicta; ya que la episteme es lo que se permite conocer, y por lo tanto se entiende como -lo que es-.

Foucault habla de esta inquietud como una tan fuerte que solamente se ha visto quebrantada tres veces en la historia de la humanidad; la cual se refuerza en cambios de paradigma, pero no de lo que se entiende por conocimiento. En estos planteamientos existe la implacable premisa del discurso como fuerza individual que construye al ser humano y a su sociedad, en vez de que sea el hombre el que reacciona a los discursos.

En el libro, del mismo autor, Historia de la locura en la época clásica (1976), se ejemplifica el marco de conocimiento que es permitido en diferentes tiempos narrativos. Ahonda en como se trata la locura en la “era soberana” y la “era disciplinaria”; en la que la diferencia en la estructura deriva de la manera en la que entendemos; en este caso al loco. Al cual, en la “era disciplinaria” -la actual-, lo que se castiga no es el cuerpo que se cree pose la enfermedad; mas se ataca a el alma que se cree, es producto de ella.

Esta violencia ya no se utiliza como herramienta para subyugar a quien contradice las versiones oficiales de lo verdadero o lo falso. Es inevitable -dentro del pensamiento de Foucault- el responder con la cabeza agachada a lo que se conoce como verídico, ya que forma la esencia de lo que el humano conoce. Por esto, el hombre está en constante sumisión ante el discurso en turno; usando la agresión como una respuesta a la inquietud de su propia falta de libertad.

El problema se incrementa al no sólo actuar como una marioneta más del discurso; el peligro deriva de la forma en la que el hombre se define dentro de los conceptos que el mismo discurso le da. Por lo cual, la escapatoria es casi imposible y definitivamente impensable. Todo lo que somos se puede definir dentro del lenguaje que manejamos; ya sea inadaptados, homosexuales, apóstatas, anarquistas o patriotas. Esto significa que lo que creemos que nos hace estar fuera del perímetro discursivo, realmente nos posiciona en una parte más del mismo.

Como resultado se genera una investigación lineal interdisciplinaria, ya que todas las posibles hipótesis se encuentran atrapadas en la normatividad de las instituciones que dictaminan la que es válido. Siendo que, no son uno o dos conceptos, o palabras o reglas gramaticales las cuales censuran la producción de propuestas contrastantes, sino, la macro estructura que está arraigada en lo que entendemos como “lo que realmente pasó” o “lo que es un hecho”. Dentro de esto, hablamos de un poder que nos libera y que nos limita. Uno que nos permite saber dentro de lo que se sabe. Y que nos permite actuar sólo con las consecuencias negativas de un actuar que  no responde a lo que sabemos es un “buen actuar”.

Es importante el cuestionarse sobre el trasfondo artificial que denota la realidad al considerarla un discurso más, como una suerte de experimento científico. Que de modo macabro nos encierra en el conocimiento con el que damos orden a la realidad.

Nos atañe recurrir a este tipo de hipótesis al pensar en el siglo XVI como el último cambio de episteme, y es prudente citar a Bauman cuando habla de una vida de consumo. ¿Diríamos entonces que nuestro discurso se sostiene en nuestro valor como -no sólo consumidores-, pero como productos de consumo? ¿Cuál sería la ruptura necesaria para crear un cambio en nuestra realidad consumista? Esa escapatoria bien podría yacer en la resignificación de las palabras que sostienen la permanencia de este discurso.

Marco Teórico

Para hacer una comparativa dentro de la diversidad de posiciones en las que se sitúan nuestros referentes académicos, tomaremos dos posturas contrastantes, mas puntuales -en sus respectivas convergencias- que nos permiten saborear la riqueza que engloba nuestro tema de estudio. Empezando por nuestro antecedente más lejano: Marshall McLuhan.

Herber Marshall McLuhan, para referirnos a el con propiedad, nació en Toronto, Canadá en 1911, sólo tres años antes de que se desatara la primera guerra mundial. Desde su infancia, sus experimentaciones aparentaban ser prometedoras, mas estas estaban enfocadas en su fascinación por los aparatos eléctricos; la cual lo llevó a encontrarse en el sótano de sus padres construyendo con pedacería su primer radio a la edad de diez años.

Es probable que fuese gracias a estos inicios que tomó la decisión -que parecía más sensata- y entró a estudiar Ingeniería. Poco después de su incorporación universitaria se le podía ver huyendo de sus responsabilidades como ingeniero al escabullirse en las lecciones que impartían historia en la misma institución. Al darse cuenta de esta constante disonancia cognitiva que lo seguía llevando al fracaso académico, se dispuso a cambiar de línea de estudios y de residencia; mudándose a Inglaterra para estudiar Literatura Inglesa.

Desarrollando su léxico y a la vez, demostrando su afinidad por las tendencias filosóficas y los estudios de la sociedad, se graduó dispuesto a realizar otro cambio. Ahora sus metas se veían potencialmente realizadas en Estados Unidos, lugar donde empezó su segunda carrera: Estudios medievales y renacentistas. Al término de la cual, comenzó a dar clases en la Universidad de Wisconsin entre 1936 y 1937.

Continuó dando clases en diversas universidades de Estados Unidos, de la cuales, nueve le otorgaron doctorados honoris causa. Al mismo tiempo que sus labores académicas se veían reconocidas por compañeros de trabajo; McLuhan contrajo matrimonio con Corinne Lewis. Esta fue una celebración de corte religioso, pues años antes McLuhan había pasado por un extenuante proceso para convertirse en la fe católica; linea que fijaría un discurso enfocado en las observaciones morales de la tecnología.

El escrito que nos concierne es el que desarrolla en su libro El medio es el masaje publicado por primera vez en 1967. Empezando con un título que -lamentablemente- en su traducción al español no conserva el mismo efecto que su título original en inglés, pues este hace un juego de palabras con la palabra “Message” (mensaje) y la palabra “Massage” (masaje); ya que McLuhan solía de nominar a la sociedad que acompañaba el cambio tecnológico como la “Mass-age” (La era de la masificación). Sabiendo así que su título tenía una intención ambivalente al decir -su ya famosa frase- “el medio es el mensaje”.

Su popularidad es bien adjudicada pues esta afirmación es el concepto principal de su tesis. Que a su vez nos permite vincularlo con los antecedentes que dieron origen a la cultura que ahora, inadvertidamente, sede nuevos espacios para el cambio radical de nuestro lenguaje.

Tomando bases que dictan que el medio reorganiza y reestructura la interdependencia social y la vida privada, idea que es nuestro autor interpreta como la causante de un encarcelamiento que olvida preguntar por consentimientos o llevar un juicio pertinente para meternos a todos en una burbuja tecnológica que nubla nuestra autonomía y nos convierte en un elemento más del funcionamiento -ya mecanizado- de la sociedad. En esta realidad acuña un término que nos nombra como la aldea global.

Se describe a esta aldea como resultado de una sociedad que está conformada por la naturaleza de los medios, y no por el contenido de la comunicación. A su vez, estos medios se vuelven el entorno que experimentamos, pero de la manera que inocentemente creemos, pues el contenido de todo medio es otro medio; formando un laberinto interminable que sin vista al horizonte fue montado por los dueños de los medios de comunicación, quienes armados de las nuevas tecnologías, crean a la audiencia masiva en la cual, no hay distinción; su utilidad recae en su fuerza participante en función del entretenimiento pasivo.

Convenciéndola, dentro de su ignorancia, que la sabiduría es alcanzable dentro de cualquier estrato y esta es disponible sin esbozos de manipulación ni agendas político-económicas.

Y qué mejor manera de distanciarnos de las conclusiones temerosas de un hombre que estaba convencido del pozo decadente en el cual inevitablemente terminarían las generaciones venideras si hozaban desafanarse de los nombres que en monumentos habían sido cincelados y venerados por siglos por sociedades principalmente analfabetas y dependientes de las instituciones religiosas para dictaminar su conocimiento; que nuestro estimado amigo crítico: Niklas Luhmann.

Niklas Luhmann nació en 1927 en Alemania, como resultado del amorío entre una mujer suiza y un alemán. En su juventud se encontró siendo participe de la Segunda Guerra Mundial en el lado alemán dentro de la temible Luftwaffe (la fuerza aérea Alemana). Al término del conflicto bélico fue apresado por el bando contrato, los ejércitos aliados, volvíendose prisionero de guerra, para poco después ser puesto en libertad.

Su vida no se vio detenida por estos sucesos, y decidió empezar sus estudios universitarios un año después de la guerra; entrando a la Universidad de Friburgo, donde después de siete años logró graduarse con un título en Derecho. Insatisfecho con esto, continuo en el medio académico y se volvió becario en la Universidad de Harvard para poder estudiar Sociología y Teoría de la Administración. Su fascinación por los estudios sociológicos lo llevaron a conseguir un doctorado en Sociología por parte de la Universidad de Munster.

Al concluir sus estudios se desempeñó en diversas áreas laborales, las cuales posteriormente le permitirían construir su teoría de sistemas. Gracias a su entendimiento multidisciplinario y espíritu crítico, recurrió a las instituciones de enseñanza para poder trabajar en sus publicaciones literarias y al mismo tiempo compartir sus investigaciones de manera presencial a través de sus cátedras.

El incansable Luhmann permaneció dando clases y publicando libros con constancia hasta su jubilación en 1993. Posteriormente le otorgaron doctorados honoris causa universidades de Bélgica, Bolonia, Gante e Italia, a modo de darle compañía a su -ya bien merecido- Premio Hegel. Su último libro fue publicado en 1997, un año antes de su muerte, y el cual usaremos para dar desarrollo a teoría que propone el término de Voxweb.

La sociedad de la sociedad, el nombre que le otorga Luhmann a su ultima obra es el resultado del trabajo de todos sus años como teórico. Es sumamente desesperante y frustrante, tener que llegar a la conclusión de que lo que conlleva darle justicia al trabajo de Luhmann, y aún más importante, el poder explicarlo con claridad Te mando un conocimiento tan amplio como el del mismo autor. Dentro de mi consciente humildad debo de admitir que esta es una labor para la cual todavía no me considero apta, Y por lo tanto se recurre la mejor manera en la que se puede conservar la integridad de este estudio, así como la que atañe al texto que se referencia. Dejaremos que esta parte sea seguida por las palabras textuales de Luhmann.

“Como todos los medios de comunicación simbólicamente generalizados, la verdad dispone de un código binario: verdadero/falso, ajustado al requerimiento de descomponer un objeto de tan enorme complejidad. Un medio de comunicación simbólicamente generalizado consiste de símbolos generalizados, vale decir, que unen (símbolo) una pluralidad de referencias (generalizados): la verdad es verdad independientemente de quienes la afirmen, del momento en que la afirmen, o de la situación concreta en que sea afirmada.”

“Recordando a Parsons, entonces, la inflación del medio de la verdad ocurre cuando se ofrecen más símbolos que los que pueden motivar efectivamente la aceptación de una cierta propuesta comunicativa. La deflación se presenta, por el contrario, cuando escasean los símbolos, o se hacen demasiado concretos, habiendo mayor disposición a aceptar. En ambos casos, la comunicación se desaprovecha sea porque no se aceptan los símbolos y se desconfía de su valor efectivo o porque no se llevan a cabo comunicaciones que podrían haber tenido éxito, debido a la escasez de los símbolos necesarios.”

Unidades de análisis

A continuación se presentan las unidades de análisis extraídas de www.urbandictionary.com:

Interpretación de resultados

UrbanDictionary es visitado al mes por 8.4 millones de personas, alberga más de 7 millones de definiciones, y en un día se agregan aproximadamente dos mil términos más (Wortham, 2014). Con estas cifras, que denotan su alcance, es imposible no pensar en el asertivo slogan que acompaña este sitio: “Define your world” (Define tu mundo)

¿Pero cómo es esta propuesta concebible cuando la realidad humana es experimentada inherentemente de forma individual? ¿Es que el mundo está fragmentado en tantas partes como personas en la Tierra? Si respondemos a cualquiera de estos dos cuestionamientos con una afirmación, debemos concluir que el “mundo de nosotros”, los “significados de un todo” y el “discurso hegemónico” existen únicamente de manera parcial y amorfa.

Considerando sus amplias aportaciones parece casi cómico -e indudablemente cuestionable- intentar ejemplificar todas las variantes que toman lugar en este sitio. Mas debemos de empezar en alguna parte, y esta selección se hace a partir de la premisa que propone nuestro título. “Voxweb” ¿qué es voxweb? Esta es una palabra de concepción propia que implica diferentes condiciones. Empezando por su carácter etimológico, la palabra es la quimera de el término vox populi y world wide web, dos conceptos cuyos orígenes ocupan una diferencia temporal de casi 20 siglos. Pero se parte de la propuesta de este estudio, que por primera vez, la definición de ambos términos puede yacer en el mismo espacio.

Aún estando en desacuerdo, o por lo menos dudosa, de el pedestal en el cual Ong coloca a la oralidad, como un tipo de creador divino, único y necesario para la creación de otros tipos de lenguaje; nos tomamos de la mano con la vox populi, con un espíritu que demanda la oralidad para denunciar la realidad y crear orden. Pues la propuesta es que si se repite una mentira las suficientes veces, se vuelve verdad.

La vox populi da paso a un tipo de lógica que no se preocupa en aclarar que se refiere por “verdad” o como se contabilizan y se evalúan las “veces que son suficientes”. La misma lógica que sin querer alimenta las definiciones de UrbanDictionary. La otra parte de nuestra conjugación: web, resulta más simplista en cuanto su significación, puesta es el medio el cual provee el espacio para que la vox populi se reproduzca.

Y a su vez, remplaza a la populi en una serie de algoritmos que no tienen como requisito la identificación de sus usuarios, ni la verificación de sus identidades.  Todo pasa de manera inadvertida como la voz de nadie, o sí somos positivos, la voz de todos. Pues lo que solían ser chismes de vecindad o “lo que la gente dice” se ha potencializado de manera global, generando una conectividad que no respeta límites geográficos, y así como su antecedente: la escritura; tampoco los límites temporales. Gracias a las facilidades que ofrece, su inmediatez y su facilidad, somos capaces de crear fragmentos de universo con un sólo click: Voxweb.

Las palabras tomadas gozan de características únicas que demuestran el panorama de posibilidades que se desborda en el juego de las definiciones. Critical thinking, Verschlimmbesserung, Television, Internet, October 20, Language, Moral, Nicolas Cage, World War III y The Sims, nos ayudarán a fundamentar el menester de el término voxweb. Lo primero que hay que entender es que Internet, al ser creado dentro del orden capitalista responde, de manera casi reglamentaría, al beneficio económico, y éste, durante los últimos 100 años, se ha visto liderado por Estados Unidos.

Lo cual determina el idioma utilizado en los medios. Esto no es decir que no existan nichos en donde observamos a comunidades de todas lenguas y nacionalidades interactuando y siendo participes de la creación de contenido. Mas las plataformas priorizan las comunicaciones en inglés, ya que muchas surgen en países como Estados Unidos, o el Reino Unido. Habiendo establecido el mercado con este idioma, es que el resto de los productos digitalizados requieren una programación en inglés, o por lo menos, contar con una versión traducida para los angloparlantes; para poder tener una presencia competitiva en el mercado de valores.

Nuestras palabras, son inesperadamente difíciles de definir, pues como se mencionó anteriormente, no toda palabra tiene su equivalente físico o cuenta con una definición unánime. Tomemos uno de nuestros referentes más populares: Nicolas Cage. ¿Cómo empezamos a definir lo que compone el nombre del alguien? Pues el nombre de alguien no es solamente aquel conjunto pronunciado o escrito de signos de vocales y consonantes que forman un sonido; el nombre es sinónimo de la persona, y ¿cómo se define a una persona? ¿qué se debe de tomar en cuenta? ¿una biografía es una definición?

Nos queda claro que la definición de Nicolas Cage que se pone como ejemplo tiene una intencionalidad humorística, más que verídica, y en la sociedad interconectada la valorización que se le da al humor aparenta estar por encima de la verdad. Y las problemáticas que surgen sobre las bases que constituyen una definición no cesan aquí, ya que las personas cuyos nombres están sujetos a definición están atados a un espacio-tiempo, su propia mortandad. ¿Cuál es el fenómeno que corresponde  a lo imperceptible, lo no plasmable, lo inacabable e intocable?

Una de nuestras definiciones nos deja entrever las posibles respuestas de estos cuestionamientos, pues más allá de buscar trascendencia en la descripción de la palabra, propone la definición de un acontecimiento, un evento que en formato de trailer y con profética especificidad nos sitúa en un espacio futurista que responde a preocupaciones generadas en los conflictos actuales: World War III (La Tercera Guerra Mundial).

La siguiente palabra -para motivos de este estudio- resulta ser la más interesante, pues la palabra en sí, no pertenece al idioma inglés. Ésta es de origen Alemán, lo cual le otorga una complejidad de interpretación que muchas otras lenguas no tienen. Verschlimmbesserung, es deconstruida, pues como seña el escritor anónimo de la definición, no tiene un equivalente en inglés. Su complejidad no está en la palabra en sí, pero sí en la manera en la cual es descrita, pues se utilizan conceptos que asumen un entendimiento previo de interés hegemónico. Con ideas de el bien y el mal que son abiertas a interpretación y que dependen a su vez de situaciones indeterminadas más que por el contexto en las cuales se llevan acabo.

Conclusión

Durante la realización de este trabajo, pudimos darnos cuenta que no hay manera acertada de concluirlo. Pues el Internet y la sociedad que le da vida, existe en un ecosistema cambiante y dependiente de acontecimientos externos e internos dentro de su estructura. No podemos dar por hecho sucesos que no se han desarrollado en su totalidad.

Y por ello, este estudio no es más que una premisa, que se espera pueda ser considera para acompañar trabajos ulteriores. Ésta es la consecuencia de la aceleración desenfrenada de la resignificación de los elementos que ordenan la realidad. Lo que podemos dar por echo es que esta nueva manera de comunicarnos, esta voxweb que vemos en UrbanDictionary es la esencia pura una sociedad democratizada. Hay espacio para todo y por lo tanto, el todo es de todos.

Referencias

  • Barthes, R. (2009).El susurro del lenguaje más allá de la palabra y de la escritura. Barcelona: Paidó
  • Foucault, M. (1976).Historia de la locura en la época clásica. Mexico: Fondo de Cultura Econó
  • Foucault, M. & Troyano, A. (2009).El orden del discurso. México: Tusquets Edits.
  • Gaete, J. (2007).Vox populi: populismo y democracia en Latinoamérica. México: FLACSO.
  • Habermas, J. (1998).Teoría de la acción comunicativa. Madrid: Taurus.
  • Jenkins, H. (2009).Confronting the challenges of participatory culture : media education for the 21st century. Cambridge, Mass: MIT Press.
  • Luhmann, N. (2007).La sociedad de la sociedad. México: Herder Universidad Iberoamericana DAAD Cátedra Guillermo y Alejandro de Humboldt.
  • McLuhan, M., Fiore, Q. & Angel, J. (1988).El medio es el masaje. Barcelona, Buenos Aires, México: Paidó
  • Morán, L., Cázares, J. (1993). Niklas Luhmann. Guadalajara, México: Siglo XXI.
  • Ong, W. (1977).Interfaces of the word : studies in the evolution of consciousness and culture. Ithaca, N.Y: Cornell University Press.
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